LA PATRONAL DE LA PYME, CLAVE electoral en ceoe

Garamendi da el salto en Cepyme para destronar a Rosell... o liderar su oposición

Antonio Garamendi se perfila para relevar a Jesús Terciado en Cepyme. A partir de ahí su candidatura sube enteros para destronar a Rosell en la CEOE

Foto: El candidato a la presidencia de la patronal española (CEOE), Antonio Garamendi (2i). (EFE)
El candidato a la presidencia de la patronal española (CEOE), Antonio Garamendi (2i). (EFE)

Las opciones de Antonio Garamendi para conquistar el trono de la CEOE que ocupa Juan Rosell han subido como la espuma en las últimas semanas. Los casos de corrupción que han protagonizado Arturo Fernández en CEIM y Jesús Terciado en Cepyme suponen un fuerte revés para las expectativas del actual presidente de la cúpula patronal. No en vano, ambas organizaciones subsidiarias constituían hasta ahora los dos principales bastiones de Rosell en la búsqueda de un nuevo mandato al frente de la CEOE.

El despliegue estratégico de Garamendi para auparse a lo más alto de la confederación de empresarios tiene una hoja de ruta claramente diseñada con escala técnica en Cepyme, la patronal de la pequeña y mediana empresa que este miércoles tiene que elegir al sustituto de Terciado. Con la única excepción del representante catalán de Fomento del Trabajo, todos los demás vicepresidentes de Cepyme quieren que Garamendi tome las riendas de la organización, en una clara muestra de apoyo ante las elecciones que CEOE celebra el 17 de diciembre.

El presidente de la CEOE, Juan Rosell. (EFE)
El presidente de la CEOE, Juan Rosell. (EFE)

Con un total de 83 representantes en la Asamblea General de CEOE, Cepyme es la filial que reúne el mayor número de votos, algo lógico si se tiene en cuenta la elevada cuantía de empresas que integra y el peso específico que las pymes tienen en la formación del PIB en España. La hermana menor de CEOE ha sido un caladero tradicional para el presidente de la cúpula patronal y así fue en el caso de las últimas elecciones que hace cuatro años situaron a Rosell al frente de la primera corporación empresarial del país.

Garamendi ha aceptado la responsabilidad de presidir Cepyme, al tiempo que ha renunciado a elaborar la lista de los delegados que han de comparecer en las próximas elecciones de la CEOE. El presidente virtual de los pequeños y medianos empresarios quiere trasladar un inequívoco mensaje de democracia interna que revela al mismo tiempo el enorme grado de confianza que cimienta sus aspiraciones de poder en lo más alto de la institución confederada. No se olvide que el sufragio es secreto y las palmaditas en la espalda son gratuitas y, por tanto no valen nada, cuando llega el momento de depositar la papeleta en la urna.

Malestar con Arturo Fernández

Con esta misma credencial las cuentas del aspirante se nutren también de buena parte de los votos de CEIM. La patronal madrileña atraviesa por un momento de gran incertidumbre derivado del proceso sucesorio al que está abocado Arturo Fernández. La ‘dimisión en diferido’ del principal aliado de Rosell no ha sentado nada bien dentro de la organización, donde muchos de sus directivos consideran que la solución es un parche que sólo sirve para ganar tiempo a su todavía presidente a costa de un desgaste innecesario que afecta a toda la institución.

El presidente de la patronal madrileña CEIM, Arturo Fernández. (EFE)
El presidente de la patronal madrileña CEIM, Arturo Fernández. (EFE)

CEIM suma 45 delegados que hace cuatro años votaron en masa a favor de Rosell. Buena parte de ellos lo harán esta vez en apoyo de Garamendi, que también incluye en su tarjeta de visita a los 80 representantes que suman Confemetal y la Confederación Nacional de la Construcción (CNC). El empresario vasco encarna dentro de la CEOE la llamada ‘revolución de los coroneles’, algo así como la esperanza de los cuadros intermedios que buscan un soplo de aire fresco para recuperar la memoria histórica de una organización empresarial que ha perdido en los últimos años buena parte de su liderazgo y capacidad de influencia.

Garamendi dispone de suficientes triunfos que le acreditan como un rival de sumo respeto para Rosell. La caída de Terciado le brinda, además, de antemano la posibilidad de orquestar un nutrido grupo de oposición aunque pierda las elecciones. No en vano, el máximo representante de Cepyme tiene puesto asegurado como vicepresidente de CEOE. En el mejor de los escenarios, si Garamendi se hace con la corona de la cúpula patronal, su relevo en Cepyme saldrá de entre alguno de sus principales colaboradores, lo que otorga a su eventual presidencia un fulcro de estabilidad que a duras penas podrá disfrutar Rosell aun en el supuesto de que consiga salir victorioso el próximo 17 de diciembre.

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