completa la nueva estructura de La Caixa

Nin capitula en CaixaBank con 5 millones de euros y un pacto de caballeros con Fainé

Pacto de caballeros. Nin acaba en buenos términos: sigue vinculado a la entidad a través de consejos de las participadas y cobra lo previsto en su contrato.

Foto: El presidente de CaixaBank, Isidre Fainé (d), y Juan María de Nin. (EFE)
El presidente de CaixaBank, Isidre Fainé (d), y Juan María de Nin. (EFE)

Pacto de caballeros. La salida de Juan María Nin como vicepresidente y consejero delegado de CaixaBank se ha saldado tras el acuerdo alcanzado con el presidente de la Fundación Bancaria La Caixa y hombre fuerte del grupo, Isidre Fainé. En esencia, obviando la historia de desencuentros que ha llevado hasta esta situación, el saliente acaba en buenos términos con las Torres Negras, sigue vinculado a la entidad a través de varios consejos en participadas y cobra lo previsto en su contrato, una indemnización que ronda los 5 millones de euros, según han explicado fuentes financieras.

La marcha de Nin era la pieza final al difícil sudoku que estaba cerrando Fainé en los últimos meses para mantener el más absoluto control dentro del universo Caixa. El pasado jueves, una vez nombrado presidente y con el nuevo patronato de la Fundación Bancaria La Caixa ya en vigor, el veterano número uno (72 años) se decidió a cerrar la última parte de la compleja reestructuración del grupo: la salida de Nin del negocio bancario de CaixaBank.

A esas alturas, los detalles más delicados ya habían sido pactados. Pese a las tensiones personales que arrastraban ambos desde hacía meses, la salida iba a ser amistosa, acordada y con una cláusula para que el entonces todavía consejero delegado no pudiera incorporarse a otro competidor en el corto plazo. A cambio, Nin recibiría la indemnización reflejada por contrato como consejero delegado de CaixaBank y seguiría vinculado a la entidad a través de tres importantes consejos de administración: Erste Bank, Repsol y sobre todo, Gas Natural, la joya de la corona del grupo industrial de La Caixa.

La Generalitat, fuera de juego

Fotografía de archivo de Gonzalo Gortázar.
Fotografía de archivo de Gonzalo Gortázar.

Puestos de acuerdo en lo esencial, el viernes Isidre Fainé llamó al gobernador del Banco de España, Luis María Linde, y le comunicó la naturaleza de este cambio ejecutivo. Con el visto bueno del regulador, Fainé ya tenía vía libre para nombrar a Gonzalo Gortázar consejero delegado, según han explicado fuentes financieras conocedoras de las conversaciones.

Ese mismo viernes, ya ni Fainé ni tampoco Nin acudieron al acto de la Fundación Príncipe de Girona, pese a que era la primera visita del rey Felipe VI a Cataluña. El entretejido del relevo era demasiado complejo y absorbía por completo a sus protagonistas para que se pudiesen dedicar a hacer vida social.

Ayer lunes, se dieron los últimos pasos. Al mismo tiempo que se convocaba el consejo extraordinario de la entidad se comunicaba al ministro de Economía, Luis de Guindos, y al conseller de Economía, Andreu Mas-Colell, la naturaleza del relevo.

Tal y como quedó claro tras la última reforma legal, la Generalitat quedó fuera de juego. Si en Palau no les gustó que se nombrase a un vasco consejero delegado del primer banco catalán, no tuvieron opción de abrir la boca. También es cierto que la actual administración, enzarzada en el proceso independentista, no está para cuestiones como la de quién mandará en CaixaBank.

Equilibrios internos

En el consejo de administración de ayer todo fue muy correcto. Exquisito, incluso. Nin sabe que ha pilotado con éxito operaciones tan complejas como fue la salida a bolsa de Criteria, pasando por las integraciones de Banca Cívica hasta Banco de Valencia. Y la entidad así se lo ha reconocido, tanto en público como en el seno del propio consejo. Una de las esencias del pacto es la exhibición externa de un clima de acuerdo.

Con estos mimbres, Fainé ha concedido a Antoni Massanell, que llevaba años de enfrentamientos soterrados con Nin, la vicepresidencia del banco. En la práctica, ya nadie acumulará tanto poder como el que tuvo Nin, que era vicepresidente y consejero delegado.

El nuevo vicepresidente de CaixaBank, Antoni Massanell (i). (EFE)
El nuevo vicepresidente de CaixaBank, Antoni Massanell (i). (EFE)

Pero sobre todo, es un gesto hacia los viejos cuadros, los directivos históricos de caja que siempre vieron a los banqueros como Nin como un grupo que no reconocía de manera suficiente sus méritos. Ahora este agradecimiento lo hace Fainé en persona, premiando a Antoni Massanell, padre de la red de cajeros, responsable del sistema de pagos electrónico y artífice de todos los servicios web de la entidad. Con la vicepresidencia a Massanell, se hace un guiño a la vieja guardia, sí, pero a la vieja guardia más moderna.

Con el nuevo organigrama, la influencia de cada facción se reparte. Gortázar, un banquero, como nuevo consejero delegado dirigirá la gestión, pero Massanell retiene la vicepresidencia y otro superviviente, Marcelino Armenter, el único heredero del equipo de Antoni Brufau en la cúpula de La Caixa, los tutelará por encima como director general del holding Criteria. Criteria se erige como el nuevo eje de poder del grupo, por donde pasan todas las conexiones. Y Fainé seguirá siendo el presidente de Criteria cuando en el 2016, por imperativo legal, tenga que dejar la presidencia de CaixaBank.

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