ante la amenaza del concurso de acreedores

Codere y los bonistas se dan una prórroga 'in extremis' para evitar la quiebra del bingo

Hay partida. Codere, el líder español de salas de juego, y sus bonistas se han dado diez días más para evitar que la compañía entre en concurso de acreedores.

Foto: Foto: Codere.
Foto: Codere.

Hay partida. Codere, el líder español de salas de juego y máquinas tragaperras, y sus bonistas se han dado diez días más para evitar que la compañía entre en concurso de acreedores este próximo viernes. Fuentes próximas al grupo han confirmado que las negociaciones para alcanzar un acuerdo han avanzado lo suficiente para confiar en una solución viable que no pase por la liquidación.

Codere solicitó el pasado 2 de enero el preconcurso de acreedores ante su incapacidad para hacer frente a los vencimientos de sus deudas más imperiosas. La compañía controlada por la familia Martínez Sampedro ya había tenido que pedir algún favor a varios fondos que le habían prestado líneas urgentes de financiación desde el pasado verano. Pero ni con esos 130 millones concedidos por GSO y Canyon pudo abonar los cupones de sus distintas emisiones de bonos, que ascienden a cerca de 1.000 millones.

La fecha para entrar en concurso expira este viernes, por lo que las conversaciones entre las partes se han intensificado en los últimos días. Después de protagonizar una guerra de comunicados que pusieron de manifiesto la enorme distancia que las separaba, fuentes del sector subrayan que la sensatez ha empezado a imperar tanto en las peticiones de los Martínez Sampedro de quedarse con el control del grupo pese a no poder pagar como en la de los bonistas.

De momento, la empresa ha aceptado no pedir el concurso voluntario y los prestamistas y los bonistas no solicitar el concurso forzoso. Se han concedido lo que se conoce en la jerga financiera como un standstill de diez días.

Foto: Codere
Foto: Codere

Hasta la fecha, los acreedores financieros habían propuesto canjear parte de la deuda a cambio de recibir el 85% del capital de Codere y tras aceptar una quita de 365 millones y la inyección de otros 400 mediante un préstamo al 8% y una ampliación de capital. Este plan dejaría a los actuales dueños –tienen el 70%– con un paquete minoritario del 3% que ascendería hasta el 15% en función de la consecución de determinados objetivos mediante la ejecución de unos warrants. Los Sampedro pedían sostener más del 50% de las acciones y que los inversores aceptaran una carencia de cinco años.

El consejo aboga por una refinanciación de la deuda sénior a precios de mercado, el mantenimiento de la estructura de garantías actual y la prórroga del vencimiento de los bonos hasta el 31 de diciembre de 2019. Dentro de este apartado se engloban tanto la emisión en euros, que vence en 2015, como la emisión en dólares, que deberá ser abonada en febrero de 2019. El interés de estos bonos sería del 0%, es decir, la compañía garantiza que, una vez finalizado el plazo, los bonistas recuperarán el nominal.

Con la prórroga que se han dado los Sampedro y los bonistas, que ya han dejado de cobrar los intereses por los impagos, se abre la posibilidad de salvar un grupo que ha llegado a tener un beneficio operativo de hasta 300 millones de euros. El pasado año perdió 173,6 millones, con un aumento del 18% de los números rojos derivado de los problemas en Argentina, el aumento de los impuestos en Italia y el cierre temporal de varias salas en México.

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