vuelve a derrumbarse en bolsa tras el alivio

Abengoa: los inversores huyen de su deuda y los grandes bancos callan sobre su estado

Las soluciones de emergencia anunciadas la semana pasada por Abengoa para intentar paliar su situación financiera no han servido para cambiar la sentencia

Foto: El presidente de la compañía española Abengoa, Felipe Benjumea (5i) (EFE)
El presidente de la compañía española Abengoa, Felipe Benjumea (5i) (EFE)

Las soluciones de emergencia anunciadas la semana pasada por Abengoa para intentar paliar su situación financiera no han servido para cambiar la sentencia dictada hace tiempo por el mercado sobre la empresa. De hecho, algunos inversores están vendiendo con fuertes descuentos su deuda a más corto plazo por temor a que no pueda atender su pago (y a que nadie quiera refinanciarla). Y los dos grandes bancos españoles guardan un llamativo silencio tanto sobre su exposición a la compañía como sobre su cambio de recomendación bursátil, que han retrasado de forma sospechosa.

Como se recordará, el derrumbe de la empresa controlada por la familia Benjumea comenzó a mediados de noviembre cuando, ante la desconfianza total del mercado sobre el volumen real de su deuda, integró sus bonos verdes en su balance; pero lo hizo como deuda sin recurso, lo que no sirvió para aliviar la presión. Asimismo, reconoció que su nivel de endeudamiento es de 5 veces su ebitda (beneficio bruto de explotación), que muchos analistas e inversores consideran insostenible.  

De hecho, algunos de ellos han decidido suprimir su exposición a Abengoa a cualquier precio y han puesto a la venta papel comercial (pagarés) de Abengoa con vencimiento en los próximos meses con fuertes descuentos, de forma que el comprador puede obtener una rentabilidad de hasta el 11,5%. Según fuentes del mercado, el vendedor más importante es Banco Madrid, aunque no es posible saber si lo hace por cuenta propia o por algún cliente de banca privada. Un portavoz de esta entidad, propiedad del andorrano BPA, no confirmó ni desmintió esta información.

El papel comercial es la deuda a más corto plazo, y la que se ha puesto a la venta vence entre febrero y junio del próximo año. Abengoa tiene un programa de 500 millones de estos títulos para financiarse, con vencimientos de entre 40 y 50 millones cada mes, que hasta ahora se renovaban sin problemas (es decir, los tenedores cambiaban sus títulos por otros con nuevos plazos en vez de recuperar su dinero). Ahora, los inversores citados han puesto a la venta títulos con vencimiento en febrero a un precio de 97 puntos (el precio de emisión es 100), lo que implica un rendimiento para el comprador del 9,85%.

Miedo al impago

Asimismo, también está colocando pagarés de junio a 94,5 puntos, lo que implica una rentabilidad del 11,5%. Esta rentabilidad es más del doble del 5,5% que pagó la compañía sevillana en septiembre por la emisión de 265 millones de los famosos bonos verdes a un plazo de cinco años. Como estos títulos no tienen cupón, estas rentabilidades se basan en la asunción de que Abengoa devolverá su deuda a la par al vencimiento. Es decir, el vendedor teme que el mercado no refinancie como hasta ahora y que la empresa no pueda devolver el dinero. Y ante ese riesgo de impago, prefiere vender su deuda con estos descuentos.

Desde Abengoa, su consejero delegado, Manuel Sánchez, asegura que la empresa cuenta con liquidez más que suficiente para hacer frente a todos sus vencimientos potenciales, asumiendo que tiene que devolver el papel comercial en vez de renovarlo.

El consejero delegado de Abengoa, Manuel Sánchez (Efe)
El consejero delegado de Abengoa, Manuel Sánchez (Efe)

El silencio de BBVA y Santander

Estas ventas con fuertes descuentos no son el único elemento de tensión para Abengoa en los mercados. Los grandes bancos mantienen una actitud que despierta muchos recelos entre los inversores. Por un lado, ni Santander ni BBVA responden a las insistentes preguntas de analistas y gestores sobre cuál es su exposición a la deuda de la empresa. Todo el mundo asume que el principal acreedor es el banco que preside Ana Patricia Botín, mientras que el dirigido por Francisco González tiene un riesgo mínimo.

Por otro, ninguno de ellos ha actualizado su recomendación bursátil sobre el valor. En el caso de BBVA, fuentes del mercado aseguran que tienen preparada su revisión, pero que la ha "parado". Fuentes del banco matizan que el informe simplemente se ha retrasado porque ha habido otras prioridades en el departamento de análisis, no por ninguna razón relacionada con la empresa, y que se publicará en breve.

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