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Alicia Koplowitz toma posiciones en FCC por la puerta trasera con el bono convertible
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es la mayor acreedora privada del grupo

Alicia Koplowitz toma posiciones en FCC por la puerta trasera con el bono convertible

La partida de ajedrez en que se ha convertido la refinanciación de FCC promete ofrecer todavía muchas interesantes jugadas de estrategia. Sobre todo, porque la historia

Foto: Alicia Koplowitz (Archivo)
Alicia Koplowitz (Archivo)

La partida de ajedrez en que se ha convertido la refinanciación de FCC promete ofrecer todavía muchas interesantes jugadas de estrategia. Sobre todo, porque la historia recuerda que las hermanas Koplowitz, Esther y Alicia, son especialistas en dar giros inesperados.

Así ocurrió cuando tuvieron que salir de su añorado anonimato y tomar las riendas de FCC al romperse sus respectivos matrimonios con Alberto Alcocer y Alberto Cortina. También superaron su propio divorcio como socias al decidir Alicia vender su participación y buscar Esther nuevos aliados a través de su instrumental B-1998; un núcleo duro, pero no estable, que la mayor de las hermanas ha sabido ir rehaciendo al calor de los acontecimientos y al tiempo que cerraba la puerta a invasores indeseados (léase Acciona).

Pero, probablemente, nunca lo han tenido tan difícil como ahora. A la compleja situación empresarial que atraviesa FCC se suman los problemas financieros personales de Esther, hasta el punto de que deberá vender sus derechos en la inminente ampliación de capital que llevará a cabo el grupo de infraestructuras y que amenaza con hacerle perder el control del grupo si, como se teme, queda por debajo del 30%. Por primera vez, el apellido Koplowitz no tiene garantizado el control de la centenaria compañía.

Sin embargo, cuesta creer que la mayor de las hermanas, que siempre ha defendido mantener el legado de su padre, incluso a costa de su propia fortuna personal, tire la toalla fácilmente. Y todavía cuesta más creerlo cuando se comprueba cómo su hermana Alicia, con quien el tiempo ha limado asperezas, se ha convertido en la principal bonista de FCC.

De hecho, el pasado trimestre, y a pesar de la fuerte caída que llegó a sufrir el bono en septiembre, se comprueba cómo la empresaria ha reforzado su presencia en este convertible a través de Morinvest y Fermat 2006, sus dos sicavs, y tiene ya invertidos 16 millones de euros en el bono por importe de 450 millones que emitió FCC y que también ha jugado un importante papel en la última refinanciación de la deuda de la constructora.

Esta posición la convierte en la mayor acreedora privada de su hermana Esther y en una potencial accionista de referencia del grupo, ya que esta deuda es convertible bajo determinadas circunstancias, entre las que se incluyen –aquí llega un apunte importante– cláusulas ante un cambio de control u opa, escenario que ya se está contemplando ante la creciente posibilidad de que Esther se quede por debajo del 30% de FCC.

En este contexto, Alicia ha deshecho la inversión de 3,5 millones que tenía en títulos de FCC a 30 de junio a través de Fermat y ha cargado las alforjas en forma de bonos, hasta el punto de que los 4,1 millones que tiene a cierre de septiembre en el convertible representan un 10% de la cartera, la segunda mayor posición de esta sicav, dirigida por Alberto Cortina Koplowitz, hijo de Alicia y sobrino carnal de Esther.

No es la primera vez que este vehículo aparece invertido en deuda del grupo de infraestructuras en los últimos tiempos. En diciembre de 2013, cuando FCC había logrado desbloquear el acuerdo de refinanciación, tenía 3,6 millones en deuda del grupo de infraestructuras, posición que desmontó tres meses más tarde.

En paralelo, a través de Morinvest, Alicia Koplowitz hizo un movimiento similar: los 2,28 millones que tenía invertidos en el bono en diciembre de 2013 los movió a la compra directa de acciones de FCC al trimestre siguiente. Desde entonces, la menor de las hermanas ha redoblado su apuesta por el grupo familiar, ya que, además de mantener su paquete de acciones, valorado en 2,7 millones a cierre de septiembre, desde antes de verano tiene invertidos otros 12,1 millones de euros en el convertible.

En total, la tía de la actual presidenta del grupo, Esther Alcocer Koplowitz, posee 20 millones invertidos entre deuda y acciones del grupo de infraestructuras a través de las dos sicavs que controlan, apuesta sólo superada por su histórica presencia en Acerinox.

Durante gran parte del año, gracias a haber logrado el acuerdo de refinanciación con la banca, el bono de FCC ha estado cotizando por encima de la par, en el entorno de los 102 enteros. Pero, en septiembre, las constantes dilaciones para sellar un pacto definitivo entre Esther Koplowitz y su banca acreedora respecto a la deuda personal de la empresaria llevaron al convertible a caer hasta los 95 puntos.

A pesar de este duro castigo, cercano al 7%, su hermana Alicia ha mantenido intacta la inversión de Morinvest y ha redoblado la apuesta con Fermat, un movimiento que por el momento parece haber recuperado posiciones, ya que, a raíz de que la mayor de las hermanas cerrara su refinanciación personal, hace menos de un mes, el convertible ha ido recuperando posiciones, hasta el entorno de los 98 enteros, aunque todavía cotiza por debajo de la par.

Con una rentabilidad del 6,5% anual y un precio de conversión de 30 euros por acción, el bono de FCC aparece como una jugosa inversión en un escenario de tipos al 0% y con un acuerdo de refinanciación para los próximos cuatro años, aunque el precio dobla la cotización actual de la compañía. Desde este punto de vista, la inversión de Koplowitz puede verse, sencillamente, como una inversión financiera más.

Pero no puede obviarse que las cantidades confiadas a la empresa de su hermana son las principales posiciones de las carteras de Morinvest y Fermat, con la única excepción de la histórica inversión en Acerinox, además de un depósito de 20 millones que tiene en Banco Popular y un repo en bonos del Gobierno, posiciones que no deben verse como apuestas de la cartera, sino como colchones dentro de toda estrategia de diversificación de una sicav.

Con todas estas cartas sobre la mesa, y ante el escenario que se abre para el grupo de infraestructuras, la pregunta lógica parece ser: ¿realmente FCC es la mejor inversión del momento para Alicia Koplowitz o hay algo más?

La partida de ajedrez en que se ha convertido la refinanciación de FCC promete ofrecer todavía muchas interesantes jugadas de estrategia. Sobre todo, porque la historia recuerda que las hermanas Koplowitz, Esther y Alicia, son especialistas en dar giros inesperados.

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