TRAS La opa, BALLVÉ SE QUEDA CON EL 4,46%

Campofrío: De la nave de Burgos sin matarifes a la firma chino-mexicana

Nació en 1952, en Burgos, con ocho empleados que apenas lograron matar 10 cerdos. Hoy, tras la OPA, Campofrío es ya, en un 98,31%, chino-mexicana

Foto: El complejo burgalés de la Bureba, que sustituyó a la antigua fábrica en la ciudad. (Foto: Campofrío)
El complejo burgalés de la Bureba, que sustituyó a la antigua fábrica en la ciudad. (Foto: Campofrío)

Esta semana Campofrío ha sido noticia por la conclusión de la OPA lanzada sobre el grupo por la mexicana Sigma y la china WH Group. La compañía Sigma & WH Food Europe (controlada en un 62,37% por la primera y un 37,63% la segunda) se queda con el 98,31% de su capital social. Se abre así una puerta a dos grandes mercados para la firma alimentaria (americano y asiático), al tiempo que se anuncia que no habrá reparto de dividendos en 2014 y 2015 (no lo hay desde 2011) ni reestructuraciones ni desinversiones, en una empresa que ha llevado a cabo en los dos últimos años un plan de racionalización de su estructura que ha supuesto el cierre de cuatro plantas. Se garantiza también la estabilidad accionarial, con un compromiso mínimo de tres años, y apunta la continuidad en la estrategia: el presidente ejecutivo seguirá siendo Pedro Ballvé, que además desde ayer viernes cuenta oficialmente con una participación indirecta del 4,46% en Campofrío Food Group, a través de un acuerdo con Sigma. 

El pasado año, la firma registró ventas por 1.907,5 millones de euros, con un beneficio neto de 12,7. Dos millones (de pesetas), uno por socio, fue la inversión inicial que puso en pie la que hoy es la compañía líder en el mercado de elaborados cárnicos, en 1952, en una nave burgalesa que permanecía inactiva. Los pusieron un empresario vasco, Clemente Garay (vendió su parte a comienzos de los 70), y su socio, José Luis Ballvé Goseascoechea, el padre del actual presidente, en un entorno que no estaba para aventuras: faltaba ganado, las importaciones eran una quimera y no había matarifes. De hecho, los ocho empleados iniciales, sin experiencia, apenas consiguieron matar diez cerdos, según se narra en el obituario que ABC publicó tras la muerte del fundador, en 1985. Hubo, claro, que buscar rápido quienes supieran. 

Flota de camiones. (Foto: Campofrío)
Flota de camiones. (Foto: Campofrío)

Primero, Campofrío suministró la materia prima; luego, se embarcó en el desarrollo de sus propios productos. Y de la red nacional de delegaciones y la compra de empresas patrias, Ballvé -eterno aspirante, se cuenta, a tenor- decide dar el paso al exterior: en 1978 negocia con una de las grandes del sector en el mundo, Beatrice Foods, que adquiere el 50% de la compañía española (en 1987 lo recuperaron sus hijos). Sin embargo, la semilla exterior estaba ya plantada: en 1990, después de salir a Bolsa, se crea la primera planta en Moscú, y a finales de la década adquiere firmas señeras de Francia (Montagne Noire), Portugal (Fricarnes), Polonia y Rumanía. 

J.J. Guibelalde, F. Ballvé, E. Lantero, L. de Palacio, el Rey Don Juan Carlos y P. Ballvé (dcha.). (Foto: Campofrío)
J.J. Guibelalde, F. Ballvé, E. Lantero, L. de Palacio, el Rey Don Juan Carlos y P. Ballvé (dcha.). (Foto: Campofrío)

En 2000 llegó la fusión con Navidul, y en 2004 entró Smithfield Foods Inc. con la compra del 22,4% de la firma, que una fusión posterior con el negocio en Europa de Smithfield convirtió en Campofrío Food Group (2008), líder en elaborados cárnicos en Europa y entre las cinco grandes del mundo.

El pasado año, la cárnica Shuanghui (hoy WH Group) compró Smithfield, con lo que entró en Campofrío. Hoy se confirma su dominio sobre la firma, con la OPA lanzada junto a los mexicanos Sigma. Hace casi dos décadas que se demolió la antigua fábrica burgalesa de José Luis Ballvé. Su inversión de un millón de pesetas (más otro de su socio) se ha transformado en un gigante de 7.400 empleados y 26 plantas, nueve de ellas en España, con 15 marcas que se venden en ocho países europeos y Estados Unidos. En breve, dejará de cotizar en España, al menos esa es la intención de los firmantes de la OPA. En la junta general de accionistas del 25 de junio se someterá a su aprobación su exclusión de bolsa.

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