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La banca encuentra la fórmula para salvar empresas quebradas sin lastrar su solvencia
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EL FONDO DE PARTICIPACIONES CANJEADAS POR DEUDA

La banca encuentra la fórmula para salvar empresas quebradas sin lastrar su solvencia

La banca ha encontrado la piedra filosofal para que canjear deuda por capital de empresas insolventes -y así salvarlas de la quiebra- no penalice su solvencia.

Foto: El ministro de Economía, Luis de Guindos (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos (EFE)

La banca ha encontrado la piedra filosofal para que canjear deuda por capital de empresas insolventes –y así salvarlas de la quiebra– no penalice sus ratios de capital: en vez de asumir directamente la participación empresarial, que consume mucho capital según las nuevas normas de solvencia, se trata de aparcarlas en un fondo, una especie de 'banco malo' de participaciones empresariales canjeadas por deuda, cuyo impacto en los fondos propios será mucho menor. Esta era la única petición del sector que no había sido atendida por el Gobierno en la Ley de Refinanciaciones y Reestructuración de Deuda, sin la cual las entidades consideraban que no había incentivo para salvar estas empresas viables pero excesivamente endeudadas.

Como es sabido, elGobierno aprobó en marzo el Real Decreto-Ley 4/2014de Reestructuración y Refinanciación de Deudas, que relaja notablemente las mayorías necesarias para que variosacreedores puedan imponer al restoacuerdos con quitas,esperas y canje de deuda por capital para evitar el concurso. Este decreto concedía prácticamentetodas las demandas de la bancaen este capítulo, sobre todoque ladeuda que quede viva después de un canje no se considere morosay no tenga que provisionarse.

Esto abrela puerta a que los bancos liberen las provisiones dotadas para estos créditos, que ahora van a pasar a 'normales'. Sin embargo, lo que ganan liberando provisiones van a tener quegastárselo en elevar su capitalpor el impacto de las participaciones empresarialesque asumirán como consecuencia de dichos canjes.Las nuevas normas de solvencia internacionales deBasilea III penalizan las participaciones empresarialesporquese incluyen en los activos ponderados por riesgo (APR, el denominador de la ratio de capital) no a su valor real, sino al 1,250% de este. Es decir, que pesan en los APR mucho más que los créditos, por lo que, si los fondos propios (el numerador) se mantienen igual, la ratio baja. Y hay que conseguir más capital para mantenerla igual, que saldrá de los beneficios, al igual que las provisiones. Esto es lo que se conoce como "consumo de capital".

Según fuentes del sector, este había presionado al Ejecutivo para eliminar esa penalización, ya que, de lo contrario, las entidades no tenían ningún incentivo para convertir deuda en acciones y, por tanto, para salvar a las empresas viables pero con exceso de endeudamiento, que es el objetivo de esta norma. "Si no hay un incentivo, la norma va a fracasary no se va a salvar prácticamente ninguna empresa. Todas las que podrían beneficiarse de esta norma acabarán en concurso si se sigue penalizando esta conversión", decían desde una entidad.

El problema deEconomía –y la razón por la que esto no se incluyó en el real decreto– es que aquí estamos hablando deuna directiva y un reglamento europeos que trasponen Basilea III, que no se pueden modificarcon el ordenamiento nacional. Pero se estaba buscando una fórmula aprovechando que esta norma se está tramitando comoley. Y esta fórmula consistirá en resucitar el proyecto inicial de un fondo llamado Midas donde se aparquen estas acciones. Entonces, lo que tendrá el banco será una participación en este fondo, no en una empresa, que penaliza mucho menos en el capital, según las fuentes consultadas.

Resucitar el viejo proyecto Midas

Inicialmente, el proyecto –motivado por la demanda del FMI de buscar una solución para estas empresas– consistía en la creación de este fondo, que además iba a tener participación pública, una especie de 'banco malo' de empresas quebradas. Pero las exigencias de la banca para ponerlo en marcha se tradujeron en la creación deun marco jurídico más amplio para todos los procesos de refinanciación, con fondo o sin él, que es el citado real decreto. Por otro lado, el Gobierno renunció a participar en el proyecto: "No queremos otro banco malo, que bastante tenemos ya con Sareb", en palabras del portavoz de Economía del PP en el Congreso,Vicente Martínez Pujalte.

Sin embargo, la necesidad de resolver el problema de la ponderación de esas participaciones empresariales y, en consecuencia, de incentivar a la banca para que salve empresas en apuros, ha hecho resucitar el proyecto. Con un nuevo nombre –ahora se llama Fénix, según publicó la webVozpópuli–,sin participación estatal y no exento de problemas. Según otra fuente, hay dos obstáculos por resolver. El primero es qué forma jurídica tendrá:inicialmente se planteó como un fondo de capital riesgo, pero esta figura tiene ciertas limitaciones y se están estudiando alternativas.

Cómo repartirlo entre los bancos

El segundo es que se trata de un fondo conjunto de todas las entidades, lo cual plantea el problema de cómo se reparten las participaciones de cada una: "Lo que no puede ser es que el Santander o el BBVA traspasen un montón de participaciones que no valen nada y nos contaminena los demás", explican en una entidad de pequeño tamaño. Si no hay, acuerdo, aventuran, cada banco individual creará su propio fondo de participaciones canjeadas por deuda.

Otras de las victorias de la banca en este asunto han sido la exención de OPA cuando superen el 30% del capital por uno de estos canjes –sin que sea necesaria siquiera la dispensa de la CNMV–, que la nueva liquidez que se inyecte para que la empresa pueda seguir funcionando sea la primera en cobrar en caso de quiebra, que la deuda que no se canjee no se considere subordinada o que las quitas no computen comoingresos a efectos fiscales.

La banca ha encontrado la piedra filosofal para que canjear deuda por capital de empresas insolventes –y así salvarlas de la quiebra– no penalice sus ratios de capital: en vez de asumir directamente la participación empresarial, que consume mucho capital según las nuevas normas de solvencia, se trata de aparcarlas en un fondo, una especie de 'banco malo' de participaciones empresariales canjeadas por deuda, cuyo impacto en los fondos propios será mucho menor. Esta era la única petición del sector que no había sido atendida por el Gobierno en la Ley de Refinanciaciones y Reestructuración de Deuda, sin la cual las entidades consideraban que no había incentivo para salvar estas empresas viables pero excesivamente endeudadas.

Luis de Guindos Refinanciación
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