fuerte incremento de la deuda

ACS, obligada a suspender su emisión de bonos por la pérdida de solvencia

ACS presentó este jueves los resultados de los nueve primeros meses del año, periodo en el que el beneficio se estancó en 551 millones de euros.

Foto: El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante una junta de accionistas. (EFE)
El presidente de ACS, Florentino Pérez (c), durante una junta de accionistas. (EFE)

ACS presentó este jueves los resultados de los nueve primeros meses del año, periodo en el que el beneficio se estancó en 551 millones de euros. Lo más llamativo de las cuentas ha sido el aumento de la deuda neta del grupo de construcción y concesiones en 1.638 millones, un 16,8% más, un incremento contrario a la estrategia de la compañía de reducir su apalancamiento. Esta sorprendente alza del pasivo coincide con la suspensión definitiva de la emisión de bonos por hasta 1.500 millones que Florentino Pérez quería llevar a cabo antes de final de año.

Según las cuentas oficiales, la deuda neta de ACS se ha situado en 5.872 millones, tras aumentar los citados 1.638 millones desde la reportada en diciembre de 2013. El incremento es "fruto de las inversiones realizadas en el periodo, principalmente por la adquisición de Leighton y Hochtief, y a la variación estacional del fondo de maniobra”, explica el grupo. Unas apuestas que, por el contrario, no se han traducido en la parte baja de la cuenta de resultados, que apenas ha mejorado un 0,5%.

No obstante, estos 5.872 millones de euros no son la deuda real de ACS, que tiene “escondidos” bajo la calificación de activos mantenidos para la venta otros 2.293 millones de euros. Estos créditos se corresponden principalmente con plantas de energías renovables, las cuales se han agrupado dentro de una compañía llamada Pegasus y que Pérez quería sacar a bolsa también antes de concluir el actual ejercicio.

Como adelantó El Confidencial, esta oferta pública de venta (OPV) por el 51% del capital se ha aplazado hasta el primer trimestre de 2015 por los ajustes internos de la filial y las dificultades para encontrar inversores. ACS debe realizar esta colocación antes del 28 de febrero del próximo año porque, de lo contario, esos 2.293 millones de euros que ahora tiene aparcados volverían a entrar en el balance del grupo, tal y como le obliga la normativa contable.

Pérez quiere evitar este aprieto a todas luces para no engordar aún más el pasivo de ACS, que tiene una deuda bruta de 12.194 millones, una cantidad que la compañía reduce a los citados 5.872 millones netos al asegurar que dispone de activos líquidos y efectivo para repagar esos créditos si fuera necesario.

La constructora ha estado enfocada desde que vendió a la fuerza su participación en Iberdrola, a mediados de 2012, a reducir su endeudamiento para abrillantar su balance. Por ello, se desprendió de activos como Abertis, su negocio de aeropuertos, una inmobiliaria en Alemania y otras autopistas en Chile. El objetivo principal era conseguir que por primera vez en su historia ACS tuviera calificación financiera o rating para poder financiarse más barato.

Gracias a esta mejora, el pasado mes de julio intentó hacer su primera emisión de bonos por 1.500 millones, operación que fue cancelada en el último minuto por la inestabilidad de los mercados. La compañía ha intentado otra vez la colocación en las últimas semanas, pero ha tenido que desistir al no encontrar inversores institucionales que le comprasen los bonos a un precio razonable. Es decir, pagando menos interés que el que le cobran los bancos para abaratar su coste financiero.

Cambios relevantes en el consejo

Fuentes del mercado indican que esta emisión ha sido suspendida sine die hasta que mejoren las condiciones del mercado. Para ACS se trata de un reto vital porque el próximo año tiene que afrontar importantes vencimientos de deuda, como un crédito de 700 millones con el que elevó su presencia en Hochtief hasta el 61%. La caída del 13% del beneficio de explotación hasta septiembre no le ayuda mucho.

ACS anunció ayer cambios en el Consejo de Administración. El más significativo es la renuncia de Juan March, cuyo holding, Corporación Financiera Alba, ha ido rebajando su participación en la constructora desde el 22% que tenía hace dos años a menos del 10% actual. También ha dejado el cargo por fallecimiento Julio Sacristán Fidalgo. Sus puestos van a ser ocupados por Emilio García Gallego y María Soledad Pérez Rodríguez.

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