PLANTEA QUE UN INDEPENDIENTE PRESIDA LA JUNTA

El nuevo Código de Buen Gobierno quiere acabar con los 'seres superiores' del Ibex

El grupo de sabios que dirige la CNMV pretende reducir el poder de los presidentes ejecutivos y propone que sea un independiente quien presida la Junta General

Foto: Elvira Rodríguez con Manuel Conthe con motivo de la reunión de la Comisión de Expertos. (Efe)
Elvira Rodríguez con Manuel Conthe con motivo de la reunión de la Comisión de Expertos. (Efe)

Los debates en el seno de la comisión de sabios encargada de elaborar el nuevo Código Unificado de Buen Gobierno se están prolongando bastante más allá de la fecha inicialmente prevista dado el interés de la CNMV por abordar algunas de esas materias consideras tabúes por las sociedades cotizadas. El organismo regulador quiere romper moldes en esta nueva edición de recomendaciones con el fin de cambiar la cultura anquilosada de los dos grandes órganos de gobierno corporativo, como son el consejo de administración y la junta general de accionistas.

El principal y más llamativo asunto de discusión se refiere a la división de poderes en la cúpula directiva de las compañías españolas. La acumulación de funciones ejecutivas en la figura del presidente es una constante dentro del Ibex 35, donde muchos de los supuestos consejeros delegados no dejan de ser distinguidos directores generales de operaciones con una tarjeta de visita bien adornada. El teórico reparto de tareas ha permitido a duras penas apaciguar las exigencias de los inversores institucionales pero no termina de convencer al grupo de sabios designado por el Gobierno para dar una vuelta de tuerca a los modos y maneras con que se manejan las empresas en Bolsa.

La comisión organizada en torno a la Comisión de Valores ha encontrado un importante resquicio para establecer una línea divisoria que ponga coto a los presidentes plenipotenciarios investidos como ‘seres superiores’ en las sociedades cotizadas. El plan que se dibuja trata de aprovechar las últimas modificaciones normativas introducidas en la ley de Sociedades de Capital como punta de lanza para definir luego unas ‘sugerencias’ de carácter voluntario que sirvan como ‘puerto seguro’ para todos aquellos que quieran presumir de buen gobierno.

Foto de archivo del Ibex. (Efe)
Foto de archivo del Ibex. (Efe)

El ‘primus inter pares’ de los independientes

La normativa sobre gobierno corporativo que ahora se tramita en el Parlamento consagra la figura del Consejero Independiente Coordinador (CIC). La labor oficial de este ‘primus inter pares’ consiste en organizar las posiciones comunes de los consejeros que representan a la masa anónima de accionistas, pero su misión solemne y efectiva no es otra que servir de contrapeso para equilibrar el poder omnímodo que muchos de los grandes prebostes ejercen en sus consejos de administración.

El próximo Código Unificado de Buen Gobierno quiere dar ahora un salto más atrevido y casi definitivo en este mismo camino. Para ello, la mayor parte de los expertos se inclina por incluir como recomendación la posibilidad de que el consejero coordinador refuerce su papel como presidente de la junta general de accionistas. Dicha opción tomará carta de naturaleza cuando el presidente del consejo actúe al mismo tiempo como consejero delegado o, en su defecto, disponga de poderes ejecutivos dentro de la empresa.

La aplicación de esta medida al futuro sistema de gobernanza empresarial en España está generando, de entrada, una cierta convulsión interna en aquellas entidades que todavía no disponen de un consejero delegado en sus organigramas directivos. El mejor ejemplo es ACS, cuyos principales accionistas quieren ‘liberar’ a Florentino Pérez de un exceso de carga ejecutiva repatriando a la cabecera del grupo en España al actual responsable de Hochtief, Marcelino Fernández Verdes. De igual manera también en Repsol su presidente, Antonio Brufau, está explorando la posibilidad de designar más pronto que tarde a un nuevo consejero delegado, con Nemesio Fernández-CuestaJosu Jon Imaz como principales candidatos.

Antonio Brufau, Florentino Pérez y Emilio Botín. (Efe)
Antonio Brufau, Florentino Pérez y Emilio Botín. (Efe)

El ejemplo de empresas vinculadas al Gobierno

Las discusiones dentro del grupo de sabios constituyen un secreto a voces entre los grandes bufetes de abogados que rápidamente han trasladado a sus clientes del Ibex la conveniencia de una inmediata adaptación al cambio. Las empresas vinculadas directa o indirectamente al Estado y también aquellas en las que el Gobierno ejerce un mayor ascendiente han sido las primeras en sumarse a la ‘moda’ de los nuevos consejeros independientes de coordinación.

Red Eléctrica, participada por la Sepi en un 20%, se ha convertido en un paladín y ejemplo a seguir después de nombrar para el cargo a Carmen Gómez de Barreda hace ya casi un año. A partir de ahí otras grandes marcas como Bankia, con la designación de Alfredo Lafita; Telefónica, con Alfonso Ferrari, o la citada Repsol, con Artur Carulla, disponen también de esta figura que dentro de poco será habitual en los consejos de administración de las sociedades cotizadas.

La CNMV sabe que la veda del buen gobierno se ha abierto en España pero no quiere que los nuevos cargos se conviertan en meros figurantes de una engañosa apariencia y de ahí el afán de extender los baremos de la división de funciones ante la junta general de accionistas. Si el nuevo Código Unificado de Elvira Rodríguez se impone con verdadero rigor muchos de los ‘emperadores’ del Ibex se verán obligados a compartir el trono o quedarán definitivamente en evidencia ante la comunidad bursátil y los inversores internacionales. Esperemos que esta vez el desafío no caiga en agua de borrajas.

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