La 'guardia de corps' de Ana Patricia Botín para su reinado en el Santander
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BRÓKERS PRÓXIMOS A LA NUEVA PRESIDENTA

La 'guardia de corps' de Ana Patricia Botín para su reinado en el Santander

La nueva presidenta del primer banco de España tiene entre sus más allegados a los 'traders' con los que comenzó a trabajar en la entidad hace 25 años

Foto: Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander. (Reuters)
Ana Patricia Botín, presidenta del Banco Santander. (Reuters)

“¿Amigos? Conocidos muchos, confidentes pocos, pero amigos...Los Botín no tienen muchos amigos”. Así responde una persona conocedora de la historia reciente del Banco Santander y de la familia en una conversación para conocer cuál es el círculo de confianza de la nueva regente del imperio Botín, que este lunes se estrena como presidenta en una junta extraordinaria.

Para identificar a la guardia de corpsde Ana Patricia Botín es necesario volver a los orígenes de la primogénita de Emilio Botín. La hija mayor comenzó en el banco tratando de poner en práctica lo que había aprendido en su etapa de entrenamiento en Estados Unidos, donde trabajó en JP Morgan, un merchant bank dedicado al trading. Allí buceó en el mundo de los mercados de capitales, en la compra y venta de acciones y, sobre todo, de deuda de países latinoamericanos, cuyas crisis monetarias permitían a los brókers hacer pingües negocios con las bancarrotas de las economías emergentes.

Cuando "la niña", como se laconocía entonces, regresó a Madrid convenció a su padre para que el Santander lanzase un banco de inversión para desarrollar en España un negocio casi inédito. Así se creó el Banco Santander de Negocios (BSN), del que fue presidenta y donde se rodeó de las primeras personas con las que hizo piña, Emilio Saracho y Enrique Casanueva.

El primero fue su principal referente, ya que le enseñó todo sobre la industria de la intermediación. Su ímpetu la llevó a comprar un banco en Asia, el Peregrine, para competir con los grandes del mundo, como Morgan Stanley, Goldman Sachs, Citi, Merrill Lynch, First Boston o Salomon Smith Barney. La apuesta salió mal y don Emilio ordenó el cierre de esa filial en la que el grupo perdió 50.000 millones de las pesetas del momento. Saracho y Casanueva, su mentor, y su colega, dejaron la entidad y se fueron a JP Morgan España, donde continúanambos.

Ana Patriciaamericanizó la sociedad y le cambió el nombre por el de Santander Investment. Tras la salida de sus dos anteriores manos derecha e izquierda, la nueva presidenta del banco se confió a José Manuel Arrojo. Con él montó toda una plataforma de trading en Londres, en plena City, para enseñarle a los grandes bancos de inversión americanos y británicos que la llama del grupo cántabro empezaba a brillar con luz propia. Su ambición se frenó en seco cuando especuló contra los bonos rusos en la crisis de la antigua Unión Soviética y las pérdidas obligaron a desmontar el inventoy volver a Madrid.

Su círculo más próximo era el de los brókers, el de los ejecutivos de los departamentos de tesorería, no el de los hombres dedicados a la banca comercial, el negocio natural del Santander. Joao Hermida, Antonio Horta Osorio y Juan Guitard completaron las personas con las que compartía sus inquietudes profesionales. Los tres, de su misma generación, estuvieron bajo su batuta. Guitard aún está en el banco como responsable de riesgos –ascendió el pasado año– y se presume comouna de las personas que jugarán un papel relevante con la nueva emperatriz.

Como también se espera un rol significativo de José García Cantera y Javier San Félix, dos hombres con los que trabajó mano a mano durante el castigo de ocho años al frente de Banesto al que le sometió su padre. "Yo con mi familia hago lo que quiero", explotó EmilioBotín cuando le pidieron que no destituyese a su hija cuando posó en El País Semanal como "La mujer más poderosa". Ambos fueron promocionados en junio del pasado año por el reciente llegado Javier Marín a máximo responsable global de banca comercial y a director de banca mayorista, respectivamente.

Fuera de España, los directivos con los que más intimó son el argentino Enrique Cristofani, todavía presidente del Banco Río de la Plata, perteneciente al Grupo Santander, y el venezolano Michel Gouguikian, que dirigió la filial del país bolivariano hasta que don Emilio decidió vendérselo a Hugo Chávez antes de que el también fallecido presidente amenazase con expropiarlo. Con los dos sigue muy de cerca la actualidad en América Latina, donde el grupo sigue teniendo la mina de hacer beneficios, especialmente en Brasil, México y Chile.

Saracho y Castellanos, sus confesores

Unos compañeros de viaje con los que mantiene el contacto directo, especialmente con Emilio Saracho, probablemente el español que más lejos ha llegado en el universo en el que se crióAna Patricia. Toda una estrella de los investmentbanks. Como máximo ejecutivo de banca de negocios para Europa de JP Morgan, Saracho vive en Londres, como Ana Patricia hasta hace unos días. Era bastante habitual que compartieran cenas privadas para comentar la actualidad financiera, muy cambiante en los últimos años por el rescate a grandes del sector, como Royal Bank of Scotland o Lloyds. “Si alguien es el confesor profesional de Ana es Saracho”, aseveran fuentes del sector del hombre que es consejero de Amancio Ortega en Inditex y antes de los Del Pino en Ferrovial. “No descartes que le haga una oferta para incorporarse al banco”, sostienen quienes conocen a ambos.

Fuera de su actividad profesional, a quien más escucha Ana Patricia es a su tío Jaime Castellanos. Expresidente del Grupo Recoletos, editor de Expansión, Castellanos es el chairman del banco franco americano Lazard en España y de la aseguradora Willis. Pero lejos de las tarjetas de visita, el cuñado de Emilio Botín destaca por estar detrás de relevantes operaciones corporativas, como la actual fusión entre ABC y El Mundo.

“Está muy próximo a él, es al que más le pregunta”, expone un directivo que trabajó más de cinco años con Ana Patricia Botín, que la define como una mujer que le gusta escuchar a todos antes de tomar una decisión. Muy cariñosa, educada y afable en el trato cuando empezó a hacer sus pinitos en el Banco Santander de Negocios, aseguran de ella que es“muy intuitiva”, pero también “muy volátil”, con cambios frecuentes de humor que despistaban a los que estaban a su alrededor.

Más abierta se mostrada en las tradicionales fiestas de fin de año que la familia celebraba en la ciudad suiza de Gstaad, que concentraba a los apellidos con más pedigrí de la élite financiera de España. No faltaban los Abelló, los Entrecanales y BorjaPrado,otro profesional del lobby como pocos, amigo de Castellanos y que en la actualidad preside Endesa y el banco de negocios italiano Mediobanca. Es la mano derecha de Florentino Pérez y un hombre próximo a la familia Botín hasta que su relación se enfrió por motivos poco claros.

Últimamente ya no se le veía en Gstaad, pero lo cierto es que otros muchos también dejaron de ir después de que el marido de Ana Patricia, Guillermo Morenés, se viera salpicado por el casoMadoff.Willy, como le conocen, formó parte del conglomerado que montó el colombiano Andrés Piedrahita para extender la trama fraudulenta del inversor estadounidense entre la beautiful local. Aquello también provocó que Morenés rompiese con Javier Botín, el otro hijo presente en el consejo del banco, con el que tenía un bróker.

Pero, como apuntan los que la conocen, estos apellidos forman parte del entorno social de la familia, no del círculo próximo de la nueva presidenta del Santander. Ella, como su padre, tiene pocos amigos, más allá de sus brókers de confianza con los que se inició. Profesionales que le vendrán muy bien para que la acción, que cotiza a niveles similares a cuando Ana Patricia fue apartadapor su padre de la primera línea ejecutiva en 1999, tome el vuelo en la nueva etapa. El viento lo tiene de cola.

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