Bankia contraataca al Gobierno y se felicita por no haber presentado sus cuentas de 2014
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LAS TENDRÍA QUE HABER REFORMULADO POR LA FIANZA

Bankia contraataca al Gobierno y se felicita por no haber presentado sus cuentas de 2014

La guerra que enfrenta a Bankia con el Gobierno desde los informes de los peritos ha vivido un nuevo capítulo a cuenta de la fianza impuesta por el juez Andreu

Foto: El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. (EFE)
El presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri. (EFE)

La guerra que enfrenta a Bankia con el Gobierno desde que los informes de los peritos del Banco de España dieran pie a la devolución de la OPV de 2011 ha vivido un nuevo capítulo a cuenta de la fianza impuesta el viernes por el juez Andreu. Así, la entidad que preside José Ignacio Goirigolzarri responde a las acusaciones del Ejecutivo de que debería haber presentado ya sus cuentas: “Menos mal que no lo hemos hecho, porque las tendríamos que haber reformulado como en 2012”, afirman fuentes de la misma.

Como se recordará, Bankia suspendió sine die la presentación de sus resultados anuales de 2014, inicialmente prevista para el 2 de febrero, con la explicación de que necesitaba saber cómo se repartiría el coste de las posibles demandas de los afectados entre BFA (propiedad 100% del Estado a través del FROB) y Bankia para dotar la parte que le tocara. Esta suspensión no sentó nada bien en Moncloa, como informó El Confidencial la semana pasada, donde se considera que Goirigolzarri debería haber formulado sus cuentas sin provisionar nada para esta eventualidad, ya que hacerlo supone ponerse la venda antes de la herida y equivale a admitir su culpabilidad.

El Ejecutivo ha cerrado filas en este caso con las tesis de Cristóbal Montoro, que rechaza de plano que este asunto suponga una nueva factura para las cuentas públicas con el enorme coste de imagen que tendría en un año plagado de citas electorales. “El hecho de que Luis de Guindos tenga sus propias estimaciones financieras no debe ser entendido por Goirigolzarri como la evidencia de que la salida a bolsa vaya a ser revertida de manera inexorable. El presidente de Bankia quiere acotar los riesgos, pero se equivoca si piensa que el Gobierno va a hacer lo mismo”, según fuentes de toda solvencia.

Por el contrario, Goirigolzarri entiende que mantener esta incertidumbre sobre el impacto en Bankia supone ahuyentar a los inversores, a los que hay que seguir vendiendo paquetes de la entidad para recuperar las ayudas públicas. Por tanto, es mejor provisionarlo cuanto antes y borrar de un plumazo ese riesgo.

Ahora, la imposición de 800 millones de fianza por el juez Fernando Andreu cambia totalmente la película. Aunque Bankia va a tratar de rebajar su factura todo lo posible obligando a los seguros de responsabilidad civil de Rato, Norniella, Olivas y Verdú a asumir el máximo posible, lo cierto es que la parte del león tendrá que ser asumida por BFA y por Bankia, en la proporción que anunció Guindos en une entrevista con Reuters: 62% para el primero y 38% para el segundo.

El fantasma de una nueva reformulación

Ante esta situación, fuentes de Bankia se congratulan de la decisión que tomaron de aplazar sus cuentas: “Menos mal que no hemos presentado las cuentas, porque las habríamos tenido que reformular para provisionar la fianza”, señalan. La palabra reformulación desata el pánico en la entidad, ya que lo primero que hizo Goirigolzarri cuando asumió la presidencia tras la nacionalización y la destitución de Rato fue reformular los resultados de 2011 que Deloitte se había negado a firmar. Con ello, pasó de un beneficio de 300 millones a una pérdida de 3.000.

“Anunciar a la opinión pública que Bankia tiene que reformular otra vez sus cuentas, y de nuevo para registrar un importante deterioro, sería desastroso”, añaden, por lo que consideran que esto da la razón a la decisión de Goirigolzarri, que era la más prudente y la mejor para los intereses de todos los accionistas, incluido el Estado, pese a las críticas gubernamentales.

El reparto no está claro aún

No obstante, todavía quedan por resolver muchas cosas antes de que Bankia pueda formular sus cuentas anuales. En primer lugar, debe determinarse la cuantía de la fianza que asumirán Rato y sus compañeros mediante sus seguros, algo para lo que Goirigolzarri debe negociar con su antecesor. Seguros que, además, debe abonar Mapfre, precisamente el inversor que perdió más dinero con la OPV y que no tiene derecho a recuperarlo según el auto de Andreu.

Después, debe determinarse definitivamente el reparto entre BFA y Bankia, que en principio será el 62/38 anunciado por Guindos, pero que puede sufrir variaciones por las presiones de Moncloa, ya que aún no es oficial. Aquí será determinante la posición del FROB, que está en pleno cambio de cúpula, ya que el impacto en el déficit público depende de si esta provisión reduce el valor contable de BFA; esa minusvalía sería lo que afectaría a las cuentas del Estado, algo a lo que Montoro se niega rotundamente. Por ello, estas posibles variaciones siempre irían en la dirección de que Bankia asuma una parte mayor del coste.

Una provisión va contra la cuenta de resultados, por lo que reduce el beneficio en esa cantidad. Por tanto, en función del volumen que tenga que dotar Bankia, puede estar en peligro el reparto del dividendo o el bonus para la plantilla que la entidad pretendía retomar este año después de tres ejercicios suspendido. Asimismo, tendrá que negociar con Bruselas si este impacto (y los posteriores si finalmente el coste es mayor) supone un incumplimiento del plan impuesto a cambio del rescate o se considera un evento excepcional e imprevisible.

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