LA CIUDAd financiera de boadilla del monte

La convulsa historia de la 'bancópolis' soñada por Emilio Botín en los años 90

A mediados de los años 90, Emilio Botín quedó maravillado con la sede que el estadounidense First Union había levantado a las afueras de Charlotte

Foto: Ciudad financiera del Santander, más conocida como 'Fort Knox Botín'.
Ciudad financiera del Santander, más conocida como 'Fort Knox Botín'.

A mediados de los años 90, Emilio Botín quedó maravillado con la nueva sede que el estadounidense First Union (luego Wells Fargo), entidad de la que era accionista el Banco Santander, había levantado a las afueras de Charlotte (Carolina del Norte) para cambiar su sede corporativa. Aquella visita sirvió de inspiración para que el banquero cántabro replicara el modelo en España, donde tenía más de 15 grandes edificios repartidos a lo largo y ancho de Madrid para atender todas las necesidades de los servicios corporativos.

A finales de esa década, Botín puso a su equipo inmobiliario a trabajar paso a paso sobre ese proyecto, sin hacer ruido. El banco estudió varios posibles emplazamientos en ciudades periféricas de la capital, hasta decidirse por Boadilla del Monte, municipio que no había sido una de las primeras opciones. Allí decidió desarrollar su particular bancópolis, para la que adquirió cerca de 4 millones de metros cuadrados de terrenos rústicos que luego serían transformados en urbanizables gracias a una revisión del PGOU.

Poco antes de que arrancara el proceso de construcción, entre 2002-2004, los propietarios originales de los terrenos iniciaron un proceso judicial para tratar de demostrar la relación existente (y potencial conflicto de interés) entre el Banco Santander y el urbanista municipal contratado por Boadilla del Monte, el arquitecto Leopoldo Arnaiz, responsable de la revisión parcial que reclasificó a urbanizables el uso de los terrenos adquiridos por la empresa Cezosa (Centro de Equipamientos de la Zona Oeste S.A.) entre 1998 y 1999.

Botín recibe al presidente del Bank of Shanghai en la ciudad financiera del Banco Santander. (EFE)
Botín recibe al presidente del Bank of Shanghai en la ciudad financiera del Banco Santander. (EFE)

Al principio, los dueños originales (el primero en vender una parcela fue el padre del piloto Carlos Sáinz) alegaron desconocer que el comprador final de sus terrenos rústicos era el Banco Santander, el mismo que luego desarrolló sobre sus fincas la Ciudad Financiera, un complejo compuesto por más de 20 edificios, entre oficinas e instalaciones, rodeado además en uno de de sus flancos por un campo de golf de 18 hoyos y casi 7 kilómetros de longitud del que disfrutan los accionistas y clientes por unos precios simbólicos.

Tras un tira y afloja judicial de casi una década, los propietarios de suelo original no consiguieron evitar el desarrollo de las 250 hectáreas que comprende la 'bancópolis' que Emilio Botín se trajo un día desde Estados Unidos. Es más, el caso quedó resuelto de forma definitiva por el juzgado de lo Penal número 4 de Móstoles en el año 2010, argumentando que "no se ha probado la relación del acusado (Leopoldo Arnaiz) con la sociedad Cezosa", como también ratificó luego la Audiencia Provincial tras admitir el recurso.

Ni siquiera estas trabas judiciales impidieron que el Banco Santander pusiera en marcha en 2008 una de las transacciones inmobiliarias más importantes y transgresoras del mercado. Bautizada como Operación Brick (ladrillo), la entidad se dispuso a vender y continuar como inquilino (sale and lease back) todo su patrimonio inmobiliario, incluido el complejo de la Ciudad Financiera, que vendió por nada menos que 1.900 millones de euros al fondo de inversión británico Propinvest, convirtiendo así la mudanza en negocio redondo. 

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