Arturo Fernández solicita preconcurso de acreedores para que Cantoblanco siga en pie
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TRAS NOMBRAR AL NUEVO CONSEJERO DELEGADO

Arturo Fernández solicita preconcurso de acreedores para que Cantoblanco siga en pie

Acude al procedimiento previo al antiguo suspensión de pagos, para salvaguardar los compromisos adquiridos con sus clientes y empleados.

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Era cuestión de semanas. El empresario madrileño Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña CEIM y vicepresidente de CEOE, ha solicitado la figura jurídica del preconcurso de acreedores para el conjunto de negocios de restauración aglutinados en Grupo Cantoblanco, un paso previo a la antigua suspensión de pagos que permite a la compañía disponer de sus ingresos ordinarios para poder cumplir con empleados y proveedores, a quienes corría el riesgo de no pagar por las tensiones de liquidez existentes al tener que afrontar obligaciones fiscales y vencimientos de deuda.

Según el comunicado remitido por la empresa el lunes por la tarde, Grupo Cantoblanco ha iniciado de forma paralela un proceso de reestructuración para garantizar el futuro del proyecto empresarial. Como ya adelantó este diario, Arturo Fernández fichó a finales de mayo como nuevo consejero delegado al abogado/economista Antonio Arenas, que asumió la gestión formal para agotar el último cartucho disponible para salvar este centenario negocio de restauración. Para ello, cualquier escenario implicaba el preconcurso como condición necesaria para afrontar otras medidas.

A partir de ahora, Grupo Cantoblanco tratará de llevar a la práctica el plan de viabilidad que la firma Noraction había elaborado para el empresario madrileño. De hecho, la primera sugerencia era acogerse al preconcurso de acreedores, situación que permite bloquear las obligaciones de pago y ganar tiempo para negociar la reestructuración de la deuda y que generó total rechazo por parte de Arturo Fernández, que al principio temía que esa situación pudiera comprometer su cargo institucional, al frente del cual sigue tras renovar el mandato al imponerse en unas reñidas elecciones hace sólo un par de meses.

Para intentar salvar el futuro de la compañía, el nuevo consejero delegado tendrá que llevar a cabo medidas drásticas que afectarán al cierre de algunas líneas de negocio y al despido de una parte de la plantilla de 1.800 trabajadores. Al mismo tiempo, Arturo Fernández, interesado en demostrar su desvinculación ejecutiva, sigue esperando que Hacienda libere los embargos que tiene sobre algunas de sus cuentas con la aportación de nuevas garantías, de manera que esos recursos puedan servirle para estructurar un nuevo marco financiero. Aunque todo esto será complicado sin dinero nuevo.

Este contexto puede hacer que el otrora anunciado interés de algunos inversores por entrar en Grupo Cantoblanco vuelva a aparecer. Más de un fondo oportunista estaba esperando en realidad a que llegara esta situación preconcursal para obtener mejores condiciones a la hora de negociar con Arturo Fernández y también con la masa acreedora que encabezan Hacienda, Seguridad Social y bancos, hasta sumar una deuda de casi 60 millones de euros. El dinero nuevo tiene ahora otra oportunidad para entrar en el capital del negocio de Arturo Fernández, aunque esto implique la salida de este.

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