EVO BANCO PIERDE 78 MILLONES EN 2014

¿El futuro es digital? La banca directa pasa apuros en España por los bajos tipos

La transformación digital parece la obsesión de la banca española, pero ¿es la solución a su falta de rentabilidad? Los apuros de EVO e ING Direct en este entorno de tipos muestran que no es tan fácil

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Esta misma semana, Francisco González sustituía a Ángel Cano como consejero delegado de BBVA por Carlos Torres, el responsable de banca digital de la entidad. Y la explicación era que toda la organización debe orientarse en la transformación hacia el modelo digital, lo que justifica un completo cambio de organigrama. La propia Ana Botín también ha fijado como prioridad estratégica la adaptación del Santander al futuro digital. Hasta el Banco de España ha invitado al sector a reflexionar sobre el modelo actual de sucursales. Pero, ¿qué significa esa transformación? Si supone ir a un modelo de banca directa sin apenas sucursales y en el que la relación con el cliente se mantiene por Internet o móvil, las entidades que lo practican en España no están precisamente para tirar cohetes.

La única entidad transparente que sigue este modelo de negocio es EVO Banco, la antigua filial de Novagalicia (actualmente Abanca) vendida en septiembre de 2013 al fondo norteamericano Apollo. En su primer ejercicio completo como entidad independiente, ha pasado de perder 3,65 millones en 2013 a sufrir un quebranto de 78 millones. Su problema es que su margen de intereses (el que mide la actividad propiamente bancaria) es de sólo 3,4 millones mientras que tiene unos gastos de administración de 75,22 millones. Si a eso se añaden unos saneamientos por 25,5 millones más se llega a una pérdida antes de impuestos de 111,43 millones, que sólo se modera gracias a un crédito fiscal (impuesto negativo) de 33,43 millones.

El líder en este mercado en España es ING Direct, filial del holandés ING, que no ofrece resultados de su actividad en nuestro país sino sólo variables como un aumento del 13% de sus activos gestionados, del 11,2% en depósitos o del 6,9% en crédito. La patronal AEB recoge algunas cifras más en sus cuentas anuales del sector, como que sus gastos subieron el 12,1% en 2014 hasta 199,5 millones, si bien también se incrementaron un 3,8% sus ingresos por intereses hasta 627,9 millones. Como no ofrece los intereses pagados, es imposible calcular su margen de intereses. Sí sabemos que mejoró también las comisiones y redujo las pérdidas de operaciones financieras (normalmente con deuda pública).

(Efe)
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Tipos bajos y poco volumen

Hay varios factores que explican esta floja evolución. El más relevante es el entorno de tipos de interés históricamente bajos, que les afecta más a estas entidades que a la banca tradicional. "Los bancos directos pagan más que el mercado a los depósitos para captar clientes, con lo que se comen la principal palanca de los márgenes del sector, que es la bajada de la remuneración del depositante. En cambio, por el lado del crédito no les queda más remedio que adecuarse a la guerra comercial que se vive en el sector con intereses cada vez más reducidos. Combinando los dos factores, sus márgenes son ínfimos", explica un analista especializado en el sector.

Este tipo de bancos está acostumbrado a trabajar con márgenes muy bajos, porque su negocio se basa en el volumen, es decir, en tener muchos clientes. Y ahí encontramos el segundo factor: los volúmenes crecen muy poco de momento. En el lado del crédito, la demanda todavía es pequeña y eso explica la batalla por captar clientes de unos bancos a los que les sobra la liquidez gracias al BCE. La esperanza es que se consolide la recuperación económica. Y en el lado de los depósitos, aunque estas entidades captan ahorradores desencantados con lo poco que pagan las entidades tradicionales, la tendencia clara en el mercado es salir de los depósitos y entrar en otros productos como fondos de inversión (el lado positivo es la mejora de comisiones).

ING Direct tiene menos sucursales que EVO, pero el aumento del 12,1% de sus costes en un año también es preocupante 

Reducir costes, como todos

Igualmente, en este entorno una de las pocas cosas que pueden hacer estas entidades es reducir costes. Algo bastante evidente en el caso de EVO Banco, que -aparte de varias adquisiciones como Avant Tarjetas o Finanmadrid, que distorsionan la comparación con 2013- tiene bastantes más sucursales y con un coste elevado, puesto que abren por las tardes siguiendo la estrategia que en su día lanzó José María Castellano cuando presidía Novagalicia. ING Direct tiene menos sucursales, pero el aumento del 12,1% de sus costes en un año también es preocupante y, además, se enfrenta a la pérdida de los cajeros gratis a costa de otras entidades una vez que Caixabank ha dado el pistoletazo de salida de cobrar a los clientes del banco naranja por usar su red, como adelantó El Confidencial.

En todo caso, parece claro que el modelo de banca directa de relación por móvil e Internet con el cliente sin apenas sucursales no es ninguna panacea, sino que tiene los mismos problemas (o más) de rentabilidad que la banca tradicional. Y las salidas son muy similares en ambos casos: que suban los tipos, que crezca la demanda de crédito gracias a la mayor alegría económica... o reducir costes. Con un añadido: según la mayoría de las entidades de banca universal, los clientes se fían de los bancos digitales para domiciliar la nómina, recibos, transferencias, etc. Pero a la hora de pedir un préstamo (máxime si se trata de una hipoteca) prefieren hablar cara a cara con una persona, según la mayoría de las entidades.

Por tanto, parece que la fórmula mágica no es ni el anquilosamiento ni una completa transformación digital que elimine las sucursales sino alguna combinación de ambos modelos. Encontrar esa combinación es el gran desafío de futuro de la banca española.

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