El Principado, víctima de su propio modelo de país

BPA, un banco demasiado grande para ser rescatado por Andorra

BPA es una patata caliente que si no se gestiona con rapidez puede provocar un siniestro efecto dominó sobre toda la banca del país, y no sólo por haber sido acusado de actividades de blanqueo

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Banca Privada de Andorra (BPA) es un banco demasiado grande para ser rescatado por el gobierno de un país demasiado pequeño, como es el caso de Andorra, según concluyen todas las fuentes financieras consultadas. En cualquier rescate hay que poner dinero público pero el ejecutivo que encabeza Antoni Martí no lo tiene. En especial porque siempre ha hecho histórico alarde de sus bajos impuestos.

Con este problema por delante, BPA es una patata caliente que si no se gestiona con rapidez puede provocar un siniestro efecto dominó sobre toda la banca del país, y no sólo por haber sido acusado de actividades de blanqueo. A excepción de Banco Sabadell, que no tiene sociedades participadas fuera, la banca andorrana se ha internacionalizado y ha apostado por filiales en Panamá, Suiza u otros enclaves de parecida fiscalidad.  

Pero mientras se siguen retirando depósitos en las oficinas de Andorra, la entidad no puede operar ahora más allá de las fronteras del Principado, ya que el sector financiero ha aplicado drásticos cortafuegos para evitar su caída. BPA ya está aislado del mundo. Incluso antes de que Estados Unidos lo sancione por colaborar en actividades de blanqueo de capitales.

BPA gestiona fondos por valor de 6.000 millones, el 40% fuera de su balance. Esta cantidad casi triplica el PIB nominal del país, situado en 2.400 millonesFuentes financieras explican que Marti pidió al presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, el apoyo del Banco Central Europeo. Pero aquí reside otra de las paradojas: Andorra usa el el euro pero no forma parte del mismo y sus entidades financieras no tienen acceso a las lineas de descuento que el resto de banco de la Unión.

BPA gestiona fondos por valor de 6.000 millones, el 40% de este dinero fuera de su balance. Esta cantidad casi triplica el PIB nominal del país, situado en 2.400 millones, según datos del propio ejecutivo andorrano. Sólo mantener en marcha la entidad tendría un coste para las arcas públicas inasumible. Y más después de la rebaja de rating de Standard & Poors que encarecerá futuras emisiones de dueda y que, sobre todo, coloca al Principado de Andorra en "perspectiva negativa", con lo que abre la puerta a futuras caídas de la califiación del riesgo país.

Crecimiento y solvencia

BPA es el tercer banco de Andorra. Sus activos superan el 20% del balance total de la banca andorrana. El total de los fondos que gestiona el sistema bancario del país multiplica por 17 veces la economía Andorrana, que no ha crecido al ritmo desbocado en los últimos años que lo han hecho los bancos.

El gobierno andorrano insiste mucho en la solidez del sistema y en los elevados niveles de liquidez. Sin embargo, hace unos meses Crèdit Andorrà y Andbank pusieron a la venta sus sedes, en dos operaciones conjuntas sumadas en 170 millones de euros, para quedarse como inquilinos y mejorar su solvencia. La razón: el importante esfuerzo hecho por las entidades para crecer fuera de sus fronteras en los últimos años.

La mejor opción

Con este panorama la mejor opción parace seguir siendo la primera que propuso el gobierno del presidente andorrano Antoni Martí: que Crèdit Andorrà, el mayor banco del país absorba BPA. Crèdit Andorrà estaría dispuesto siempre que tuviese el apoyo de alguna de las otras entidades del país, para no comprometer sus actuales niveles de solvencia, y de que el ejecutivo le garantizase un blindaje legal de las posibles sanciones de Estados Unidos, que podrían rondar los 1.000 millones, por las presuntas actividades de blanqueo de BPA.

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