Catalunya Banc, clave en este paso atrás

La refundación de La Caixa y cómo la Generalitat tiró la toalla con las cajas

El próximo 22 de mayo La Caixa desaparecerá como entidad financiera y se convertirá en una fundación pura y dura. Para la que fue la primera caja de España supone el final de una era, pero también lo es para toda la clase política catalana

Foto: El presidente de La Caixa, Isidre Fainé (i), y el director general de la entidad, Juan María Nin. (Reuters)
El presidente de La Caixa, Isidre Fainé (i), y el director general de la entidad, Juan María Nin. (Reuters)

El próximo 22 de mayo La Caixa desaparecerá como entidad financiera y se convertirá en una fundación pura y dura. Para la que fue la primera caja de España supone el final de una era, pero también lo es para toda la clase política catalana, puesto que la Generalitat tiró la toalla con su principal competencia financiera, que era precisamente el control y tutela de las cajas de ahorro.

Hubo un tiempo en que las cajas precisaban del visto bueno de la Generalitat para cambiar sus estatutos o para las remuneraciones. Ocasiones como cuando el entonces todopoderoso presidente de La Caixa, Josep Vilarasau, tuvo que claudicar ante el conseller de Economía, Artur Mas, y nombrar director general a Isidre Fainé y no mantener una codirección compartida con Antoni Brufau, tal y como pretendía Vilarasau. Una época en la cual el ministro de Economía, Rodrigo Rato, tuvo que pactar con Jordi Pujol para descabalgar a Vilarasau de la primera línea de la entidad.

Hubo un tiempo, en fin, en que si los presidentes de las cajas, como Ricard Fornesa y Narcís Serra, querían cobrar por ocupar el cargo necesitaban que la Generalitat les cambiase la ley. Pero ese tiempo ha pasado y la próxima asamblea de La Caixa de este mes de mayo será el levantamiento de acta notarial de ese particular fin de ciclo.

Sin embargo, el cambio en sí no es nuevo. Arrancó una tarde de agosto de 2010 cuando, aprovechando la impunidad de la canícula estival, los partidos políticos catalanes en pleno cambiaron la Ley de Cajas en una Comisión Permanente del Parlament para permitir que las entidades de ahorro pudiesen traspasar la totalidad de su actividad financiera a bancos. Se habló en ese momento de que la Generalitat podría mantener la coinspección de aquellos bancos que fueran herederos de las antiguas cajas, potestad que hasta ese momento compartía con el Banco de España. Pero nunca llegó a ponerse nada negro sobre blanco.

Así que finalmente en julio de 2011 se creó CaixaBank, el primer banco de Cataluña y el tercero de España. Y la Generalitat ya no pintaba nada. Como ocurre con otros grandes temas de estrategia de país, la cuestión pasó desapercibida para el gran público. Y como la oposición también había estado de acuerdo, tampoco se produjo debate político alguno.

Armonización con la realidad

La refundación de La Caixa en mayo para convertirse en la mayor fundación de España en esencia supone una armonización con la realidad. Vilarasau ya había conseguido en su momento que La Caixa fuese la primera caja española que logró salir de su territorio y crecer por el resto de España. El resto la imitaron. Y ahora, La Caixa, como el resto de cajas que quedan en España, Kutxabank o Ibercaja o Unicaja, queda situada en el marco legal que el Reino de España pactó con Bruselas para salvar su sistema bancario.

En todas estas negociaciones entre España y la Comisión Europea, la Generalitat estuvo ausente. En parte, porque el debate político ya estaba centrado en la cuestión soberanista en Cataluña y la tutela de las cajas o de sus herederos financieros, como el resto de temas de gestión del día a día, ya había pasado a convertirse en un tema políticamente secundario. Después de mayo, La Caixa será el accionista moderno de un banco moderno, tal y como ha exigido la troika a La Caixa y al resto de entidades.

Artur Mas (c), Oriol Junqueras (ERC) (2d), Joan Herrera (ICV) (d), Joana Ortega (2i) y Francesc Homs (i). (Efe)
Artur Mas (c), Oriol Junqueras (ERC) (2d), Joan Herrera (ICV) (d), Joana Ortega (2i) y Francesc Homs (i). (Efe)

Pero, por otro lado, también porque al lavarse las manos en la cuestión de las cajas de ahorro, la Generalitat conseguía eludir de paso el tema más espinoso del sector: el rescate de CatalunyaCaixa. La Generalitat no tenía ni fondos ni interés para aportar ni total ni parcialmente los 13.600 millones que hasta ahora ha costado mantener a flote la segunda caja catalana. Así que, al final, lo más catalán fue hacer lo posible para no asumir la factura, de manera de que si por el camino se quedaban las competencias financieras, pues tampoco pasaba nada.

Mas-Colell y el terreno perdido

Fuentes financieras han explicado que el conseller de Economía de la Generalitat, Andreu Mas-Colell, intentó tímidamente recuperar una parte del terreno perdido. Fue hace unos meses cuando pretendió que el nuevo patronato de La Caixa mantuviera tantos patronos como entidades fundadoras de la caja. Sin embargo, al final sólo una de las entidades fundadoras, escogida periódicamente por sorteo, tendrá representación en el consejo de la fundación. En este primer momento será la Sociedad Económica Barcelonesa de Amigos del País, que ha designado para el cargo a Javier Ventura, presidente de Nutrexpa.

Mas-Colell había entendido que la españolización de La Caixa no vendría del marco legal, al fin y al cabo impuesto por Bruselas, sino por la personalidad de los patronos de la nueva fundación. Pero con la prioridad de gestionar las tensiones de caja de la Generalitat, el tema volvía a ser secundario y se volvió a perder una partida que, de nuevo, pasó del todo desapercibida para la opinión pública.

Los nuevos patronos

Fainé se ha construido un consejo a su medida en la nueva Fundación Bancaria La Caixa y en línea con el principal activo de la misma, el 56% de CaixaBank, que tiene el 80% de su mercado fuera de Cataluña y cuyo principal objetivo pasa por internacionalizar su negocio y seguir la senda marcada en este sentido por el Banco Santander y el BBVA.

Fainé, Mas y Alierta. (Efe)
Fainé, Mas y Alierta. (Efe)

En el consejo de la fundación, en la asamblea de mayo, entrarán así diversos aliados muy próximos a Fainé. El más destacado es el presidente de Telefónica, César Alierta, que se incorporará como miembro del grupo de personas con experiencia en materia financiera, tal y como marca la ley. Otra de las novedades es la del multimillonario mexicano Carlos Slim, socio estratégico de CaixaBank a través de Inbursa en México. Otro representante de la élite española en el patronato será el exministro socialista y ex alto cargo europeo Javier Solana.

Pero los catalanes seguirán siendo mayoría en la nueva, con lo que a este respecto Mas-Colell puede dormir tranquilo. Además del ya mencionado Javier Ventura, hay dos incorporaciones muy próximas a Fainé: el directivo histórico de La Caixa Jaume Lanaspa y el presidente de Abertis, Salvador Alemany.

Viejos conocidos

Todos ellos no estaban hasta ahora en el consejo de La Caixa y entrarán ahora con la fundación. Otros nombres suponen un signo de continuidad, como Javier Godó, presidente del Grupo Godó; la farmacéutica Maria Teresa Bassons Boncompte o el notario Juan José López Burniol.

Del mismo modo ya estaban en el consejo de La Caixa y seguirán en el de la nueva fundación, ya sin atributos bancarios, el exconseller de Economía en la época de Jordi Pujol y socio del bufete Roca & Junyent, Francesc Homs. En la misma línea continuista, también continúan el abogado Alejandro García-Bragado Dalmau, secretario del consejo, que presumiblemente seguirá ejerciendo el mismo cargo en la nueva fundación. Como novedad de ámbito social, se ha invitado a la oceanógrafa Josefina Castellví. Cruz Roja y Cáritas también estarán representados, pero sus patronos no han sido designados todavía.

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