AMBOS SUMAN CASI EL 40% DE LA DEUDA

Martinsa, límite 48 horas: Sareb y La Caixa giran el pulgar de 14 bancos sin piedad

Martinsa está al límite de 48 hora para renovar el convenio de acreedores o caer en liquidación. Sareb y Caixabank tienen en sus manos el veredicto.

Foto: El presidente de La Caixa, Isidro Fainé, durante la entrega de las becas anuales de La Caixa (Efe).
El presidente de La Caixa, Isidro Fainé, durante la entrega de las becas anuales de La Caixa (Efe).

Los 14 bancos sin piedad que discuten estos días la supervivencia de Martinsa Fadesa han delegado su representación en un steering committee formado por cuatro grandes entidades, como son, por riguroso orden acreedor, el denominado banco malo de la Sareb y los supuestos buenos de La CaixaPopular y Abanca, la antigua NovaCaixaGalicia. El cuarteto no termina de levantar el pulgar en señal de aceptación a la propuesta mejorada de convenio presentada por la empresa y el fantasma de la liquidación empieza a ser algo más que un órdago desesperado lanzado a modo de farol por Fernando Martín.

En 48 horas se despejarán las dudas porque este martes, víspera de final de año, la inmobiliaria tiene que presentar, sí o sí, su nuevo acuerdo de refinanciación en el Juzgado. En caso contrario, la suerte estará echada para la compañía que en julio de 2008 presentó suspensión de pagos con una deuda récord que actualmente alcanza los 7.000 millones de euros. Al margen de la escalofriante magnitud de las cifras, la desaparición de Martinsa dejaría en evidencia el certificado de salida de la crisis que Mariano Rajoy quiere enarbolar como tarjeta de presentación electoral. El mercado inmobiliario empieza a despertar del coma que produjo la explosión de la burbuja y la defunción de uno de sus hijos más ilustres no sería precisamente una buena carta credencial para encarar con optimismo el año 2015.

La alegría del crédito promotor inflamó a mediados de la pasada década la llama de los aventureros que desafiaron las leyes de la gravedad económica convencidos de poder erradicar la teoría de los ciclos. Falto finura para detectar el final del hechizo que muchos identificaron con un falso milagro, pero tan culpables fueron los caídos como los que dieron el empujón. La banca tuvo que ser rescatada por aquello de evitar una alarma general en el país, pero ahora la paradoja resultaría nefasta si se admite la sinrazón de una quiebra empresarial de tamaña naturaleza en los albores de la recuperación. Que peor desastre que la liquidación de un grupo que da empleo a 3.500 trabajadores, la mayor parte indirectos, y que integra 80 sociedades con cerca de 5.000 gestiones urbanísticas pendientes, aparte de 1.500 unidades en construcción y 850 contratos vivos con clientes. 

Fernando Martín, presidente de Martinsa-Fadesa (Efe).
Fernando Martín, presidente de Martinsa-Fadesa (Efe).

Nueva regulación sobre suspensiones de pagos

El rescate de Martinsa, bautizado bajo el rimbombante enunciado de ‘Proyecto Aurora’, supone un verdadero reto para el Gobierno, toda una prueba del nueve para demostrar la validez de ese Real Decreto sobre medidas urgentes en materia de suspensiones de pagos que ahora se está tramitando como proyecto de ley en el Congreso de los Diputados. El ministro Luis de Guindos se ha esmerado por trasladar las ventajas de la fase preconcursal a la renegociación de los convenios en un claro guiño a la empresa inmobiliaria que estos días debate su ser o no ser en la UVI bancaria.

La decidida voluntad política por evitar quiebras de negocios operativamente viables es un salvoconducto que garantiza a Martinsa un punto de partida favorable para la refinanciación. La Sareb, en su calidad de entidad estatal llamada a facilitar el saneamiento del sistema bancario y la recuperación del mercado inmobiliario, se inclina por respaldar el nuevo convenio. Un ‘detalle’ verdaderamente digno de tener en cuenta si se observa que el banco malo, como heredero de las deudas correspondientes a Bankia, es en la actualidad el primer acreedor de la inmobiliaria que preside Fernando Martín, con un 21% del total del pasivo ordinario.

La decidida voluntad política por evitar quiebras de negocios operativamente viables es un salvoconducto que garantiza a Martinsa un punto de partida favorable para la refinanciaciónLas obligaciones totales de la compañía se elevan a 6.915 millones de euros, pero la operación de socorro y salvamento está concentrada en los 3.537 millones de deuda financiera. El resto son créditos hipotecarios, privilegiados y subordinados, además de préstamos participativos y deuda comercial. Martinsa propone el pago del 34% con una quita del 66% que obliga a sumar adhesiones de un mínimo del 75% de la deuda para aprobar con garantías el nuevo acuerdo de acreedores. Por debajo de este listón cualquier propuesta sería un quiero y no puedo, de manera que la compañía podría ahorrarse el viaje a La Coruña porque el Juzgado Mercantil nº1 de la capital gallega no tendría más remedio el día 31 que instar la liquidación como un mero trámite.

Isidro Fainé tiene la última palabra

Los 14 bancos sindicados en torno a la inmobiliaria absorben un 84% de la citada deuda ordinaria por lo que cualquier entidad que posea más del 9% de los créditos es soberana por sí sola para decidir el desenlace de la compañía. Es el caso ya citado de la Sareb y también de Caixabank, que suma un 16% del pasivo. Estas dos entidades llevan la voz cantante y sonante de las negociaciones y su impulso resulta esencial para salvar o condenar a Martinsa. Si tenemos en cuenta que la sociedad pública presidida por Belén Romana renuncia de antemano a servir como verdugo en la causa, todo hace indicar que será finalmente Isidro Fainé quien diga la última palabra sobre el destino de Martinsa.

La propuesta mejorada de convenio incluye la opción de entregar la propiedad mayoritaria de la empresa al grupo de bancos acreedores dentro de un calendario que tiene su horizonte en un plazo máximo de nueve años pero que podría ejecutarse en sólo cuatro. Las entidades de crédito pasarían a controlar el 70% del capital mientras que Martín ostentaría junto a sus socios de referencia el 30% restante. La gestión quedaría en manos del actual presidente pero el nuevo convenio contempla la constitución de una comisión de vigilancia participada por los acreedores que mantendría ojo avizor sobre todas las decisiones estratégicas de la inmobiliaria.

La Nueva Martinsa tendría que capitalizar además deudas por valor de 3.000 millones para asegurar una posición de balance que despeje el futuro de la compañía hasta que termine de escampar definitivamente en el mercado inmobiliario. El ‘Proyecto Aurora’ perfila una empresa con 890 millones en activos, una deuda de 680 millones y unos fondos propios positivos de 169 millones. Con estas cifras, el Año Nuevo se felicita en Martinsa como el principio de una vida nueva en compañía de los bancos. Lo contrario será un veredicto de liquidación, el final de la empresa y el reparto de sus despojos entre los más de 6.000 acreedores convocados por la mayor suspensión de pagos en la historia corporativa de España.

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