para asegurar a los obreros del tercer mundo

British Food ficha al español que puso patas arriba las fábricas asiáticas de Inditex

La compañía inglesa, apoyada por el propio Gobierno británico, ha contratado a Javier Chércoles para asegurar la vida de los obreros del tercer mundo que trabajan para los grandes 'retailers' mundiales

Foto: Empleados de una fábrica textil en Nueva Delhi. (Foto: REUTERS/Adnan Abidi)
Empleados de una fábrica textil en Nueva Delhi. (Foto: REUTERS/Adnan Abidi)

Dos años después del incendio del centro Rana Plaza en Bangladesh que costó la vida a 1.128 personas, los rescoldos del que ha sido el mayor desastre laboral de la historia siguen latentes. Associated British Food, dueño de Primark y de Azucarera Ebro, ha contratado a Javier Chércoles para aplicar un método que mida con exactitud occidental el valor de las vidas de los trabajadores que la multinacional británica tiene en los países del tercer mundo. El propio Gobierno de David Cameron se ha implicado en esta solución, que ha sido bendecida por Naciones Unidas.

Chércoles, que durante diez años trabajó como director de responsabilidad social corporativa de Inditex, que prescindió de sus servicios por ser demasiado celoso con los derechos de los obreros, ha desarrollado una fórmula para cuantificar cuánto costaría a las empresas asegurar la vida de los empleados que fabrican sus manufacturas en lugares tan lejanos como Bangladesh, Birmania o India. Su inédito cálculo fue ofrecido a compañías de seguros como Mapfre, que desecharon la idea, o Mango.

La aseguradora entendió que el producto no sería rentable, amén de difícil de implantar. Por su parte, la cadena catalana de la familia Andik lo contrató de forma temporal para que la asesorara en su participación en el suceso de Daca, la capital del país asiático. Pero cuando conoció las implicaciones de su modelo rompió el contrato. Fue Primark la que finalmente le compró su fórmula para compensar a los damnificados del derrumbe del edificio Rana Plaza donde fabricaban numerosas multinacionales como la propia Inditex, Benetton o GAP.

Ahora, British Food, la matriz de la low cost del textil, ha confiado a Chércoles que implante este seguro de vida en los más de 100.000 trabajadores que fabrican algunos de sus productos de la multinacional británica, especialmente los que se hilan para la propia Primark en sus más de 200 factorías en Bangladesh. Se tratará de una iniciativa absolutamente rompedora porque las personas que emplean las subcontratas de las empresas occidentales no tienen ningún tipo de cobertura médica.

Familiares de los trabajadores muertos en el incendio de Rana Plaza lloran a las víctimas. (Reuters)
Familiares de los trabajadores muertos en el incendio de Rana Plaza lloran a las víctimas. (Reuters)

Más aún, si sufren algún accidente como el de Rana Plaza, o anteriormente el que protagonizó Inditex en el edificio Spectrum -64 muertos- las mujeres y las hijas de los fallecidos están condenadas a la prostitución. La ley islámica obliga a que las escasas posesiones que pudieran tener estos obreros –una casa, ganado, etc…- pasen a manos del padre o hermanos del trabajador (Sura 4.11 y 4.12), por lo que las esposas y los huérfanos quedan excluidos. Se convierten en un colectivo vulnerable y no puede reclamar ningún derecho porque en los pueblos todo se resuelve mediante la Salís. 

Se trata de una especie de tribunal que aplica justicia de acuerdo a las leyes islámicas, a cuyos juicios las mujeres no pueden asistir ni recurrir la senavtencia. Son estigmatizadas por violar las normas morales o códigos religiosos de honor. Muchas de las que dan el paso son quemadas con ácidos, casos que ni la policía ni los tribunales oficiales registran y que el país esconde.

Un fondo opaco

La contratación de Chércoles y la puesta en marcha de este sistema de cobertura social pondrá patas arriba el sistema de producción de las multinacionales en países como Bangladesh, Camboya o India. Porque si Associated British Food aplica el modelo, el cual estará en marcha en septiembre, el resto de compañías europeas y estadounidenses no tendrá más remedio que copiarlo. 

El motivo es que los trabajadores del grupo inglés tendrán una tarjeta de identificación, como un DNI, con su foto incluida, que les garantizará tener acceso a los servicios más elementales. Es decir, se diferenciarán de las demás subcontratas, que obviamente exigirán un trato similar a Nike, Gap, Inditex o El Corte Inglés. La idea no ha sido bien acogida por todas las mafias que trafican con el trabajo de estos esclavos del Siglo XXI, por lo que el Gobierno británico ha tenido que garantizar la seguridad del directivo español con guardaespaldas 

Se calcula que el seguro de cada empleado tendrá un coste anual de entre dos y cuatro dólares, una cifra aparentemente ridícula pero que erosionará los márgenes de las empresas textiles. El sistema ha sido respaldado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que ha tratado el tema en varias reuniones en su sede en Ginebra.

La compañía británica va a ofrecer este sistema de cobertura a otras multinacionales que fabrican en estos países asiáticos para extender el modelo al mayor número de trabajadores. Especialmente después de que la Universidad de Harvard haya invitado a Chércoles a explicar la inédita fórmula. Porque hasta el momento la implicación ha sido más bien escasa, de cara a la galería. Del fondo de 40 millones de dólares que se comprometieron a crear en diciembre de 2013 para compensar a las víctimas de Bangladesh, tan solo han aportado la mitad, 20 millones. Las empresas pidieron que fuera opaco para que no se supiera cuánto desembolsaba cada una de ellas. Solo Primark hizo pública su compensación (12 millones). Hasta la próxima catástrofe.

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