tiene 4.000 millones de liquidez

Inditex o cuando el 'problema' es tener demasiado dinero

Crece, bate previsiones, invierte, aumenta dividendo, compra edificios, crea un bonus para la plantilla... y sigue sin tener deuda y con una caja imposible de adelgazar

Bendito problema. Es lo que debe pensar el 99,9% de la población cuando alguien le dice que uno de los grandes retos que tiene Inditex es su exceso de liquidez, la ingente cantidad de dinero que guarda en el cajón gracias a la increíble capacidad de la compañía para generar caja, billetes contantes y sonantes. En concreto, el grupo creado por Amancio Ortega goza de una más que envidiable salud financiera, con más de 4.000 millones de tesorería y sin deuda, ya que el gigante de la moda financia su crecimiento a pulmón, con sus propios recursos y sin tener que llamar a la puerta de los bancos ni de los mercados.

Suma y sigue, porque cuanto más crece, más liquidez genera. Sólo en el último año, la caja procedente de las operaciones de explotación ha pasado de 2.827 a 3.248 millones, lo que le ha permitido elevar un 36,7% la cifra de inversiones, hasta superar los 1.800 millones en el último ejercicio. Los puristas del mercado consideran negativo tanto exceso de liquidez, porque creen que es sinónimo de estar dejando escapar oportunidades de crecimiento, o de ganar atractivo en bolsa, porque no se está sacando partido a ese dinero. Es el famoso coste de oportunidad, un argumento que la compañía dirigida por Pablo Isla rebate con varios datos.

Sólo en los últimos cinco años, la compañía ha disparado un 117% su dividendo, hasta los 0,52 euros por título que repartirá este 2015, lo que supone un pay out (porcentaje del beneficio que se destina a remunerar al accionista) del 65%. En este mismo periodo, las inversiones se han más que triplicado, al pasar de los 509,7 millones que sumaba al cierre de 2009, a los 1.800 millones actuales, y ha seguido diversificando con el lanzamiento de Uterqüe, su cadena de gama más alta, y las tiendas online.

Establecimiento de Zara en Barcelona. (EFE)
Establecimiento de Zara en Barcelona. (EFE)

Tras haber convencido a los analistas de que Inditex debe juzgarse con criterios diferentes a los clásicos, el reto que tiene por delante la compañía consiste, precisamente, en demostrar que es capaz de continuar igual, financiando su crecimiento con recursos propios y manteniendo su modelo de gestión intacto al tiempo que desembarca en los cinco continentes con todas sus marcas.

Porque, aunque el mercado admite que la dueña de Zara es un caso único, que rompe moldes, no le permite relajarse; al contrario, le exige cada vez más, demostrar que es capaz de tener el mismo éxito en cualquier rincón del planeta, con todas sus marcas y soportes. Es el problema de tener demasiado dinero, hay que ponerlo a trabajar.

Los retos del futuro

La necesidad de seguir creciendo hace que uno de los riesgos que señalan desde Citi respecto al futuro del grupo es que “la expansión de sus diferentes marcas en varios países” puede entrañar unas exigencias de gestión superiores, lo que no es óbice para que la entidad mantenga su recomendación de comprar, ya que considera que el valor todavía tiene un potencial del 3%, hasta alcanzar los 30 en que sitúa su precio objetivo.

Precisamente, el agotamiento del valor en bolsa, que este miércoles volvió a superar a Santander como la mayor compañía del parqué nacional, es el principal argumento que esgrimen desde Banco Sabadell para recomendar vender, ya que el título ha superado los 27,4 euros que le confieren como precio objetivo. “Los resultados son buenos, pero a estos precios la acción ya está descontando el fuerte crecimiento previsto. Cotiza a un múltiplo de 31 veces el beneficio por acción estimado para 2015, que es exigente, y se compara con una media histórica de 24-26 veces”, apuntan desde la entidad.

Consciente de que el espectáculo debe continuar, y de que el mercado le exige invertir tanta liquidez, en 2015, la compañía prevé seguir creciendo en los cinco continentes, tanto con tiendas físicas como a través de su nuevo escaparate virtual. Con Estados Unidos y Asia como nuevos Dorados, el grupo ha dado un paso de gigante con el desembarco de Zara Home en Australia, la segunda marca que lleva a las antípodas, donde hasta ahora sólo estaba presente con su buque insignia, una decisión que supone toda una demostración de poderío internacional, pero también un reto de gestión.

Pablo Isla y Amancio Ortega.
Pablo Isla y Amancio Ortega.

En todo el globo, Inditex prevé realizar entre 420 y 480 aperturas brutas este ejercicio y mantener el ritmo de inversiones estable en torno a 1.350 millones, cifra un 25% inferior a los 1.800 millones de 2014, pero es que en esta cifra se incluyen 400 millones de extraordinarios, que se han destinado principalmente a la adquisición del edificio que albergará la nueva tienda de Zara en el SoHo de Nueva York. Si se excluye este factor, la inversión ordinaria ha sido de 1.396 millones.

Para 2015, Inditex ha anunciado ya nuevas aperturas en Chicago, Los Ángeles, San Diego, Las Vegas, Houston, Dallas, Boston, New Jersey y Seattle, además de dos que el propio Isla define como emblemáticas: SoHo y Quinta Avenida. También lanzará la tienda online de Zara en Hong Kong, Taiwán y Macao, y continuará explorando el crecimiento en internet con el resto de sus marcas.

La complejidad de logística y distribución que supone este agresivo salto al exterior, sobre todo para una compañía cuya clave del éxito radica en abastecer constantemente a sus tiendas con dos repartos semanales, se ha afrontado en los últimos tiempos con fuertes inversiones en fábricas e infraestructuras que le permiten no tener que realizar nuevas operaciones de este tipo en los próximos tres ejercicios y mantener, al menos por el momento, su modelo a lo largo de todo el planeta.

Interrogantes de futuro

Entonces, ¿dónde irá tanta liquidez? El propio Isla dejó ayer claro que, además de continuar con sus planes de expansión, también se mantendrá el mismo ritmo de mejora del dividendo. Más allá de esto, entre los expertos siempre está la sospecha de que Inditex podría sorprender al mercado con la adquisición de un competidor o el lanzamiento de nuevas marcas y conceptos, además del reciente interés del grupo por aprovechar oportunidades inmobiliarias para hacerse con activos emblemáticos.

Todo ello sin olvidar que el gigante también tiene su punto débil, y éste por el momento es la gama más alta, segmento que está intentado abordar con Uterqüe, pero donde está encontrando muchas dificultades para posicionarse. De hecho, es la única insignia del grupo cuyas ventas han caído en 2014 y que no ha crecido en número de tiendas, al tomar el grupo la decisión de cerrar aquellas no rentables.

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