guerra de estrategias por comprar realia

El último jaque de Carlos Slim

El empresario se enfrenta a la batalla empresarial más complicada que ha vivido por el momento en España. Como si de una partida de ajedrez se tratara, la guerra por Realia puede terminar en tablas

Foto: El último jaque de Carlos Slim

Al más puro estilo de una partida de ajedrez, la guerra de opas abierta por hacerse con el control de Realia promete ofrecer interesantes jugadas de estrategia. En un lado del tablero está Carlos Slim, el magnate mexicano, que se enfrenta a la batalla más complicada que ha vivido por el momento en España; en el otro, Hispania, sociedad dirigida por Fernando Gumuzio y Concha Osácar, pero entre cuyos accionistas se encuentran nombre propios como George Soros o John Paulson.

El azteca, desde la posición de ventaja que le confiere ser el primer accionista de FCC, ha hecho un jaque a su rival, al haber llegado a un acuerdo con Bankia, propietaria del 24,95% de Realia, para que la entidad le venda su participación a cambio de que Slim lance una oferta competidora a la de Hispania.

Con estos dos aliados, el mexicano aparece como el virtual vencedor de la partida, ya que parece tener garantizado el apoyo del 61,84% del capital. Sin embargo, el empresario es consciente de que su jaque todavía no es mate, y de que la partida tiene muchas posibilidades de terminar en tablas. Algo que también parece sospechar el mercado, que sigue manteniendo el precio de la cotización de Realia en 0,725 euros, un 25% superior al importe ofrecido por el azteca, de 0,58 euros.

En el río revuelto de Realia, los inversores está apostando por una guerra de opas, conscientes de que Hispania guarda un as en la manga, gracias al testamento de cláusulas que incluyen las compañías cuando se embarcan en épicas operaciones como ésta. Antes de lanzar su opa, a finales del año pasado, la socimi llegó a un acuerdo con los fondos Fortress, King Street y Goldman Sachs, acreedores preferentes de casi 800 millones de deuda de la inmobiliaria, que tienen el poder de forzar la liquidación completa de estos compromisos en un plazo de cinco días si se produce cualquier cambio de control.

Consejo de Administración de Hispania
Consejo de Administración de Hispania

Gracias a su pacto con ellos, Hispania ha quedado libre de este yugo, que ha pasado a ser su principal arma contra Slim. En un claro movimiento de enroque, la socimi puede pasar a ser defendida por los fondos, que en el mismo momento en el que Slim se haga con el 30% de Realia, le exigirían el pago inmediato 793 millones de euros, más de cuatro veces los 178 millones en que ha valorado toda la inmobiliaria con su opa. Un millonario motivo capaz de mover la voluntad del mexicano.

Para que el azteca entre en posición de control, sólo hace falta que un 3,3% de los minoritarios acepte la oferta, ya que la suma de este porcentaje y el que se ha comprometido a venderle Bankia supera el 30% del capital, listón a partir del cual la normativa española considera que se está en posición de control.

La mejor manera de que los pequeños accionistas acudan a la opa es lanzarles el anzuelo del precio más alto posible, ante lo cual, parece plausible pensar que Hispania vaya a mejorar su propuesta, con el añadido de que, al final de todo el proceso, cuando los dos contrincantes tengan que presentar una propuesta definitiva a sobre cerrado, si apenas hay un 2% de diferencia, al ser la suya la oferta inicial, tiene el derecho de volver a mejorarla, según la normativa.

Cristóbal Montoro en una imagen de archivo (Efe).
Cristóbal Montoro en una imagen de archivo (Efe).

 

Hacienda, CNMV y la defensa del minoritario

Suma y sigue, porque el acuerdo firmado entre Slim y Bankia está sujeto a la autorización del Ministerio de Hacienda, que deberá dilucidar, entre otros puntos, si la entidad está realmente obligada a vender al azteca o puede hacerlo a una opa más elevada. Inmobiliaria Carso, sociedad a través de la cual el mexicano ha lanzado su oferta, dijo ayer a la CNMV que su pacto con el banco tiene carácter de exclusividad, y que, si al final triunfa la opa de Hispania o cualquier otra, está obligada a indemnizar a Bankia con la diferencia entre el precio pactado y el importe al que termine liquidándose la opa vencedora.

El problema que se abre aquí es que esta cláusula desincentiva una fuerte guerra de precios, porque a primera vista, parece garantizar a Slim hacerse con el 61% del capital, lo que atenta directamente contra los intereses de los minoritarios, porque, cuesta poner toda la carne en el asador para quedarse sólo con el 39%. Además, puede llegar a interpretarse contraria a los "principios de publicidad y concurrencia" que la normativa exige a las desinversiones de Bankia, algo que está en el tejado de Hacienda aclarar.

La CNMV, por su parte, también se enfrenta a una peliaguda labor para garantizar los intereses de los minoritarios, aunque tiene el poder para hacerlo, ya que es ella la que debe autorizar las ofertas que se presenten. 

Con todas estas fichas encima del tablero, y la multitud de estrategias que pueden ponerse en marcha, todas las partes son conscientes de que esta particular partida de ajedrez puede terminar en tablas y obligar a las dos partes a negociar un reparto satisfactorio para todos. En tal caso, el jaque de Slim nunca llegará a ser mate.

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