ACCIDENTE AÉREO EN FRANCIA

Accidente de avión en Francia: Lufthansa y Germanwings se reconvierten para sobrevivir en el mundo 'low cost'

Al igual que otros operadores tradicionales del sector de la aviación como Iberia, está sufriendo la presión del nuevo paradigma de negocio instaurado por empresas como Easyjey, Vueling y, sobre todo, Ryanair

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Germanwings, la aerolínea del avión siniestrado este martes en los Alpes franceses cuando cubría el trayecto Barcelona-Düsseldorf, aspira a ser uno de los puntales del Grupo Lufthansa en su estrategia de futuro para hacer frente a la creciente competencia de las low-cost, algo que lleva meses generando intensas disputas entre la dirección y los trabajadores del gigante alemán del transporte aéreo.

"Un día negro para Lufthansa". Así resumió la jornada, cuando apenas llegaban con cuentagotas los primeros datos de la tragedia del 4U-9525, el presidente del Grupo Lufthansa, Carsten Spohr. Por un lado, el siniestro, que dejaba 150 fallecidos –al menos 42 españoles–, daba al traste con el hasta ahora inmaculado historial de Germanwings, con trece años de operaciones y ninguna víctima mortal pese a dos incidentes menores. Por otro, ponía el foco de atención sobre un grupo empresarial que no está atravesando su mejor momento. Ni en lo económico ni en lo laboral.

El Grupo Lufthansa, el mayor de Alemania, lleva años luchando por reconvertirse para seguir siendo competitivo ante el auge de las líneas de bajo coste en Europa. Al igual que otros operadores tradicionales del sector de la aviación como Iberia, está sufriendo la presión del nuevo paradigma de negocio instaurado por empresas como Easyjey, Vueling y, sobre todo, Ryanair.

Reestructuración ante un entorno cambiante

Dentro de esta estrategia, una de sus decisiones estrella fue la de trasvasar progresivamente las rutas de corto y medio alcance, en su mayoría intraeuropeas, de la aerolínea Lufthansa –lastrada por unos enormes costes fijos, entre otros el de personal– a la filial Germanwings. Este proceso, que se anunció a finales de 2012, se ha consolidado notablemente en los últimos años. En la actualidad esta low-cost cuenta con 83 aparatos –con una media de unos 13 años– y ofrece vuelos a más de 100 destinos en Europa, principalmente, pero también en el norte de África y Oriente Próximo.

En una nueva vuelta de tuerca, el pasado diciembre Lufthansa anunció que Germanwings su iba a fusionar con su hermana de bajo coste Eurowings y a ofrecer vuelos conjuntamente. Dos meses después, la compañía puso la guinda al pastel de este movimiento al hacer público que a partir del próximo otoño Eurowings iba a asumir rutas de larga distancia (hasta ahora terreno exclusivo en el grupo de Lufthansa). Germanwings, explicó Karl Ulrich Garnadt, miembro del consejo ejecutivo de Lufthansa, era el modelo a seguir, al haber combinado "con éxito precios bajos y buena calidad". La medida de aplicar las condiciones de las low-cost a los vuelos transcontinentales y transoceánicos es similar a la anunciada por otras compañías, con Ryanair de nuevo a la cabeza.

Por su parte, la empresa está tratando de resituar a su matriz al nivel de las compañías aéreas internacionales de más prestigio, cuyos referentes son Etihad, Qatar Airways y Emirates. Recientemente el responsable del área comercial del Grupo Lufthansa, Jens Bischof, subrayó que su aerolínea de bandera se encuentra ya entre el exclusivo grupo que disfruta de "cinco estrellas".

Esta profunda readaptación a un entorno cambiante, sin embargo, aún no está dando resultados al grupo. Lufthansa perdió el año pasado 732 millones de euros, cuando en 2013 había obtenido un beneficio neto de 407 millones. La compañía, que facturó unos 30.000 millones en 2014 y logró aumentar su beneficio operativo en un 36,5%, hasta los 954 millones, alegó que sus pérdidas se debieron en gran medida a la venta de la infraestructura informática de su filial de servicios, al aumento de las contribuciones a los planes de pensiones y a las provisiones precisas para asegurar a futuro el precio del combustible.

Spohr, que accedió a la presidencia del grupo hace escasos diez meses pero lleva ascendiendo en el organigrama de Lufthansa dos décadas, ha hecho de la reestructuración de la compañía la piedra de toque de su mandato y una apuesta personal, algo que entre los trabajadores se percibe como un pulso.

Conflictos laborales

Además, el grupo Lufthansa lleva doce meses sumido en un conflicto laboral sin visos de resolverse a corto plazo. En total, doce tandas de huelgas y paros parciales, miles de vuelos cancelados, decenas de miles de pasajeros afectados y millones de euros de pérdidas. Eso sin contar la innumerable publicidad negativa de la cobertura de las protestas y la creciente frustración en la sociedad alemana por el problema. La última huelga, que en cuatro días obligó a cancelar más de 1.500 vuelos, terminó el pasado sábado.

Empresa y pilotos negocian desde hace un año un nuevo convenio colectivo, pero son incapaces de ponerse de acuerdo en el sistema de jubilaciones

El núcleo de la disputa entre la dirección y el sindicato Cockpit, que representa a unos 5.400 pilotos del grupo, tiene que ver con la intención de la compañía de mejorar a toda costa la eficiencia de la compañía reduciendo costes, de la estrategia de reconversión que está apostando por el modelo Germanwings.

Empresa y pilotos negocian desde hace un año un nuevo convenio colectivo, pero son incapaces de ponerse de acuerdo en el sistema de jubilaciones anticipadas. Lufthansa asumía hasta ahora íntegramente su desembolso y la dirección actual se ha enrocado y quiere acabar a toda costa con eso. Hasta ahora, los comandantes podían dejar de trabajar a partir de los 55 años, con un 60% de su sueldo base. Además, la empresa aboga por retrasar la edad media en la que se retiran los pilotos, que se encuentra actualmente en los 59 y que la dirección querría postergar progresivamente hasta los 61, pensando asimismo en el montante final de la factura.

Por su parte, los trabajadores abogan por mantener sus condiciones laborales tal y como fueron pactadas y esgrimen su desconfianza ante la dirección y ante sus planes de reestructuración. Los pilotos de la compañía Lufthansa, con unas condiciones sensiblemente mejores que las de sus compañeros en Germanwings y Eurowings, temen que la dirección tienda a medio plazo a marginal a la matriz por una cuestión financiera.

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