'Don Arturo' pide clemencia a Montoro para salvar de la quiebra al Grupo Cantoblanco
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DEBE 22 MILLONES A SEGURIDAD SOCIAL Y HACIENDA

'Don Arturo' pide clemencia a Montoro para salvar de la quiebra al Grupo Cantoblanco

El empresario Arturo Fernández negocia con la Seguridad Social y Hacienda una solución definitiva que garantice la viabilidad de Grupo Cantoblanco

Foto: El presidente de la Camara de Comercio de Madrid, Arturo Fernández. (EFE)
El presidente de la Camara de Comercio de Madrid, Arturo Fernández. (EFE)

Semana de pasión por los pasillos del Ministerio de Hacienda. El empresario madrileño Arturo Fernández negocia estos días con Seguridad Social y Ministerio de Hacienda una solución definitiva que garantice la viabilidad de Grupo Cantoblanco. El restaurador madrileño acumula una deuda de cerca de 60 millones de euros, de los cuales 22 millones se corresponden con las arcas públicas, de manera que sin lograr un acuerdo con los equipos de Cristóbal Montoro (Hacienda) y Fátima Báñez (Seguridad Social) no hay nada que hacer.

A pesar de llevar meses sobre el alambre, con varios intentos frustrados de rescate por parte de inversores oportunistas, Cantoblanco aún no había llamado a la puerta de su principal acreedor. El recien reelegido presidente de la patronal madrileña CEIMseguía convencido de hacer las cosas a su manera para sortear los graves problemas financieros que atraviesa su negocio de restauración. Así hasta que hace unas semanas tuvo que ceder la gestión a un especialista acreditado (Noraction) para que ejecute de urgencia un plan de viabilidad.

Las posibilidades de que Grupo Cantoblanco puede sortear este bache son muy reducidas, pero de existir, pasan porque Hacienda y Seguridad Social, sus principales acreedores, acepten un nuevo calendario de pagos más flexible que permita al grupo de empresas renegociar el resto de deuda con los bancos. En caso de falta de acuerdo, la alternativa puede serno cobrar, ya que Don Arturo, como se refieren a élcon maneras decimonónicas sus más de 2.000 empleados,tendría que liquidar el negocio y responder con sus garantías personales.

placeholder Cristóbal Montoro y Arturo Fernández (EFE).

Salvar esta situación se antoja misión imposible. Al tiempo que se intenta refinanciar la deuda, el puro negocio de Grupo Cantoblanco está a su vez en serias dificultades, con un descenso de la facturación del 25% en el último año y con una previsión de resultado operativo negativo para este ejercicio, según explican fuentes financieras. Esta situación refleja que además de un problema de deuda, Arturo se enfrenta a una reestructuración (cierre de unidades de negocio, ajuste de plantilla…) que hasta ahora había evitado en su huída hacia adelante.

Hasta ahora, Don Arturo, a punto de cumplir ya 70 años (1945) y sin relevo generacional al frente de Cantoblanco, se ha abrazado a cualquier solución que le permitiera no cerrar ni despedir a gente. Sólo así se explican algunas de sus decisiones recientes, como el anuncio de venta del 51% del grupo a un inversor por 70 millones de euros, que al final resultaron infructuosas. La negación de la realidad ha terminado con una bola de deuda inasumible, embargos de cuentas y cancelaciones de grandes contratos corporativos, la base de su negocio hostelero.

Por si fueran pocos los problemas, Hacienda tiene abiertas varias inspecciones fiscales a empresas del grupo, una madeja societaria compuesta por más de 30 compañías, que deberán resolverse mediante declaraciones complementarias. El margen de maniobra es mínimo. Imputado por el caso Bankia y sin el pedigrí político concedidopor Esperanza Aguirre, el dicharachero restaurador del Club de Tiro Cantoblanco, nieto del armero real de Alfonso XIII, necesita el compromiso de Montoro y Báñez para seguir a flote. Ellos son su último cartucho.

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