El pacto de IAG con Aer Lingus abre una ruta para mantener la ‘españolidad’ de Iberia
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LA GARANTÍA DE NACIONALIDAD ACABA EN 2016

El pacto de IAG con Aer Lingus abre una ruta para mantener la ‘españolidad’ de Iberia

La estructura de nacionalidad de Iberia termina en enero del próximo año, pero las condiciones exigidas por Irlanda a IAG son una piedra de toque para replicar el ejemplo en España

placeholder Foto: Un avión de Iberia, empresa incluida dentro del holding International Airlines Group (IAG). (Reuters)
Un avión de Iberia, empresa incluida dentro del holding International Airlines Group (IAG). (Reuters)

La adquisición de la compañía de bandera irlandesaAer Linguspor el holdingInternational Airlines Group (IAG)ha encendido una luz de esperanza para que el Gobierno español pueda renegociar con la casa matriz de Iberia la llamada ‘estructura de nacionalidad’ de la empresa española, cuya vigencia expira a finales deesteaño. Iberia dejará de ser compañía de bandera a partir del26 de enero de 2016, pero la incorporación de un nuevo inquilino dentro de la configuración jurídica y operativa del grupo multinacional puede abrir una ruta nuevay hasta ahora desconocidapara cambiar un destino que se temía inevitable.

El Gobierno irlandés ha puesto encima de la mesa una condición sine qua non como argumento para aprobar la venta de Aer Lingus, que pasa por el establecimiento de una especie degolden shareen poder del ministro de Finanzasdel país orientada a garantizar aspectos básicos del futuro de su compañía local. Entre dichos compromisos innegociables y que IAG deberá respetar sin ninguna limitación temporal se incluyen los servicios aéreos directos y de conectividad para Irlanda, el mantenimiento de la denominación social y su utilización en los programas internacionales de transporte aéreo de pasajeros, así como la conservación de la sede central en la República de Irlanda.

Requerimientos de esta misma naturaleza han sido preservados también en el documento de registro de lafusión entre Iberia y British Airways, pero con unplazo máximo de cinco años que terminaprecisamente el próximo mes de enero. La única exigencia que tiene IAG para dar por terminada la garantía de nacionalidad de la compañía española es aplicar el mismo rasero en la filial británica, un trámite que no supone mayores implicaciones para una corporación que toma sus decisiones estratégicas en Londres por mucho que mantenga la residencia formal en Madrid. Si alguien no lo remedia antes de finales de año,el Gobierno español perderá sus derechos políticos en Iberiasin que se tenga muy claro el papel que puedaasumir IAG como teórico beneficiario de los derechos de vuelo que pertenecen al Estado en sus relaciones con terceros países.

placeholder La aerolínea irlandesa Aer Lingus. (Reuters)
La aerolínea irlandesa Aer Lingus. (Reuters)

La situación planteada en comparación con la que disfrutará Aer Lingus induce a una clara discriminación que podría servir de argumento político para que España haga valer el papel tradicional que ha desempeñado Iberia como entidad clave en la vertebración del país. El cambio de signo en la cuenta de resultados de la aerolínea, que registró el pasado año sus primeros beneficios desde 2008, así como el plan de transformación y la paz social acordada con los sindicatos constituyen una piedra de toque esencial para que el Gobierno intente, al menos, mover ficha con vistas a salvaguardarla identidad nacional de la compañía. El propioWillie Walsh,consejero delegado de IAG, ha reconocido que“la reestructuración de Iberia ha sido excepcional tanto desde el punto de vista financiero como operativo”.

La estructura de nacionalidad, como blindaje jurídico para mantener la españolidad de la aerolínea, ha actuado desde el comienzo formal de la fusión con British Airways como unarma de negociaciónde los distintos colectivos profesionales de Iberia frente a IAG. Realmente, los acuerdos firmados en 2010 otorgaban al grupo surgido de la fusión la opción de eliminar dichas garantías en cualquier momento con un preaviso de tres meses. El poder efectivo de la corporación en las decisiones de la aerolínea hizo que el equipo de Walsh nunca tuviera que recurrir a esta medida de fuerza, peroahora la amenaza de poner fin a la españolidad de la empresa adquiere carta de naturalezaa medida que se aproxima la fecha límite de los pactos de fusión.

El lánguido protectorado de Garanair

La salvaguarda de Iberia está encomendada a la empresaGaranair, creada al efecto como entidad propietaria del50,01% de los derechos políticosde la compañía aérea integrada en el perímetro de IAG. Esta sociedad instrumental reparte sus acciones entreBankia, que posee el 87%, yEl Corte Inglés, que dispone del 13%. Los dos socios de Garanair formaron parte en su día del núcleo duro de Iberia, pero hace ya dos años que deshicieron las posiciones heredadas en IAG, por lo que su actual protectorado jurídico no les concede ningún posicionamiento estratégico ni mayor interés empresarial sobre el futuro de Iberia.

La estructura de nacionalidad ha actuado desde el comienzo formal de la fusión con British Airways como un arma de negociación

Las entidades que presidenJosé Ignacio GoirigolzarriyDimas Gimenoasumen el control de la aerolínea española de manera provisional y por el mero hecho de que tienen que cubrir el expediente. De hecho hace tres meses que los representantes de ambos socios se quedaron solos en el consejo de administración de Garanair donde hasta entonces se sentaban algunos destacados representantes españoles de IAG, como su propio presidente,Antonio Vázquez, y el exministroJosé Pedro Pérez-Llorca, vocal del máximo órgano de gobierno del grupo hispano-británico.

La simplificación de la estructura societaria de la empresa encargada de custodiar el futuro de Iberia, con la salida mencionada de los directivos de IAG, ha levantado las lógicas suspicacias sobre el interés dedar carpetazo definitivo a Garanaira partir del mencionado 26 de enero de 2016. Una contingencia que, aunque forma parte de un acuerdoteóricamente entre iguales, puede dar al traste con una parte esencial de la historia del transporte aéreo en España. La nacionalidad de Iberia quizá resulte indiferente para los intereses estrictamente empresariales de IAG, pero la opción de prorrogar la españolidad de la llamada compañía de bandera puede serun interesante tanto político para el futuro Gobierno de la nación. Basta con mirar a Irlanda y ver cómo han negociado allí la venta de Aer Lingus.

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