SU ÚNICA ESPERANZA SON LOS TRIBUNALES

16.500 preferentistas de Ceiss se quedan sin dinero por no acudir al canje de Unicaja

El cierre de la absorción de Ceiss por Unicaja ha dejado a 16.460 antiguos titulares de preferentes y subordinada fuera del canje ofrecido por Unicaja

Foto: (Reuters).
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El cierre de la absorción de Ceiss (Caja España-Duero) por Unicaja ha dejado a 16.460 antiguos titulares de preferentes y subordinada fuera del canje ofrecido por Unicaja, el 38,7% del total, por un importe de unos 570 millones. Este rechazo implica dar por perdido todo su dinero, puesto que se quedarán con los bonos convertibles (CoCos) que han recibido de Ceiss, que en 2015 se convertirán en acciones ilíquidas de la filial de Unicaja. Su única salida es acudir a los tribunales, donde les espera una batalla larga, cara y complicada, puesto que los criterios del arbitraje del FROB eran más laxos que los de los tribunales.

Según ha comunicado Unicaja a la CNMV, los tres días de prórroga que concedió a finales de enero a los antiguos preferentistas para acudir al canje, una vez que se confirmó que éste era irrevocable, sólo sirvieron para elevar el porcentaje de aceptación del 60,6% hasta el 61,3%. Eso significa que el 38,7% restante no acudió al canje y no ha recibido los CoCos de Unicaja que se convertirán en acciones cuando salga a bolsa. Mientras Unicaja no se fusione completamente con Ceiss (de momento sólo la ha filializado), no tendrán acciones cotizadas de la entidad andaluza y, en consecuencia, no podrán venderlas para recuperar su dinero.

El propio FROB alentó la inacción por parte de estos antiguos preferentistas al admitir que, si la operación con Unicaja no salía adelante, Ceiss sería nacionalizada y habría un arbitraje como el de Bankia, con una mayor parte de dinero en efectivo para los afectados. Sin embargo, cuando Braulio Medel aceptó seguir con la fusión pese a que no se alcanzó el 75% de aceptación al que estaba condicionada, se eliminó de raíz esa posibilidad: no habría nacionalización y la única alternativa –dejando a un lado los tribunales– era acudir al canje, como alertó El Confidencial, para lo que se concedieron tres días de plazo extra. Sin embargo, muy poca gente lo hizo.

¿Cómo se explica tanto rechazo?

¿Por qué acudió tan poca gente? Hay que partir de la base de que la mayoría de esos afectados no debieron comprar nunca preferentes o subordinada –como en el resto de entidades–, puesto que no fueron informados adecuadamente de las características y riesgos del producto o no mostraron la diligencia debida a la hora de decidir dónde metían su dinero. De ahí que no entiendan por qué tienen que perder dinero con el rescate de Ceiss, mediante la famosa quita ya aplicada en el canje por los CoCos, ni por qué tienen que canjearlos ahora por acciones de Unicaja. Ellos no quieren ser accionistas de un banco propiedad de una caja malagueña que no conocen, ellos quieren 'sacar' su dinero del producto en el que lo invirtieron. Obviamente, esto genera un rechazo a aceptar cualquier iniciativa que venga de quienes les han metido en este lío y se niegan a devolverles lo que es suyo.

El presidente de Unicaja, Braulio Medel. (Efe)
El presidente de Unicaja, Braulio Medel. (Efe)

Luego está el influjo de quienes querían aprovecharse de su situación, abogados y asociaciones de usuarios de banca, que alimentaron la confusión y la desconfianza para evitar que estos afectados acudieran al arbitraje. Este era un proceso gratuito, rápido y, sobre todo, que no requería de abogado ni procurador. Por ello, el objetivo de estos asesores era pintarlo como un nuevo engaño para provocar el rechazo de los perjudicados, llevarlos de la mano a los tribunales y cobrar sus honorarios (que en algunos casos llegan hasta el 50% de lo que recuperen).

En tercer lugar, tenemos la responsabilidad del propio FROB y Unicaja, que no diseñaron un plan para hacer sencillo y atractivo el canje. La oferta de Unicaja era muy pobre inicialmente –suponía una segunda quita después del canje inicial de los híbridos por CoCos de Ceiss– y los intentos de mejorarla posteriormente han sido muy confusos y atropellados: primero se puso en marcha un arbitraje, pero exigía renunciar a las acciones judiciales antes de saber si iba a ser favorable; luego se habilitó un simulador para solventar ese problema, pero apenas se le dio difusión y muchos afectados desconocían su existencia; finalmente, Unicaja incluso ofreció a los rechazados en el arbitraje recuperar el 53% de su dinero. Todo esto suponía que a los afectados –que sólo querían recuperar su dinero en efectivo y no querían saber nada de CoCos ni de Unicajas– les contaban una cosa distinta cada vez que iban a la oficina. Por si fuera poco, la CNMV incluyó una serie de advertencias en el folleto de la oferta que contribuyeron a asustarlos aún más. 

Encomendarse a los tribunales

Entre todos han contribuido a que estos 16.500 se queden fuera y hayan perdido inicialmente su dinero, sin olvidar la propia responsabilidad de los afectados. Unos afectados que ahora sí que ya no tienen más salida que acudir a los tribunales, pagar abogado, procurador y tasas, esperar lo que haga falta y confiar en que su caso prospere tras los presumibles recursos con que se van a encontrar si les dan la razón en primera instancia. Con el añadido de que, según el FROB, si hubiera sido rechazado en el arbitraje también va a serlo en los tribunales porque no cumple los requisitos para que se hable de mala comercialización (patrimonio elevado, conocimientos financieros, cartera de productos sofisticados, información suficiente firmada, etc.) y porque los criterios del arbitraje son más laxos que los de los tribunales.

El director general del FROB, Antonio Carrascosa. (Efe)
El director general del FROB, Antonio Carrascosa. (Efe)

Ahora bien, Medel ha arrancado al FROB –dentro del paquete de garantías que le ha concedido para quedarse con Ceiss– una cobertura con dinero público del 71% de lo que le obliguen a pagar los tribunales, hasta un máximo de 241 millones. Eso significa que, como la cantidad de preferentistas que no han acudido al canje ha sido mucho mayor de lo que nadie esperaba, Unicaja tendrá que asumir un riesgo potencial de 329 millones con el que no contaba. No obstante, eso sólo ocurrirá en el improbable caso de que los jueces den la razón a todos los afectados, y dentro de bastantes años.

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