GANA 174 MILLONES DE EUROS, UN 6,2% MÁS

El Corte Inglés parchea los daños de la crisis y confía su mejora al repunte del consumo

Siete años después, El Corte Inglés parece haber atajado la hemorragia generada en su negocio por la crisis. Vuelve a ganar más, aunque facturando algo menos.

Foto: El presidente del Corte Inglés, Isidoro Álvarez, este domingo tras la presentación de resultados.
El presidente del Corte Inglés, Isidoro Álvarez, este domingo tras la presentación de resultados.

Siete años después, El Corte Inglés parece haber atajado la hemorragia generada en su negocio por la crisis. Este domingo, su presidente, el sempiterno Isidoro Álvarez (79 años), ha presentado a la junta de accionistas las cuentas del ejercicio 2013 (febrero/febrero), según las cuales el gigante de la distribución ha logrado un beneficio de 174 millones de euros (+6,2%), con una facturación de 14.292 millones (-1,8%), demostrando que, pese a registrar un volumen de negocio similar, los ajustes y cambios puestos en marcha en los dos últimos años comienzan a dar frutos.

Por primera vez desde las cuentas de 2008, los números de El Corte Inglés apuntan a una corrección de la sangría provocada en su actividad empresarial por la coyuntura económica y por el cambio de hábitos provocados en el consumo. Lejos de llegar a los registros del pasado, cuando llegó a facturar 17.900 millones y a ganar 750 millones, el gran bazar español ha conseguido repetir o mejorar algunos puntos clave de su cuenta de resultados, con un ebitda de 728 millones (-0,7%) y una caja operativa de 722 (+6,4%), en parte por la reducción de la inversión a 404 millones.

"No éramos conscientes de lo que iba a durar la crisis". Igual que otros operadores se adaptaron al nuevo entorno (la cadena de supermercados Mercadona factura ya 18.000 millones y gana más de 500), la histórica marca de grandes almacenes en España ha tardado un lustro en reorientar su modelo de negocio, consolidado durante décadas por su infinito surtido y su política de promociones y ofertas. En este contexto, como ha señalado el propio Isidoro Álvarez, "aunque siguen existiendo dificultades", El Corte Inglés ya se comporta mejor que la media y gana cuota de mercado.

En este proceso de adaptación, la compañía ha vuelto también a reducir su amplia plantilla durante el ejercicio de 2013 en términos muy similares a los del año anterior. En este sentido, El Corte Inglés mantiene en nómina a 93.300 trabajadores (-3,5%), tras prescindir de 3.400 empleados entre prejubilaciones, despidos y bajas. Además, durante este curso la compañía ha implementado un nuevo sistema de incentivos para determinar el variable (comisiones) de sus vendedores, eliminando el modelo lineal existente por otro que incluye mínimos de venta y otros aspectos comerciales.

Sin embargo, la mayor transformación de El Corte Inglés durante su ejercicio de 2013 tuvo más que ver con aspectos ajenos a la actividad comercial. Tras la sucesión de varios ejercicios convulsos, el gigante controlado por Isidoro Álvarez ha conseguido estabilizar su horizonte financiero, sobre el que pesaba una losa de 5.000 millones de euros. En los últimos doce meses, la compañía refinanció su deuda a ocho años, emitió bonos por 600 millones y vendió el 51% de su financiera, por la que además de ingresar 140 millones ha desconsolidado y amortizado deuda por 1.100 millones.

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Estos ajustes han implicado medidas drásticas dentro del grupo. Además de la venta de la mayoría de su financiera, El Corte Inglés ha tenido que poner como garantía su división de seguros, uno de sus activos con mejor evolución, y también se ha tenido que desprender de algunos edificios emblemáticos en Madrid y Barcelona, sobre un patrimonio valorado en 18.000 millones de euros, con los que ha hecho caja de forma extraordinaria. De esta manera, el gigante de la distribución ha conseguido reordenar su estructura financiera y darse más tiempo para adaptarse al cambio de los tiempos.

Una vez presentados los resultados, Isidoro Álvarez ha diseccionado el posicionamiento de El Corte Inglés ante las dificultades del sector, repasando algunas de las iniciativas puestas en marcha. Los cambios más importantes han girado en torno a la introducción de precios competitivos en todas las familias de productos (no sólo alimentación), después de que el factor precio siga siendo el motor de compra del cliente y el gancho comercial de la competencia. De momento, el gigante ha estado mejor que la media del comercio minorista en 2013. Ahora sólo falta el repunte del consumo.

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