El hermano Rubiralta que parecía perdedor... y acabó ganando al quedarse con Werfen
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EL GRUPO SE DISPARA TRAS SEPARARSE DE CELSA

El hermano Rubiralta que parecía perdedor... y acabó ganando al quedarse con Werfen

Este grupo dedicado al diagnóstico y al material hospitalario factura más de 1.000 millones, y en 2013 sus beneficios se han acercado a los 200 millones

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CH Werfen y el grupo Werfen Life son la típica empresa catalana: desconocida, alejada de los mercados bursátiles y alérgica a los medios de comunicación. Sin embargo, es un caballo ganador. Este grupo dedicado al diagnóstico y al material hospitalario factura más de 1.000 millones de euros, y este 2013 sus beneficios se han acercado a los 200 millones, según señalan fuentes cercanas al propio grupo. Sin embargo, ésta no era la perspectiva hace ocho años.

Cuando en 2006 José María Rubiralta firmó separarse del negocio de su hermano, el grupo Celsa, parecía que se quedaba con la peor parte. Sin embargo, Werfen ha desafiado a la mayoría de los observadores y ha demostrado que, en esencia, estaban equivocados.

En 2005 José María Rubiralta le planteó a su hermano mayor, Francisco, separar sus negocios y deshacer las participaciones cruzadas al 50% entre Celsa y CH Werfen que mantenían ambas ramas de actividad. Incluso se tuvo que encargar a Goldman Sachs una valoración de los activos de ambos conglomerados. Tras casi un año de negociaciones, en julio de 2006, se acordó que Celsa pagaría a CH Werfen para compensar la diferencia entre los activos de ambas sociedades.

José María Rubiralta.En 2005 Celsa facturaba 2.800 millones de euros y ganaba 145 millones. Especializado en cables y trefilado para forjados, se había beneficiado de un ciclo de burbuja inmobiliaria en Europa combinado con subidas continuadas en los precios del acero.

Celsa parecía el caballo ganador frente a CH Werfen, un grupo centrado en el material hospitalario, que facturaba entonces 622 millones, con ganancias anuales de 32 millones. Muy dependiente de la Administración Pública, la impresión general era que se trataba de un negocio peor que Celsa. A pesar de ello José María Rubiralta había cuestionado la agresiva compra de Fundia en Finlandia, en una internacionalización que parecía excesivamente apalancada, algo que al final resultó determinante para la ruptura societaria entre los dos hermanos.

En 2006 se alcanzó el acuerdo, asesoradas las partes por el abogado Miquel Roca. Francisco Rubiralta pagó a su hermano una cantidad que nunca se hizo pública y ambas ramas separaron sus negocios, lo que paradójicamente hizo que la relación entre ambas mejorase.

En los medios empresariales de Barcelona se dio Francisco como el hermano ganador. Pero el tiempo, que es el que da y quita razones, ha dicho lo contrario.

Compras internacionales

Francisco Rubiralta.Desde la separación, CH Werfen no ha parado de crecer. Y no sólo orgánicamente. El grupo de instrumental médico compró en 2008 Inova Diagnostic, en San Diego, California, por 107 millones. El mundo el grupo tiene una plantilla de más de 4.000 trabajadores repartidos por todo el mundo.

Además, el grupo cuenta con diversas filiales como Biokit, especializada en la fabricación de reactivos. Según los datos registrales, sólo CH Werfen, la división de material hospitalario sin el resto del grupo, facturó en 2012 un total de 222 millones y ganó ese año 93 millones. El conjunto del grupo ganó 112 millones en 2012 y facturó 970 millones. Es decir, el beneficio creció en el pasado ejercicio casi un 50%.

Mientras Werfen triunfaba, Celsa se encontró en una situación del todo contraria: fuertemente endeudada y con una caída general del mercado inmobiliario en Europa. En esa coyuntura, el grupo tuvo refinanciar una de deuda de 2.700 millones. El grupo lo ha conseguido, pero la banca acreedora le ha puesto duras condiciones.

Ninguno de los hermanos llegó a verlo

La fatalidad quiso que ninguno de los protagonistas de esta historia pudiera ver la foto final en la que habían quedado ambas compañías. En 2010 murió hermano mayor, Francisco Rubiralta, quien se ahorró así vivir los apuros financieros de su imperio de acero y laminados. Su hijo mayor, Francesc Rubiralta Rubió, pasó a ocupar la presidencia de Celsa. Dos años después, en 2012, también fallecía José María Rubiralta a quien en Werfen Life le sucedió su hijo, Jordi Rubiralta, al frente de la compañía. La segunda generación tendrá que lidiar ahora con la herencia que le dejó la primera.

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