PARA DIFERIR LA PÉRDIDA DE LA CARTERA DE HIPOTECAS

El Gobierno retrasa a junio la subasta de Catalunya Banc para negociar con Bruselas

La venta de Catalunya Banc sigue siendo el gran quebradero de cabeza de la reforma financiera, una vez aprobada por Bruselas la fusión Unicaja-Ceiss.

Foto: Una mujer utiliza un cajero automático de Catalunya Caixa en Barcelona. (EFE)
Una mujer utiliza un cajero automático de Catalunya Caixa en Barcelona. (EFE)

La venta de Catalunya Banc sigue siendo el gran quebradero de cabeza de la reforma financiera, una vez aprobada por Bruselas la fusión Unicaja-Ceiss. Y es un quebradero que sigue lejos de tener solución: el tercer intento de subasta de la entidad, previsto inicialmente para principios de año, se ha aplazado de nuevo hasta junio, como mínimo, según fuentes cercanas a la colocación. La razón es que el Gobierno está negociando con las autoridades comunitarias una fórmula para contabilizar la venta de la cartera de hipotecas que se va a desgajar de la entidad, de forma que no tenga impacto en el déficit público.

Además de las ventas a las que obliga el plan de reestructuración de la entidad impuesto por Bruselas -todos los negocios no básicos y la red de fuera de Cataluña-, la entidad está a punto de cerrar el segundo intento de colocar su plataforma inmobiliaria, tiene en el escaparate una cartera de fallidos y, sobre todo, ha desgajado una cartera de hipotecas problemáticas de más de 7.000 millones para venderla de forma independiente a la entidad, como adelantó El Confidencial.

Esta separación se explica por la necesidad de buscar una fórmula alternativa al EPA (esquema de protección de activos) que solicitaban todas las entidades interesadas en Catalunya Banc, ya que la Comisión Europea se opone totalmente a la concesión de garantías sobre pérdidas, el EPA, que incrementen el nivel de ayudas públicas, 12.052 millones hasta la fecha, concedidas a la fusión de las antiguas cajas públicas catalanas. Máxime después del fin del rescate y de la vigilancia de la troika sobre España una vez que nuestro Gobierno rechazó ampliar los 41.300 millones del préstamo europeo.

Ante esta situación, se planteó la alternativa de dividir Catalunya Banc en un banco bueno y otro malo en el que se aglutinarían los activos problemáticos, lo que eliminaría la necesidad de EPA. Pero esta solución suscita problemas de financiación –¿cómo se financian esos activos?, ¿con recursos públicos?– y de gestión. Y además, no resuelve el problema de las ayudas públicas, puesto que lo que no se paga por EPA se gasta en ese banco malo.

El director general del FROB, Antonio Carrascosa. (EFE)
El director general del FROB, Antonio Carrascosa. (EFE)
Ahora bien, la venta por separado de estas hipotecas tampoco está exenta de problemas, puesto que esta cartera tendrá que venderse con un descuento importante al tratarse de activos problemáticos. Y los principales candidatos a hacerse con ella son los 'fondos buitre'. Por tanto, el FROB tendrá que asumir una pérdida en la operación. "La cuestión es si esa pérdida se compensará con el precio positivo obtenido por el grueso de la entidad", añade una de las fuentes consultadas.

La pérdida no debe contar como déficit público

Más allá, el Ejecutivo está buscando una fórmula para que la pérdida de esta venta no sea considerada ayuda de Estado y, en consecuencia, no compute como déficit público. Una fórmula que puede incluir el diferimiento de esa pérdida hasta 10 años, según las fuentes, en función del vehículo que utilice el FROB para ejecutar esa venta. Hay que recordar que, tras el incumplimiento de los objetivos de déficit de 2013, la prioridad del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es que ninguna medida ponga en peligro las cuentas públicas de 2014. Y la subasta de Catalunya Banc está incluida en esa prioridad.

Estas negociaciones con Bruselas son las que explican el enésimo aplazamiento de una subasta que, en teoría, debería haber comenzado inmediatamente después de la adjudicación del gallego NCG Banco al venezolano Banesco en diciembre. El problema es que la Comisión Europea es reacia a contemplar cualquier ayuda o pérdida adicional en la reestructuración bancaria española después de que nuestro Gobierno rechazara ampliar el rescate para cubrir estas contingencias, algo que cada vez más se considera un error en los círculos financieros.

Este rechazo ya se hizo patente en la operación de Ceiss, cuando el FROB tuvo que utilizar el dinero que se había reservado para el 'riesgo Sareb' (posibilidad de devolución del dinero recibido del banco malo por el traspaso de los activos tóxicos por errores de valoración) para cubrir las contingencias judiciales por las demandas de los titulares de preferentes y subordinada, para no tener que pedir autorización a Bruselas para usar más dinero público. Sólo que ahora las cantidades son mucho mayores en el caso de Catalunya Banc, lo que complica todavía más la situación y puede aplazar la subasta más allá del verano.

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