con vistas a las elecciones de la ceoe

Fomento del Trabajo bloquea el apoyo de las pymes catalanas a Antonio Garamendi

La patronal catalana Fomento del Trabajo ha decidido marcar territorio y ha impedido que su representante en Cepyme diera su voto favorable a Garamendi.

Foto: El candidato a la presidencia de la patronal española (CEOE), Antonio Garamendi (2i). (EFE)
El candidato a la presidencia de la patronal española (CEOE), Antonio Garamendi (2i). (EFE)

Antonio Garamendi ha sido elegido, como no podía ser de otra manera, nuevo presidente de Cepyme, patronal de la pequeña y mediana empresa, considerada como la hermana menor de la CEOE y un bastión clave de cara a las elecciones que la cúpula empresarial celebra el próximo 17 de diciembre. Garamendi consolida así su candidatura desde el trampolín de Cepyme, pero debe tener claro que su desafío al entorchado de Juan Rosell no va a tener el respaldo unánime de las Pymes de Cataluña.

La reunión celebrada ayer por los vicepresidentes de Cepyme para resolver el vacío de poder dejado tras la dimisión forzada de Jesús Terciado ha puesto en evidencia la capacidad de maniobra de la patronal catalana, Fomento de Trabajo, el principal reducto de Rosell que ahora encabeza y maneja su sucesor, Joaquín Gay de Montellá. El actual presidente de Fomento ha conseguido que la titular de Fepyme, María Helena de Felipe, se abstuviera de votar a favor de Garamendi como era su intención inicial.

Joaquín Gay de Montellá. (EFE)
Joaquín Gay de Montellá. (EFE)

Fepyme es la organización más representativa de la pequeña y mediana empresa en Cataluña y su presidenta ocupa por derecho propio una de las ocho vicepresidencias que forman parte del comité ejecutivo de Cepyme, la entidad matriz a nivel nacional. El planteamiento manifiesto de María Helena de Felipe no era otro que apoyar la promoción de Garamendi con un claro gesto orientado a mostrar la firme cohesión interna de la institución tras la crisis de confianza generada por la salida forzada de Jesús Terciado.

Las acusaciones de corrupción contra el expresidente de Cepyme exigían un esfuerzo de unanimidad que quedó patente cuando todos los vicepresidentes de la patronal exigieron a Terciado su cese automático y definitivo del cargo ante las reticencias del propio afectado, que trataba de resolver el conflicto con una mera ‘suspensión temporal de sus funciones’. La alternativa equivalía a una salida en diferido al estilo de la protagonizada por Arturo Fernández en CEIM, pero los segundos niveles de Cepyme cerraron filas para evitar un impasse que habría afectado a la credibilidad de toda la organización.

El efecto de la crisis catalana

En este mismo esquema de actuación, los vicepresidentes de Cepyme habían previsto que Garamendi asumiera el relevo con un apoyo inquebrantable y sin fisuras como piedra de toque para refrendar luego su candidatura a la presidencia de la cúpula patronal, que ahora ocupa Juan Rosell. Aunque sólo sea de una manera simbólica, el gozo se ha quedado en el pozo porque María Helena de Felipe ha preferido evitar tensiones y salir indemne de una eventual escaramuza formalizando su voto con una carta de abstención.

María Helena de Felipe.
María Helena de Felipe.

La directiva catalana ni siquiera acudió ayer a la reunión con sus compañeros de Cepyme ya que se encontraba en Tesalónica (Grecia) con motivo de un encuentro internacional de mujeres empresarias. María Helena de Felipe ha justificado su decisión invocando un presunto conflicto de interés que, en su opinión, viene dado por el hecho de que Garamendi aspira también a la presidencia de CEOE.

Se supone que con este pretexto, la vicepresidenta de Cepyme podrá ejercitar su postura más independiente cuando dentro de un mes llegue el momento de hacer valer el sufragio secreto en los comicios de la cúpula patronal. De momento, lo que ha quedado meridianamente claro es la capacidad de influencia de Fomento del Trabajo para marcar el territorio en Cataluña a favor de Juan Rosell. El presidente de CEOE trabaja contra reloj en la búsqueda de apoyos institucionales que equilibren la iniciativa adquirida por los partidarios de Garamendi, que aspiran a dar un vuelco a la primera organización empresarial de España.

El presidente de la CEOE, Juan Rosell. (EFE)
El presidente de la CEOE, Juan Rosell. (EFE)

El efecto de la crisis catalana, inflamado a raíz de la consulta del 9-N, ha enaltecido también los ánimos de muchos empresarios, que reprochan a la CEOE y a Juan Rosell intentar nadar y guardar la ropa ante la deriva secesionista de Artur Mas. La campaña electoral de Garamendi está también cimentada sobre este mismo espíritu crítico y ha encontrado un caldo excelente de cultivo en la actualidad política de las últimas semanas. El empresario vasco ha censurado el interés de su adversario catalán por escamotear los grandes debates que exigen un posicionamiento de la patronal, y se ha convertido de buenas a primeras en favorito de buena parte de las asociaciones sectoriales y territoriales que vertebran la organización confederada y que suspiran por una verdadera regeneración de la CEOE.
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