EN SU DÍA DIJO QUE HABÍA RENUNCIADO A ELLA

Bankia hizo devolver a Rato el millón que se pagó a sí mismo como indemnización

Rodrigo Rato no renunció a la indemnización de 1,2 millones cuando salió de Bankia, como dijo entonces; de hecho, se la llegó a pagar y Goirigolzarri ordenó retroceder la transferencia

Foto: El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (d), y Rodrigo Rato. (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri (d), y Rodrigo Rato. (EFE)

Cuando Rato abandonó la presidencia de Bankia en mayo de 2012 –formalmente dimitió– y fue sustituido por José Ignacio Goirigolzarri, aseguró que había renunciado voluntariamente a 1,2 millones brutos (algo menos de un millón neto) que le correspondían en teoría como indemnización. En realidad, según ha podido saber El Confidencial de fuentes conocedoras de la situación, el exvicepresidente del Gobierno llegó a hacerse una transferencia por este importe y fue el nuevo equipo, con el respaldo de Economía, el que retrocedió el envío y recuperó el dinero para la entidad.

La decisión de Goirigolzarri se justificaba por el escándalo que podría suponer que Rato se llevara más de un millón de euros tras la nacionalización de la entidad y su rescate con 22.400 millones de dinero público, por mucho que el desastre de Bankia no se le pudiera achacar a él; de hecho, entonces pretendía aparecer como el hombre que intentó salvar el barco del naufragio pero que llegó demasiado tarde. Un portavoz de Bankia ha declinado comentar esta información.

En junio de 2012, el exvicepresidente del Gobierno aseguró que había pedido al banco que no aplicase la cláusula de concurrencia de su contrato, que evitaba que pueda trabajar en cualquier entidad financiera en los próximos dos años, con lo que renunciaba formalmente a la posible indemnización de 1,2 millones de euros que le correspondería. Estas cláusulas, que se denominan "pactos de no competencia", son habituales entre los altos directivos de las grandes empresas y de hecho, el propio Goirigolzarri tenía una al abandonar BBVA con la conocida pensión de 52 millones, a cambio de comprometerse a no trabajar para otras entidades en los dos años siguientes. El objetivo principal de estas cláusulas es impedir que la información confidencial que manejó una persona clave en una compañía acabe llegando a un competidor.

Rato creó un entramado de empresas para evitar sus obligaciones con Hacienda

Sin embargo, antes de renunciar formalmente a esta cantidad, lo cierto es que Rato se había transferido esa cantidad a sí mismo al abandonar el cargo y que fue su sucesor, con la aquiescencia del ministro Luis de Guindos, quien se la tuvo que retirar mediante una retrocesión de la transferencia que se había hecho el exdirector gerente del FMI. Afortunadamente para Bankia, aún no había retirado el dinero, que seguía depositado en su cuenta.

Una vez ocurrido esto, el exdirector gerente del FMI quiso salvar la cara con una carta dirigida a las agencias de noticias en que solicitaba a Goirigolzarri que no aplicara esta cláusula ni la compensación correspondiente. Algo que, por otro lado, daba la impresión de que Rato tenía ofertas para incorporarse a otras entidades financieras, cosa que hizo en 2013 como miembro del consejo asesor internacional del Santander (suprimido al estallar el escándalo de las tarjetas black) y al consejo de la inmobiliaria de La Caixa, Servihabitat, cuyo 51% fue vendido en 2013 al fondo TPG (también salió de esta compañía en octubre de 2014).

14,8 millones irregulares, según el FROB

La cuestión de las retribuciones y las indemnizaciones en Bankia es tan escandalosa como en otras fusiones de cajas (este año se celebrarán los juicios por este motivo de Novagalicia, actual Abanca, y Catalunya Banc). De hecho, el propio Rato, su antecesor en Caja Madrid, Miguel Blesa, y un grupo de altos directivos nombrados por ellos cobraron hasta 14,8 millones de forma irregular entre 2007 y 2010, según una denuncia remitida por el FROB a la Fiscalía. Estas cantidades se obtuvieron mediante subidas salariales injustificadas, retribuciones variables sin relación con el cumplimiento de objetivos, planes de pensiones que esquivaban a Hacienda e indemnizaciones por despido excesivas.

Asimismo, el famoso informe de los peritos del Banco de España que incendió el 'caso Bankia' estimaba que Rato, su número dos, José Manuel Fernández Norniella, y José Luis Olivas (copresidente de la entidad procedente de Bancaja) habían cobrado indebidamente dietas por 1,4 millones, si bien reconocieron que se habían equivocado en su declaración ante el juez Andreu.

Sánchez-Barcoj, la misma historia

El exdirector general de Caja Madrid Ildefonso Sánchez Barcoj.
El exdirector general de Caja Madrid Ildefonso Sánchez Barcoj.

Otro que se quedó sin su indemnización por despido fue Ildefonso Sánchez-Barcoj, el director financiero de Blesa que Rato mantuvo en su cargo e inventor del sistema de sobresueldos mediante las tarjetas black. Fue destituido por Goirigolzarri cuando se hizo cargo de la entidad en mayo de 2012, pero intentó por todos los medios cobrar los 4,5 millones a los que aseguraba tener derecho según el blindaje que tenía en su puesto.

El nuevo responsable de Bankia ordenó no abonar ese dinero, ante lo cual Sánchez-Barcoj se atrincheró en la Obra Social de Caja Madrid, donde le había contratado el propio Rato, que todavía era presidente de la caja. Finalmente, los dos abandonaron todos sus cargos sin un euro de compensación.

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