A TRAVÉS DE CEDINSA, PARTICIPADA POR LA CONSTRUCTORA

FCC quiere endosar 221 millones de deuda a la Generalitat por un peaje en la sombra

Cedinsa, una concesionaria e la que FCC es el primer accionista con un 34%, ha propuesto a la Generalitat traspasarle 221 millones de deuda de la C-17

Foto: FCC quiere endosar 221 millones de deuda a la Generalitat por un peaje en la sombra

Una crisis como la de las radiales llega a Cataluña, pero en versión ‘peaje en la sombra’. Cedinsa, una concesionaria especializada en autovías financiadas por este sistema y de la que FCC es el primer accionista con un 34%, ha propuesto a la Generalitat traspasarle 221 millones de deuda que corresponden al tramo Centelles-Vic-Ripoll, también conocida como C-17. Lo hace en el peor momento, porque hoy precisamente Andreu Mas-Colell presenta los Presupuestos de la Generalitat del 2015, que deberán asumir esta nueva carga.

Cedinsa financió toda la obra de la C-17 con un préstamo sindicado del que forman parte CaixaBank, Bankia, Banco Santander, BBVA, Catalunya Banc y el ICO. Estos 221 millones de préstamo vencen este 31 de diciembre, según explicó ayer La Vanguardia. Sin acuerdo de refinanciación hay una garantía vigente que permite traspasar la deuda a la Generalitat, y esto es lo que se ha puesto sobre la mesa.

Hace falta que la Generalitat dé el visto bueno. Hoy está previsto que se reúnan responsables de las consejerías de Economía y Territorio y Sostenibilidad para analizar la situación y establecer cómo se asume la deuda pendiente. Fuentes de ambos departamentos han declinado hacer declaraciones, lo mismo que los portavoces de la propia Cedinsa.

FCC no es el único socio de la compañía. Le acompañan en el capital de Cedinsa tres constructoras catalanas: Copcisa (familia Carbonell), Copisa (familia Cornadó) y Comsa-Emte (familias Miarnau y Sumarroca), cada una de ellas con un 22% de las acciones. Todos ellos han propuesto que la Generalitat asuma la deuda, ya que de otro modo Cedinsa tendría que acogerse al concurso de acreedores.

El conseller de Economía, Andreu Mas-Colell. (EFE)
El conseller de Economía, Andreu Mas-Colell. (EFE)

A pesar de ser un concurso de una concesionaria de peaje en la sombra, se aplicaría el mismo criterio de responsabilidad patrimonial para la Administración, en este caso la Generalitat. El impacto total sobre la deuda de la Administración catalana sería escaso, del 0,35%.

Tipos más bajos

La razón por la que accionistas y bancos coinciden en que la mejor solución es que una Generalitat muy endeudada –62.000 millones– tenga que asumir este nuevo préstamo es que el Ejecutivo catalán puede conseguir condiciones ventajosas para la financiación, sobre todo si el Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) acaba asumiendo los 221 millones.

En el año 2006 Cedinsa fue adjudicataria de la concesión de la autovía de peaje en la sombra Centellles-Vic-Ripoll de 48,6 kilómetros, de los que 25,2 fueron de nuevo trazado, entre las localidades de Centelles y Ripoll. El plazo de la concesión era de 33 años con un período de construcción de tres años y 30 años de explotación. La Generalitat, en la época del tripartito, escogió esta fórmula porque no tenía fondos para ejecutar la obra a cargo del presupuesto. Cedinsa no aportó capital propio. Toda la obra fue a crédito.

La intensidad media diaria promedio en 2013 ha sido de 22.471 vehículos, muy alta en comparación con las radiales de Madrid. Pero la debilidad ha radicado en la estructura financiera: un préstamo de cinco años no era el más adecuado para financiar una concesión a treinta.

Otras tres concesiones

La C-17 no es la única concesión de Cedinsa. La empresa tiene un total de cuatro tan significativas para la red viaria catalana como el Eix Transversal (C-25), el acceso a la Costa Brava y el Eix del Llobregat (C-16). Cedinsa perdió 2 millones de euros en 2013, año en el que entró en pérdidas. El valor de sus concesiones supera los 1.500 millones.

C25. Eje Transversal - Vic-Caldes. (Cedinsa)
C25. Eje Transversal - Vic-Caldes. (Cedinsa)

La creación de Cedinsa fue impulsada por CatalunyaCaixa y encajaba en un momento en que los socialistas del tripartito querían una concesionaria de capital catalán que compensara el gran poder de Abertis en Cataluña. Se optó por el peaje en la sombra por ser una fórmula más electoralista y con menor coste político. CatalunyaCaixa tuvo que vender su participación en 2012 por los problemas financieros de la caja y sus acciones fueron compradas por el resto de socios.

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