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EEUU investiga a Ibersuizas por la trama de una antigua inversión cementera en Cuba
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JUNTO AL GIGANTE SUIZO HOLCIM

EEUU investiga a Ibersuizas por la trama de una antigua inversión cementera en Cuba

Más de diez años después, inician una investigación sobre la desaparecida firma de inversión española y quien fue su primer ejecutivo, Luis Chicharro.

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El pasado siempre vuelve. Una disputa por dos millones de dólares en los juzgados mercantiles de Madrid ha terminado en una investigación de las autoridades bursátiles de Estados Unidos por una presunta infracción de la Ley Helms-Burtton. Esta rocambolesca historia de pleitos tiene como protagonistas a dos viejos socios e inversores, Pedro Blach y Luis Chicharro, ahora enfrentados por los flecos de una coinversión abanderada hace casi 15 años por la ya extinguida firma de capital riesgo Ibersuizas en la compañía cubana Ibercubana de Tecnologías para la Construcción (ITC).

A lo largo de 2013, el Juzgado de lo Mercantil n°6 juzgó la causa por la que las firmas Firebrick y Acedos Trading reclaman a Inversiones Ibersuizas, siendo entonces su primer ejecutivo Luis Chicharro, la devolución de dos millones de dólares que presuntamente fueron usados de forma fraudulenta por los socios mayoritarios de la compañía mixta cubana, controlada por la firma de inversión española. El dinero reclamado, una aportación realizada por el Estado cubano, habría sido administrado por los accionistas mayoritarios para su propio beneficio en detrimento del socio minoritario Pedro Blach.

Ante el proceloso curso judicial de esta cuita, que ha derivado en una nueva causa contra Luis Chicharro por falso testimonio, el demandante ha elevado el tiro de su estrategia jurídica. Según demuestra el archivo adjunto, el inversor Pedro Blach ha puesto en conocimiento de la Securities and Exchange Comission (SEC) información referida a la inversión que Ibersuizas realizó en Cuba, cuya verdadera dimensión escondería su actuación como sociedad pantalla para que el gigante del cemento Holcim (antes Holderbank) pudiera burlar la restrictiva Cuba Liberty and Democratic Solidarity Act de 1996.

En cuanto ha pisado jurisdicción estadounidense, el caso que enfrenta a Blach contra Chicharro ha adquirido una nueva dimensión. La historia se remonta al año 2000, cuando la cementera suiza afronta la inversión en una planta cubana a través de una cascada de sociedades interpuestas entre España, Holanda y Panamá para eludir las restricciones de la controvertida Ley Helms-Burton, un riesgo jurídico sobre el que el despacho de abogados estadounidense Arnold & Porter advirtió a su cliente, convertido ahora con el paso del tiempo en el primer operador del mercado del cemento en EEUU.

Según consta en la documentación aportada a la SEC, la firma Ibersuizas ofreció a la suiza Holderbank entrar en el mercado cubano a través de su filial Ibercubana de Tecnologías para la Construcción (ITC). De hecho, aquel acuerdo fue publicado como la unión entre Juan Abelló, entonces accionista de referencia de Ibersuizas, y el gigante suizo como una alianza para desarrollar negocios cementeros. Para llevar a cabo esta unión, la firma de española constituyó la sociedad Las Pailas de Cemento, desde la que pagó 70 millones de dólares por el 50% de la cubana Cementos Cienfuegos.

Para articular esta inversión, Holcim utilizó la sociedad panameña Windward Overseas para recalar en la instrumental española Apollo 200, desde la que canalizó su entrada en Las Pailas de Cemento, la sociedad constituida por Luis Chicharro para articular la coinversión de Ibersuizas en la cubana Cementos Cienfuegos. Este entramado permitía a la cementare suiza, país no miembro de la Unión Europea, beneficiarse del marco legal que Europa concedía a las empresas del continente para esquivar las restricciones que imponía la Ley Helms-Burton a los inversores con intereses en EEUU.

La alianza entre Ibersuizas y Holcim disfrutó de buena salud hasta principios de 2004, año en el que Luis Chicharro comunicó por carta al presidente de la compañía suiza su descontento con la gestión de Las Pailas de Cemento, cuya inversión en el proyecto cubano se había duplicado, hasta alcanzar 105 millones de dólares. Según consta en el documento aportado a la SEC, el ejecutivo español hizo saber a su socio que de no reconducir la situación podría ponerse en peligro "la protección que una sociedad española otorga a la inversión que se está realizando está perdiendo su naturaleza".

De acuerdo a la documentación aportada, la firma de capital riesgo fue contactada por el bufete Zuckerman Spaeder, que "sabiendo de la estructura accionarial oculta de Holcim en Las Pailas" ofreció un acuerdo que no fraguó con la familia estadounidense Claflin, propietaria legítima del terreno donde estaba la planta cementera cubana. Mientras, la alianza Ibersuizas-Holcim llegaba a su fin. En 2005, la española vendió su parte por 48 millones de euros a la instrumental Apollo 200 sin que EEUU ni Cuba hicieran objeción alguna. Los problemas, sin embargo, pueden llegar diez años después.

El pasado siempre vuelve. Una disputa por dos millones de dólares en los juzgados mercantiles de Madrid ha terminado en una investigación de las autoridades bursátiles de Estados Unidos por una presunta infracción de la Ley Helms-Burtton. Esta rocambolesca historia de pleitos tiene como protagonistas a dos viejos socios e inversores, Pedro Blach y Luis Chicharro, ahora enfrentados por los flecos de una coinversión abanderada hace casi 15 años por la ya extinguida firma de capital riesgo Ibersuizas en la compañía cubana Ibercubana de Tecnologías para la Construcción (ITC).

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