LA CNMV AUSPICIARÁ UNA COMISIÓN DE SEGUIMIENTO

El ‘Código Rodríguez’ pondrá ejemplos de lo que no deben hacer las empresas del Ibex

El futuro código que prepara la CNMV no quiere que nadie se llame a engaño y dará ejemplos de las malas práctica en materia de gobierno corporativo

Foto: Elvira Rodríguez, el pasado mes de junio en Santander. (Efe)
Elvira Rodríguez, el pasado mes de junio en Santander. (Efe)

El grupo de sabios que dirige la presidenta de la CNMV, Elvira Rodríguez, quiere taponar todas las vías de agua que convierten en un coladero el supuesto buen gobierno de las sociedades cotizadas y otras grandes entidades de interés general en España. El ‘sanedrín’ designado por el Gobierno en mayo de 2013 está ultimando las propuestas del futuro Código Unificado de Gobierno Corporativo (CUGC), que incluirá esta vez ejemplos concretos de ‘malas prácticas’ para aclarar de una manera inequívoca lo que no se puede ni se debe hacer a la hora de gestionar una empresa.

El objetivo de la comisión de expertos no es otro que ampliar y corregir el marco voluntario de recomendaciones heredado del antiguo ‘Código Conthe’, que fue elaborado hace ya ocho años. La duración e intensidad de la crisis ha demostrado las enormes lagunas que existen en las relaciones de las empresas bursátiles con los inversores y de ahí la necesidad de dar una vuelta de tuerca que asegure la eficacia de los mecanismos y procedimientos creados en su día para trasladar la información de los emisores a sus diferentes grupos económicos y sociales de interés.

Una de las observaciones sustanciales del grupo de trabajo apunta a la mejora del Informe Anual de Gobierno Corporativo (IAGC) al que están obligadas todas las compañías en bolsa. El IAGC, en aplicación desde el año 2010, es uno de esos instrumentos claves para verificar la calidad de la gestión, pero que todavía no ha adquirido plena relevancia en el mundo empresarial español. La propuesta en ciernes pasa ahora por someter dicha información a votación consultiva de la Junta General de Accionistas, como pieza separada en el orden del día, y facilitando una relación de las recomendaciones que no son atendidas.

Para mayor garantía del informe anual se plantea además que los consejos de administración efectúen una manifestación expresa en la que reconozcan los incumplimientos y detallen las revisiones que han llevado a cabo. El comité de sabios se muestra ciertamente escaldado con la calidad de las explicaciones que formulan las empresas para justificar las desviaciones del actual Código Unificado. De ahí la conveniencia de establecer guías, nuevos protocolos y hasta ejemplos ilustrativos para que nadie pueda llamarse a engaño y, sobre todo, para que los accionistas sepan cómo se las gastan los directivos cuando tienen que dar la cara en materia de gobierno corporativo.

Elvira Rodríguez y Manuel Conthe, en el centro. (Efe)
Elvira Rodríguez y Manuel Conthe, en el centro. (Efe)

La comisión de expertos sigue el paso marcado por la Comisión Europea, que exige una claridad meridiana a la hora de explicar las razones y circunstancias que han motivado el incumplimiento de este tipo de recomendaciones. Bruselas considera que las empresas que cotizan en bolsa no están obligadas a atender códigos de actuación que tienen carácter voluntario, pero sí que deben justificar por qué no lo hacen ante sus accionistas, inversores y demás grupos de interés. El fin último de esta política consiste en propiciar que todo el mundo quede retratado y asuma las consecuencias del juicio, neutral pero implacable, proveniente de la comunidad financiera internacional.

Cuerpo vivo de doctrina con revisiones anuales

El equipo de expertos que coordina la CNMV considera además que el Código Unificado debe ser actualizado de manera permanente, como hacen otros países comunitarios. El actual ‘vadémecum’ data de 2006, en la etapa de Manuel Conthe al frente de la Comisión de Valores, y desde entonces ha permanecido inmutable, viendo pasar de largo multitud de acontecimientos que han ensombrecido la confianza de los mercados. Las reformas legales de los últimos años han tenido lugar a instancias de la Unión Europea y han venido a ser como esos pasos a nivel que sólo se colocan después de que haya ocurrido un accidente.

El nuevo Código Rodríguez planteará a tal efecto la creación de una comisión mixta de seguimiento con mayoría de representantes del sector privado, que actuará de manera independiente y de acuerdo a un plan de trabajo actualizado todos los años. El grupo de vigilancia será dirigido por la CNMV que, en su calidad de organismo regulador de los mercados, elevará al Gobierno la necesidad de llevar a cabo las revisiones pertinentes para que el flamante Código Unificado deje de ser un solemne cuerpo de doctrina grabado sobre un simple molde de piedra.

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