NO SE ACTIVARÁN LOS CDS AL NO HABER QUEBRADO

Los inversores que compraron deuda de Espirito Santo cuando caía lo pierden todo

Los CDS (seguros de impago) de Espirito Santo no se activarán, lo que significa que los inversores que pagaron para estar protegidos perderán su dinero

Foto: Los inversores que compraron deuda de Espirito Santo cuando caía lo pierden todo

Los CDS (credit default swaps, seguros contra el riesgo de impago) de Banco Espirito Santo no se activarán, lo que significa que los inversores que hubieran pagado una prima para estar protegidos perderán prácticamente todo su dinero. Esto se debe a que no se ha producido la quiebra del banco -que es lo que activa los CDS-, al haber sido rescatado por el Estado portugués. Es lo que se conoce como un 'evento de sucesión', en el que el banco bueno (Novo Banco) pasa a ser el heredero de BES.

Esto se aplica a la deuda subordinada, que es la que va a asumir pérdidas en el rescate -junto a las preferentes, como sucedió en España-, ya que la deuda sénior (la deuda ordinaria) se ha salvado en esta ocasión; cuando entre en vigor la Unión bancaria también perderá. La decisión de no activar los CDS ha sido tomada este viernes por la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA), formada por grandes bancos internacionales, y confirma los temores del mercado.

Según fuentes del mercado, existen unos 1.500 millones de deuda subordinada, que va a pasar al banco malo donde asumirá las pérdidas generadas por los activos tóxicos de BES, lo que en la práctica significa que sus tenedores van a perderlo todo con elevada probabilidad. Dentro de estos tenedores se encuentran numerosos fondos y hedge funds que compraron esta deuda cuando se desplomaba con la esperanza de que al final se salvara el banco, con lo que habrían logrado una importante ganancia.

Estos inversores trataron de cubrir el riesgo de que hubiera que rescatar a BES (como así ha sido) comprando CDS, pero asumieron para ello un coste muy elevado: cuando se incrementa el riesgo, el precio de estos seguros se dispara. tanto es así en el caso de BES que estos productos, que normalmente cotizan en puntos básicos (un punto básico es 0,01 puntos porcentuales), lo hacían directamente en 23 puntos porcentuales, es decir, 2.300 puntos básicos. Ese coste supone que cuesta 2,3 millones de euros asegurar 10 millones en bonos de BES, algo que, lógicamente, recorta drásticamente la rentabilidad de la inversión.

Sin embargo, también han perdido este coste puesto que, al no activarse, los CDS no les van a servir para compensar sus pérdidas en la deuda subordinada. Es decir, han perdido prácticamente todo en las dos inversiones. Estas pérdidas se suman a las sufridas por aquellos que acudieron a la ampliación de capital por importe de 1.000 millones que realizó BES en junio -muchos de ellos los mismos-, que también servirán para tapar el agujero de la entidad.

El precedente español no se ha aplicado

En el caso de la subordinada, además, estos fondos jugaron con el put español, es decir, el precedente de las preferentes y subordinada de las cajas rescatadas por el Estado español. Aquí, como es sabido, estos títulos no lo perdieron todo, sino que sólo sufrieron una quita mayor o menor en función de cada instrumento y entidad concretos (sin contar el arbitraje para los minoristas, al que estos inversores profesionales no tienen derecho). Con este precedente, esperaban que en Portugal ocurriera lo mismo y que el valor de esa quita no fuera muy superior al descuento con que compraban esos títulos -recuerden que estaban en pleno desplome por la crisis del banco-.

Sin embargo, eso tampoco ha funcionado, en una decisión no exenta de polémica porque sólo asumirá pérdidas la subordinada y no la deuda sénior. Las nuevas normas europeas de rescate bancario, que entrarán en vigor en 2016, establecen que la senior también asumirá pérdidas, pero esto no se ha querido aplicar ya a BES. Sin embargo, sí se ha hecho con la subordinada, pese a que en España no fue así. Una cuestión que tiene muchas papeletas para acabar en los tribunales portugueses.

La deuda subordinada se llama así porque, en caso de quiebra, va por detrás de la sénior a la hora de cobrar. Además, este instrumento híbrido computa como parte de los fondos propios de las entidades, es decir, sirve para reforzar su solvencia. Ese mayor riesgo hace que pague intereses más altos que los bonos ordinarios, por lo que normalmente los inversores que invierten en ella tienen un perfil más agresivo.

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