ONDA EXPANSIVA procedente de ITALIA

José Viñals promueve desde el FMI otra vuelta de tuerca a la banca en España

El antiguo número dos del Banco de España considera que el ajuste financiero en Europa no ha terminado. Italia es la mayor preocupación, pero la onda expansiva tendrá efectos en España

Foto: José Viñals, director del Departamento de Asuntos Monetarios del Fondo Monetario Internacional. (EFE)
José Viñals, director del Departamento de Asuntos Monetarios del Fondo Monetario Internacional. (EFE)

José Viñals, actual director de Asuntos Monetarios y Mercados de Capitales del Fondo Monetario Internacional (FMI), se ha convertido en el paladín de lo que se empieza a considerar como una segunda vuelta de tuerca al proceso de saneamiento del sector bancario en Europa. El que fuera subgobernador del Banco de España en los albores del estallido de la burbuja inmobiliaria viene mostrando desde su actual responsabilidad en Washington la preocupación del FMI por el elevado nivel de los créditos problemáticos o non performing loans (NPL) que inundan los balances de las grandes instituciones financieras en todo el Viejo Continente.

En los contactos regulares que mantiene con representantes españoles de distintos sectores de actividad económica el mensaje de Viñals incide de un tiempo a esta parte en la necesidad acuciante de una nueva ‘operación limpieza’ que permita descargar la cartera vencida de esos créditos que acumulan retrasos en sus pagos de hasta 90 días o más. Los NPLs constituyen una piedra de molino atada al cuello de los bancos y siguen siendo un quebradero de cabeza para los organismos reguladores encargados de garantizar la estabilidad del sistema financiero internacional.

La inquietud del dirigente español en el FMI viene motivada directamente por la situación de la banca en Italia, que lleva registrando un incremento fulgurante de activos tóxicos en su balance sectorial consolidado. Los NPLs alcanzan en el país transalpino un 17% del total del crédito, lo que supone tres veces más en relación al año 2007. Dicho de otra manera: la crisis financiera se ha saldado con un abrumador crecimiento  de inversiones que pueden resultar fallidas para las entidades de crédito y cuya cifra en términos absolutos supera los 300.000 millones de euros, casi una cuarta parte del PIB de Italia.

El FMI está preocupado por el elevado nivel de los Non Performing Loans que inundan los balances de grandes bancos de toda Europa

El FMI viene trabajando desde hace meses en la elaboración de propuestas que permitan desarrollar un mercado destinado a facilitar la venta a derribo de estos créditos, cuya acumulación se ha visto también favorecida por la complicidad del Banco de Italia. La actitud especialmente laxa del supervisor, unida al proteccionismo del propio Gobierno de Matteo Renzi, ha impedido la adopción de las directivas europeas en materia de saneamiento financiero, lo que ha provocado un impacto directo en los ratios de solvencia de los bancos del país, como se pudo comprobar con motivo de los últimos test de estrés realizados en toda Europa a instancias del BCE.

El hambre y las ganas de comer

La banca italiana se ha quedado rezagada en el proceso de reestructuración sectorial, más si cabe en comparación con los enormes esfuerzos de ajuste llevados a cabo en España y que se tradujeron en el MoU del rescate firmado con la Unión Europea en julio de 2012. El ruido generado en nuestro país distrajo probablemente a las autoridades comunitarias para ejercer su capacidad supervisora en Italia, pero la historia se revela ahora de manera paradójica para los bancos de nuestro país que se van a ver directamente salpicados por la mediación del FMI en la crisis transalpina.

El primer ministro italiano, Matteo Renzi. (Reuters)
El primer ministro italiano, Matteo Renzi. (Reuters)

Las entidades de crédito españolas han asumido en los últimos cuatro años un ajuste que se ha llevado por delante cerca de 250.000 millones; esto es un 25% del PIB, entre las provisiones iniciales exigidas por el Gobierno socialista de Zapatero y los llamados decretos Guindos del Partido Popular. Por el contrario, las ayudas recibidas por el sector en este mismo periodo se han limitado a 61.000 millones, de los que 20.000 corresponden a la etapa ministerial de Elena Salgado. El resto, 41.000 millones de euros, proceden del rescate bancario y algo más de la mitad fueron destinados a Bankia.

El régimen draconiano de recortes y saneamientos no parece tener fin y España vuelve a aparecer en las recomendaciones que hace el FMI para reducir la cartera de préstamos dudosos. La cifra de NLPs que acumula la banca española es una de las grandes incógnitas que están todavía por desvelar, si bien los estudios de las grandes consultoras establecen su relación entre un 9 y un 10% del stock de crédito en España. Una cuantía que The Wall Street Journal estimaba hace un año en torno a los 120.000 millones de euros, repartidos básicamente entre los seis grandes grupos bancarios españoles, como son el Banco Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia, Sabadell y Popular.

Los vientos de ajuste que soplan desde Italia van a obligar previsiblemente a un nuevo esfuerzo por parte de las grandes entidades financieras de nuestro país. No es de extrañar que la presión del FMI se vea recrudecida en los próximos meses como consecuencia de la incertidumbre política que parece haberse instalado en España, por lo menos hasta que se celebren las próximas elecciones generales en otoño. El hambre se ha vuelto a juntar con las ganas de comer dentro de un mercado en constante transformación y al que todavía le queda camino por recorrer en materia de saneamiento.

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