TAMBIÉN INTERESADOS DOS ITALIANOS Y CRéDIT AGRICOLE

Santander explora al banco italiano Carige en la primera operación 'made in BCE'

El baile de adquisiciones bancarias tras los test de estrés está comenzando. Y un protagonista puede ser el Santander, que está explorando al italiano Carige

Foto: Fachada de Banca Carige en Génova (EPA)
Fachada de Banca Carige en Génova (EPA)

El baile de adquisiciones bancarias en Europa que se esperaba tras los test de estrés está comenzando. Y uno de los primeros protagonistas puede ser el Santander, que está explorando la posibilidad de hacerse con el italiano Banca Carige, uno de los suspensos del ejercicio pero que ha tomado medidas para recapitalizarse, según fuentes conocedoras del proceso. Compraría a un precio muy barato (unos 700 millones) una entidad con 1.100 oficinas, una cuota respetable y gran potencial de reducción de costes. Además, sería el bautismo de fuego de Ana Patricia Botín en la presidencia y, sobre todo, la primera operación bajo la supervisión única europea, por lo que el BCE está muy interesado en que salga adelante.

El consejero delegado del Santander, Javier Marín, afirmó en la presentación de los resultados del tercer trimestre que "no hemos tenido ningún contacto con la entidad italiana" en referencia a Monte di Paschi di Siena, el banco italiano que registró el mayor déficit de capital en los recientes test de estrés. Pero no dijo nada sobre un posible interés en Carige, si bien destacó a Portugal como el país en el que tienen más interés en crecer (donde están mirando el Espírito Santo, como adelantó El Confidencial en agosto). Es más, añadió que "como entidad, estamos obligados a valorar las oportunidades que aparezcan en todos nuestros mercados" y reiteró que "Banco Santander es muy rígido con los balances de otras entidades antes de efectuar una compra".

Además del Santander, otras dos entidades transalpinas, así como el francés Crédit Agricole, que ya posee Cariparma, estarían interesados en adquirir Carige

Según las fuentes consultadas, el encargado de vender Carige es el banco de inversión italiano Mediobanca. Además del Santander, están planteando la posibilidad de adquirirlo otras dos entidades transalpinas –Banca Popolare Dell'Emilia Romagna y Banca Popolare Di Milano–, así como el francés Crédit Agricole, que ya posee Cariparma en el país.

Aunque Carige está en Italia, su adquisición tiene mucho sentido para el banco español. Es una entidad procedente de una antigua caja de ahorros –Cassa di Risparmio di Genova e Imperia–, pero con estructura de sociedad anónima, y cotiza en bolsa. Aunque no es de las primeras entidades del país, sí es líder en la región de Liguria (capital Génova), donde supera el 10% de cuota que exige el Santander a sus adquisiciones. Tiene una red importante de 1.100 oficinas en el país y dos millones de clientes, con un activo de 37.000 millones.

El suspenso no preocupa, pero sí abarata

En este caso, los resultados de los test de estrés europeos no son un problema, sino una bendición. El ejercicio detectó un déficit de 951,6 millones en la revisión de la calidad de los activos (AQR), que se elevaba a 1.834,57 millones en el escenario adverso. Ahora bien, la entidad ya ha levantado 1.021,17 millones en 2014, que reducen notablemente ese déficit. Además, el grueso de los problemas estaba en su cartera de deuda pública, y la ha reducido de 6.000 a 2.100 millones de euros en lo que va de año. Es decir, el grueso del saneamiento está hecho y las necesidades reales de capital son muy reducidas.

Pero el suspenso sí ha servido para hundir su cotización en bolsa, por lo que el Santander tiene una oportunidad de oro para hacerse con la entidad a precio de saldo. El día después de que se publicaran los resultados de las pruebas, Carige cayó el 17,19%, y tres jornadas después, otro 10,67%. Desde los test, pierde el 27%, y en lo que va de año acumula un descenso del 62,1%. Eso se traduce en una valoración de 0,10 veces su valor en libros, según Bloomberg, es decir, un precio de auténtica ganga. La capitalización actual del banco supera ligeramente los 700 millones.

Fondo de comercio negativo

Este precio, además, implica un importante beneficio 'de saque' para el Santander: al comprar una entidad por debajo de valor en libros, genera un fondo de comercio negativo (lo que se conoce como badwill), que se puede contabilizar como beneficio. El ejemplo más reciente es el de Unicaja, que se ha anotado una ganancia de 422 millones por este concepto en la adquisición de Ceiss, lo que le ha permitido alcanzar un beneficio de 580 millones hasta septiembre.

Aunque Carige está en Italia, su adquisición tiene mucho sentido para el banco español. Es una entidad procedente de una antigua caja de ahorros, pero con estructura de sociedad anónima, y cotiza en bolsa

"El banco está baratísimo, ya está saneado, proporciona una cuota de mercado interesante en Italia y tiene un enorme potencial de reducción de costes, algo en lo que el Santander ha demostrado una enorme expertise en todo el mundo", explica una de las fuentes consultadas. En ese sentido Carige tiene 5.800 empleados, lo que implica una eficiencia muy inferior a los estándares españoles. "No es una operación tan costosa como la de Monte dei Paschi y es mucho menos compleja, porque Carige no tiene los problemas de deuda y derivados del primero", añade. 

Interés del BCE

Según otras fuentes, el BCE está interesadísimo en que la operación salga adelante, porque quiere promover fusiones transfronterizas en la zona euro y necesita solucionar cuanto antes el 'marrón' de los suspensos en Italia. Esta operación cumpliría ambos deseos simultáneamente, por lo que la está incentivando desde su nueva posición de supervisor único. Si finalmente sale adelante –algo que depende de muchos factores–, sería la primera compra europea que tendría que aprobar el Mecanismo Único de Supervisión europeo.

Finalmente, Ana Patricia Botín podría firmar su primera operación y así despejar una de las principales dudas que han planteado los analistas al inicio de su mandato: si será capaz de llevar a cabo operaciones corporativas tan exitosas como las que hizo su padre y que han llevado al Santander donde está. No obstante, la opción de Carige no es la única que tiene sobre la mesa. A la de Espírito Santo, reconocida por el propio Marín, y a la de Carige se puede sumar Belfius, el nuevo nombre de la parte belga de Dexia; la semana pasada la prensa de ese país aseguraba que el banco español también está interesado en su venta.

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