ANTONIO BEJAR NUEVO PRESIDENTE DE DUCH

BBVA amplía el cambio de peones en la cúpula y crea su propia 'inmobiliaria mala'

Más novedades en el banco azul. La penúltima afecta a Antonio Béjar como presidente de DUCH y a Pedro Urresti como responsable de activos problemáticos

Foto: El presidente del BBVA Francisco González. (EFE)
El presidente del BBVA Francisco González. (EFE)

Francisco González sigue remodelando el organigrama del BBVA. Unas semanas después de los primeros cambios significativos, con el relevo de Manuel González Cid como director financiero por el emergente Jaime Sáenz de Tejada, las novedades continúan dentro del banco azul. La penúltima afecta a Antonio Béjar, hasta ahora director de todo el área inmobiliaria de BBVA, que pasa a ocupar la presidencia de DUCH, el proyecto conocido como la Operación Chamartín, donde la entidad es accionista mayoritario con un 72,5% del capital.

El traslado de Béjar ha precipitado otros cambios secundarios de calado en la división inmobiliaria. A partir de ahora, BBVA ha optado por segmentar todo ese perímetro en dos unidades: por un lado su plataforma de gestión Anida, donde Javier Sainz ha sido relevado como director general por Agustín Vidal-Aragón; mientras que por otro lado Pedro Urresti ha sido designado como nuevo responsable de la 'inmobiliaria mala', acotada como unidad de non performing assets, con reporte directo al director Global de Riesgos, Manolo Castro.

Para esta segunda oleada de rotaciones, Francisco González ha vuelto a recurrir a directivos de la casa. De esta manera, mientras Javier Sainz deja las responsabilidades al frente de Anida, donde apenas ha estado dos años al mando, para recalar en el área de banca privada, su sustituto Agustín Vidal-Aragón era hasta la fecha el responsable de la dirección territorial sur, de modo que su promoción ha implicado a su vez una cascada de movimientos en otras divisiones territoriales, según han confirmado a este diario fuentes oficiales.

Imagen del proyecto de la Operación Chamartín.
Imagen del proyecto de la Operación Chamartín.

Todas estas sustituciones representan una auténtica revolución en el área inmobiliaria de BBVA. Por un lado, Antonio Béjar cede sus competencias globales para tomar las riendas de la Operación Chamartín, donde la propia entidad incorporó hace meses un nuevo consejero delegado hace seis meses. Este activo es uno de los proyectos inmobiliarios con más antigüedad de su cartera, sobre el que ha decidido despejar las incógnitas sobre su viabilidad y tomar una decisión en el sentido que corresponda, tanto si es para desbloquear su desarrollo o para descartarlo.

Por otro lado, Francisco González ha decidido escindir del grueso del negocio inmobiliario agrupado bajo Anida la parte de activos problemáticos, tarea que ha encomendado a Pedro Urresti, uno de los ejecutivos con más conocimiento de esta materia dentro del sector financiero y que ya se encargó, por ejemplo, de tareas de calado como la venta de la sede corporativa y la red de oficinas del propio BBVA en la bautizada como Operación Árbol. Este movimiento, de hecho, puede interpretarse como el paso previo para la venta de estos activos, como han hecho el resto de entidades.

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