COMESS GROUP VENDE SU MARCA ESTRELLA

Las tabernas Lizarran buscan dueño para sobrevivir al furor de las cañas ‘low cost’

La compañía de restauración Comess Group ha decidido aprovechar el actual respiro del mercado para vender su exitoso formato de tabernas.

Foto: Lizarran situado en el hotel ibis Madrid Arganda. (Lizarran)
Lizarran situado en el hotel ibis Madrid Arganda. (Lizarran)

El formato de cañas y tapas pone a prueba a los inversores. La franquicia de tabernas Lizarran, inspirada originalmente en la tradición gastronómica del norte del país, está en venta. Su propietario, la compañía de restauración Comess Group, ha decidido aprovechar el actual respiro del mercado para buscar comprador para su exitoso formato, dado que el resto de marcas de restauración con las que opera (Cantina Mariachi, Pasta City, Rock & Ribs y China Boom) registran unos números bastante peores.

Según fuentes informadas del proceso, la compañía controlada por el empresario Manuel Robledo, por las herederas de su socio y cofundador, el fallecido Luis Irisarri, y por el fondo MCH han mandatado a la firma Optima Corporate para que lleve a cabo la venta de Lizarran. La cadena de tabernas está formada por 180 locales (representa el 79% del total de establecimientos referenciados por Comess Group), la mayoría en régimen de franquicia, con las que obtiene un beneficio operativo de cerca de 4 millones de euros.

Comess Group vende su marca más exitosa para resolver diferencias entre accionistas y capitalizar la inversión

A la luz de los resultados cosechados, Lizarrán ha superado la peor parte de la actual crisis. Considerando su peso dentro de Comess Group, donde fue la única enseña capaz de abrir nuevos establecimientos durante 2012, la red de tabernas sigue sosteniendo las cuentas de la matriz, que perdió 1,4 millones de euros ese ejercicio, un 20% menos que el año anterior, y obtuvo una facturación total de 10,6 millones, un 11% más, lastrada por la mala marcha de los formatos Cantina Mariachi, Pasta City, Rock & Ribs y China Boom.

Uno de los principales handicaps a la hora de resolver la venta de Lizarrán tiene que ver con la deuda de Comess Group que se asocia a la enseña de tabernas. En total, el grupo acumula 22 millones de euros de créditos a largo plazo con entidades financieras, un tercio de los cuales vencen entre 2014 y 2015. El principal acreedor es el banco alemán IKB, que en 2007 abanderó el préstamo de 23,5 millones habilitado para adquirir el negocio de pinchos y tapas, entonces propiedad del fondo de capital riesgo Nazca.

Al cierre de 2012, el saldo vivo de ese crédito, que se ha novado hasta en tres ocasiones, era todavía de 16 millones de euros, una carga financiera que Comess Group no ha podido atender de manera recurrente, como recoge KPMG en el último informe de auditoría. Esta situación financiera no ha impedido que Lizarran haya seguido explotando su formato de franquicia para consolidar su posición en el mercado nacional, donde compite con Gambrinus, 100 Montaditos y Cañas y Tapas, y dar el salto internacional.

Foto: Lizarran.
Foto: Lizarran.

Por otro lado, la venta de Lizarran contribuirá a resolver un enquistado problema accionarial que se remonta al año 2007 y a la ampliación de capital que realizó Comess Group para hacerse con la cadena de pinchos. Dos accionistas (Cartera Deva y Chams Holdings) han ido ganando la demanda por esa operación, que influía en el reparto accioniarial, en todas las instancias (Juzgado de lo Mercantil y Audiencia Provincial de Madrid), aunque la última sentencia está recurrida en casación ante el Tribunal Supremo.

Lizarran trata de llevar su concepto de tapas bar a países como EEUU, México o Chile bajo el formato de franquicia

Este fleco jurídico no ha evitado que los socios estén de acuerdo para vender Lizarran. La cadena montada a finales de los 80 por el leonés Mateo Ferrero en Sitges, con la cultura del tapeo y txikiteo como carta de presentación, ha evolucionado a un concepto global de casual dinning en torno al formato tapas bar. Bajo esa idea, el plan de Manuel Robledo ha sido convertir la marca de tabernas en una enseña internacional, un salto que todavía es marginal a pesar de la presencia en países como México, Chile, EEUU o Marruecos.

La inminente venta de Lizarran deja abierta una incógnita sobre el futuro del grupo y el resto de sus enseñas. Tras más de dos décadas en el negocio de la restauración, Manuel Robledo afronta la que puede ser su última gran operación corporativa, un punto culminante con el que está más que familiarizado después de haberse forjado desde Cafeterías California, más tarde dentro de Grupo Zena y posteriormente a través de Restmon, germen del actual Comess Group. Ahora busca relevo para poner cañas. 

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