pedro j. Escudero presenta batalla judicial

El exdirector general de Novo Banco exige dos millones tras denunciar acoso laboral

Pedro Jesús Escudero ha presentado dos demandas contra la filial española del banco portugués, que le acusa de hasta ocho operaciones irregulares de crédito.

Foto: El exdirector general de Novo Banco exige dos millones tras denunciar acoso laboral

En los juzgados se resolverá el despido a las bravas de Pedro Jesús Escudero como máximo responsable de Banco Espírito Santo en España. La entidad, renombrada como Novo Banco tras el rescate que la salvó de la quiebra el pasado verano, le acusa de ocho operaciones de crédito presuntamente irregulares, mientras que el exdirectivo considera que los nuevos gestores portugueses le han hecho mobbing o acoso laboral.

Por este motivo, Escudero ha presentado dos demandas contra Novo Banco. En la primera le reclama la rescisión de su contrato de trabajo como director general al estimar que habían cambiado las condiciones para poder realizar su labor como primer ejecutivo. Se refiere a la imposición de un director general adjunto, José Pinto Ribeiro, que supuestamente estaba usurpando sus funciones. "Me han hecho la vida imposible", asegura. Esta primera causa fue sometida ayer al acto Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC), sin que se llegase a un acuerdo entre las partes.

Pero como consecuencia del despido fulminante que sufrió el pasado lunes, cuando fue conminado a dejar su despacho en la sede operativa de Novo Banco en la calle Serrano de Madrid, Escudero presentó este martes otra demanda en la que denuncia la nulidad de su destitución. El nuevo acto de conciliación se ha fijado para el próximo 20 de febrero. 

Pedro Jesús Escudero. (EFE)
Pedro Jesús Escudero. (EFE)

Entre una demanda y otra, el que fue director general de Espírito Santo en España reclama dos millones de euros de indemnización. "En la reciente convención de directivos que se celebró en Lisboa, el presidente del grupo me agradeció personalmente el trabajo hecho en España", explica Escudero, perplejo por las formas con las que fue sacado de las oficinas.

Su defensa la ha puesto en manos del despacho Jiménez de Parga Abogados, el bufete del que fuera presidente del Tribunal Constitucional entre 2001 y 2004. Por su parte, Novo Banco ha encargado el caso a los juristas de Garrigues al considerar que la destitución se debe a razones objetivas.

Entre otras, acusan por escrito a Escudero de ocho operaciones presuntamente irregulares en la concesión de créditos. No le inculpan de haberse quedado dinero para su beneficio personal, pero sí de no haber cumplimentado las normas internas a la hora de aprobar préstamos para empleados y clientes. Además, los nuevos gestores de Novo Banco le achacan haberse pagado un bonus ilícito sobre el ejercicio 2013.

Sea como fuere, la abrupta salida del directivo español ha causado gran estupor en el mundo financiero si se tiene en cuenta que la entidad portuguesa está en pleno proceso de venta por parte del Estado luso. Por lo tanto, sorprende la agresividad del despido de Escudero, ya que en los próximos meses Novo Banco pasará a manos de un nuevo accionista –Santander, CaixaBank y BBVA se han interesado por sus activos–, por lo que cualquier diferencia interna podía haberse dejado para el futuro comprador del que fue el primer banco del país vecino.

Un año muy duro

El rescate del antiguo Espírito Santo, al que se le inyectaron 4.900 millones de dinero público para evitar su quiebra, también tuvo consecuencias en España. Clientes con un mínimo de 50.000 euros retiraron cerca de 400 millones de sus cuentas cuando se conoció la noticia del rescate. Como la sucursal española dependía de la normativa bancaria portuguesa, al igual que ING de la holandesa, los depositantes que habían entrado al calor de remuneraciones mucho más altas que las del mercado corrían el riesgo de no tener cubierto su dinero.

Las colas de clientes fueron largas en las 35 oficinas de Novo Banco en España para llevarse sus depósitos. La entidad consiguió apagar el fuego y convencer a muchos de los ahorradores a que pasaran su dinero a fondos de inversión. Aun así, pese al desgobierno desde la sede de Lisboa, la filial española evitó una fuga masiva de dinero que le hubiera llevado a una situación muy incómoda. Perdió aproximadamente el 15% del negocio de una entidad que llegó a tener 8.000 millones en activos y cerca de 4.200 millones en depósitos comerciales.

Un ejercicio difícil que se suma a los cerca de 500 millones de pérdidas provisionadas por la concesión de créditos corporativos a empresas que posteriormente entraron en concurso de acreedores o fueron vendidas con una quita significativa. Entre los préstamos perdidos por Espírito Santo, destacan los que concedió a Pescanova, La Sirena y High Tech Hoteles.

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