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El BCE pondrá deberes a los bancos que superen los test con un aprobado raspado
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El BCE pondrá deberes a los bancos que superen los test con un aprobado raspado

Aprobar los test de estrés no bastará para que los bancos españoles respiren tranquilos. Los que lo hagan por los pelos tendrán que cumplir nuevas exigencias.

Foto: Fotografía panorámica del nuevo edificio del Banco Central Europeo BCE (d) (EFE)
Fotografía panorámica del nuevo edificio del Banco Central Europeo BCE (d) (EFE)

Aprobar los test de estrés este domingo no será suficiente para que los bancos españoles puedan respirar tranquilos por fin. Aquellos que lo hagan por los pelos –previsiblemente varios se encontrarán en esta situación– tendrán que cumplir exigencias adicionales impuestas por su nuevo supervisor, el BCE, tales como incrementar sus provisiones, suprimir el dividendo o vender activos, según fuentes conocedoras de la situación. Incluso les puede requerir ampliaciones de capital o emisiones de CoCos que computen como fondos propios. En todo caso, estas entidades quedarán señaladas y tendrán que pasar una especie de cuarentena hasta que Fráncfort termine de fiarse de ellas.

Según las fuentes consultadas, el BCE ha informado a las entidades españolas de esta situación en las conversaciones que está manteniendo con ellas para ultimar los resultados de las pruebas de esfuerzo. El nuevo supervisor europeo tiene como máxima prioridad no arriesgarse a sufrir otro susto como el del Espírito Santo antes del verano una vez que haya asumido la supervisión de los bancos de la zona euro. Por eso, no termina de fiarse de aquellos que logren aprobar por los pelos los test de estrés y pretende exigirles medidas adicionales para reforzar su solvencia.

Además, hay otra razón para esta actitud tan dura del BCE: ganar credibilidad ante el mercado. Numerosos analistas opinan que se trata de un ejercicio muy laxo en el que habrá muy pocas entidades (y poco relevantes) que suspendan, así que no le conceden demasiada credibilidad y piensan que no servirá para restaurar la confianza en la banca europea. Con la adopción de medidas adicionales, pretende incrementar su credibilidad como nuevo supervisor único. "Es lógico que, cuando un organismo se crea o asume una nueva responsabilidad, trate de poner el listón lo más alto posible para demostrar que va en serio", explica un experto financiero.

Las medidas que pretende imponer a los aprobados raspados pueden ser muy variadas, aunque siempre con el fin de reforzar los balances. Así, podrá obligarlas a retener beneficios con la supresión del dividendo o con la prohibición de realizar operaciones corporativa; a vender activos no estratégicos o filiales -que mejoran la ratio de capital por los ingresos que generan y porque reducen el activo del balance-; o a emitir instrumentos de capital de distinta categoría, como CoCos o deuda subordinada, e incluso acciones en los casos que generen más dudas al BCE.

Lo que todas las entidades –no sólo las últimas de la clase– dan por seguro es que tendrán que incrementar sus provisiones. Esto se deriva del AQR (revisión de la calidad de los activos), proceso previo a los test de estrés y con el que el BCE ha mirado las tripas de todas las entidades. Este ejercicio ha identificado la situación de las provisiones en cada cartera de crédito (hipotecas, consumo, empresas, etc.) para identificar insuficiencias, pero no permite que las entidades compensen las provisiones que les faltan en un sitio con las que les sobran en otro. Además, exigirá las llamadas "provisiones colectivas", que cubren las pérdidas no esperadas en el crédito sano, habituales en otros países pero que no existen prácticamente en España, lo que penaliza a nuestras entidades como adelantó El Confidencial.

Más solvencia antes que más crédito

En todo caso, la advertencia del BCE se encuadra en el mensaje que viene lanzando desde hace meses a todo el sector a través de la AEB para que refuerce su capital antes que dar crédito. "El BCE nos pide permanentemente que reforcemos capital aunque vayamos a aprobar los test. No le importa tanto el crédito, no es su prioridad en estos momentos", aseguran desde una entidad.

Este mensaje ya empezó a transmitirse hace meses desde el Banco de España. El subgobernador, Fernando Restoy, ya dijo públicamente en abril que "ante esta evolución esperada del marco regulatorio y supervisor, y con independencia de que sea previsible que el ejercicio de evaluación en curso resulte, en general, satisfactorio, es evidente que las entidades españolas no deben desaprovechar oportunidad alguna para reforzar su posición de recursos propios, ya sea mediante ganancias de eficiencia, retención de beneficios o mediante nuevas emisiones en los mercados de valores".

¿Quiénes pueden ser los aprobados raspados?

En España, las entidades que han tomado o anunciado medidas para reforzar sus recursos propios ante posibles dificultades en los test de estrés están encabezadas por Liberbank, que ha ampliado capital por 500 millones. Popular quiso emitir una cantidad similar en CoCos en julio, pero no pudo por el empeoramiento del mercado; así que adelantó la venta del negocio de tarjetas de Citi y el suyo propio con una plusvalía de 400 millones. Ibercaja anunció una ampliación de 300 millones pero también la tuvo que suspender por el rechazo de los inversores. Finalmente, Cajamar anunció una operación similar de 350 millones.

Fuera de nuestro país, algunos grandes del sector han realizado megaampliaciones, como Deutsche Bank (por 8.500 millones) o Monte Paschi di Siena (5.000 millones). Además, casi todo el mundo está emitiendo CoCos para reforzar sus ratios ante las nuevas exigencias del BCE a los que aprueben justito.

Aprobar los test de estrés este domingo no será suficiente para que los bancos españoles puedan respirar tranquilos por fin. Aquellos que lo hagan por los pelos –previsiblemente varios se encontrarán en esta situación– tendrán que cumplir exigencias adicionales impuestas por su nuevo supervisor, el BCE, tales como incrementar sus provisiones, suprimir el dividendo o vender activos, según fuentes conocedoras de la situación. Incluso les puede requerir ampliaciones de capital o emisiones de CoCos que computen como fondos propios. En todo caso, estas entidades quedarán señaladas y tendrán que pasar una especie de cuarentena hasta que Fráncfort termine de fiarse de ellas.

Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi
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