LA TRANSACCIÓN CONSISTE EN EL 51% DE BANCOPOPULAR-E

Popular vende sus tarjetas y las de Citi a Värde con una plusvalía de 400 millones

La puja por Bancopopular-e, la unidad donde se incluyen las tarjetas del Popular y las que adquirirá a Citi , se ha resuelto a favor del fondo Värde Partners.

Foto: El presidente del Banco Popular, Ángel Ron (Efe)
El presidente del Banco Popular, Ángel Ron (Efe)

La puja por Bancopopular-e, la unidad donde se incluyen las tarjetas de Banco Popular y las que éste adquirirá a Citi en España, se ha resuelto antes de lo esperado a favor del fondo Värde Partners, que se hará con el 51% de su capital en una operación que generará unos 400 millones de plusvalías para el banco que preside Ángel Ron. Värde era uno de los finalistas por este negocio junto a Centerbridge y Apollo, como adelantó El Confidencial en junio. Con la incorporación de las de Citi, la unidad tendrá 4,5 millones tarjetas, lo que supone una cuota de mercado del 4% en el total de tarjetas y del 10% en las de tipo revolving

La conclusión de la subasta ha sido comunicada esta mañana a la CNMV aunque no se cerrará definitivamente hasta septiembre, por lo que el precio y la consiguiente plusvalía pueden variar, pero supondrá tendrá un importante impacto positivo en su capital. De esta forma, Ron cierra una jugada al más puro estilo de Emilio Botín, consistente en comprar una negocio -las tarjetas de Citi- para darle el pase con plusvalía. En este caso, las junta con su propio negocio de tarjetas, que ya estaban en el mercado antes de esta operación, para incrementar su valor. Como es habitual en el banco, no vende el 100% sino el 51%, lo que le permite participar de los beneficios futuros que genere este negocio.

Las tarjetas se incluyeron en la compra del negocio minorista (las 45 sucursales) de Citi en España precisamente porque Popular recibió muestras de interés por el paquete de las mismas junto a las suyas propias. "Popular tenía su negocio de tarjetas en mercado desde hace tiempo para intentar una venta como la de su plataforma inmobiliaria, los cajeros o la unidad de recuperaciones. Pero se dio cuenta de que, si incluía las tarjetas de Citi, el valor de la unidad se disparaba y podía hacer un negocio redondo", explica una fuente conocedora de la operación.

Así que, finalmente, en junio el Popular se hizo con todo el negocio de Citi –sucursales y tarjetas– después de dos meses y medio de negociaciones con el banco norteamericano. En ese tiempo, otros cinco fondos se sumaron al interés de Centerbridge, que inicialmente era con el que había negociado esta operación. Es habitual en estos procesos que al final se lleve el gato al agua un candidato que no era el favorito al principio, y en esta ocasión se ha repetido lo ocurrido con la  venta de la plataforma inmobiliaria, que estaba casi hecha con Centerbridge y en el último minuto se la 'levantaron' Värde Partners y Kennedy Wilson.

En la puja también se metió Apollo, uno de los fondos más activos en España, donde ha comprado la plataforma inmobiliaria de Santander (Altamira) y EVO Banco, y también pujó por la cartera de 'hipotecas basura' de Catalunya Banc de la mano justamente de Centerbridge, aunque finalmente el ganador fue Blackstone. También han estado mirando la operación Cerberus y Blackstone, aunque quedaron descartados antes de la última ronda.

Un Antonveneta en miniatura

La operación recuerda, a pequeña escala, la compraventa del italiano Antonveneta por parte del Santander en noviembre de 2007. El banco que preside Emilio Botín adquirió la entidad italiana como parte del troceo de ABN Amro por 6.600 millones y tres semanas después le dio 'el pase' al Monte dei Paschi por 9.000 millones, es decir, con un beneficio de 2.400 millones. Además, segregó su filial de banca corporativa Interbanca, que vendió por otros 1.000 millones aproximadamente. No obstante, la fiscalía italiana ha acusado al banco español y al Monte dei Paschi de tener un acuerdo previo para repartirse las ganancias. 

En cuanto a la compra de todo el negocio de Citi en España -las tarjetas y la red de oficinas-, el precio pagado por el Popular ha sido de 240 millones, pero hay que sumar otros 100 de déficit de provisiones que presentaba la cartera del banco norteamericano. En vez de dotarlas esta entidad e incluirlas en el precio de venta, el Popular se hará cargo de ese compromiso directamente; en todo caso, el coste total es de 340 millones.

Ahora bien, este no será el coste total para el Popular, puesto que la inclusión de estos activos exigirá un incremento de capital, en este caso de su filial Popular-e, que es la que se ha vendido a Värde. Este elemento no se suele tener en cuenta a la hora de calcular el coste de una adquisición, pero en el caso de la red de Barclays supondrá unos 1.400 millones. La inyección la ha realizado la matriz y asciende a unos 450 millones. Por tanto, el coste total para el banco español se sitúa al filo de los 800 millones.

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