para ENEAS REAL ESTATE Y MAINSPRING

Colonial coloca su filial tóxica a dos antiguos 'cirujanos' de Altamira y Calyon

A partir de ahora, las riendas de Asentia están en manos del fondo Eneas Real Estate y de la firma mainSpring, los tapados que están detrás de la operación fantasma.

Foto: Fotografía de archivo de la junta general extraordinaria de Colonial. (EFE)
Fotografía de archivo de la junta general extraordinaria de Colonial. (EFE)

Colonial sigue cumpliendo los hitos para comenzar una nueva vida inmobiliaria. El viernes pasado, la compañía catalana informó de la escisión formal de su filial tóxica Asentia, en la que ha reducido su participación al 19% para dejar de consolidar sus resultados. A partir de ahora, las riendas del primer 'banco malo' del sector están en manos del fondo Eneas Real Estate y de la consultora mainSpring, los tapados que están detrás de la operación rubricada la semana pasada, tras la que están dos antiguos responsables de Altamira y Calyon.

En realidad, Colonial ha cedido por un precio simbólico no revelado los trastos de su filial Asentia a dos expertos en materia inmobiliaria y en el campo de la reestructuración. Por un lado, detrás de Eneas Real Estate figura José Luis Contreras, el que fuera promotor de la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte y máximo responsable hasta finales de 2011 de la plataforma inmobiliaria creada por el Banco Santander (Altamira Real Estate) para absorber y gestionar la debacle del ladrillo, según han explicado fuentes del sector inmobiliario.

La otra mitad del proyecto es la consultora mainSpring, es decir, el financiero César Goyache, experto en reestructuraciones y antiguo socio de la firma Advisory & Turnaround. Anteriormente, también formó parte del equipo español de la firma estadounidense Alvarez&Marsal, que participó en la creación de la Sareb. Su perfil como sanador de carteras de crédito se remonta a su etapa como máximo responsable de distressed assets de Calyon, el banco francés acreedor/accionista de referencia de Colonial.

Más que por una cuestión de precio, Contreras y Goyache han convencido a Colonial de la oportunidad existente para optimizar el valor marginal de Asentia bajo su control y experiencia financiera/inmobiliaria. De esta manera, la cotizada ha conseguido desvincularse gerencial y contablemente de su filial tóxica, donde se ha guardado algo menos de un 19% para tener un derecho a beneficiarse de futuros beneficios, y avanzar en su proceso de recapitalización, para el que era condición sine qua non.

En la práctica, Eneas y mainSpring compraron deuda de Asentia con un gran descuento y luego han capitalizado la misma para hacerse con un 81% de esta sociedad, básicamente una tenedora de suelo muy endeuda: debe más de 600 millones, entre otros bancos a Crédit Agricole, que ahora está pilotando esta vuelta a la vida de Colonial. La operación se ha cerrado a un precio simbólico, porque contablemente el valor de Asentia era cero, al haberse provisionado la totalidad de sus activos como pérdidas cuando se constituyó.

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El principal objetivo de los nuevos responsables del banco malo de Colonial es iniciar de inmediato una renegociación con la banca acreedora para salvar el desfase entre la deuda actual de Asentia, los más de 600 millones; y el valor de sus activos, que podrían situarse en más de 600 millones. Por lo tanto, si consiguen un acuerdo con los acreedores, los ex-Altamira y Calyon empezarán a movilizar el suelo para aumentar su valor.

Pioneros en el banco malo

Ideada conceptualmente hace cuatro años como el primer 'banco malo', Colonial aparcó en Asentia todos los activos, con su correspondiente deuda (1.000 millones de euros entonces, que se han ido rebajando), incapaces de generar rentas (suelos, promociones en curso, pisos…). De esta manera, la parte sana del negocio podía continuar con normalidad su operativa e ir cumpliendo con el pago de los otros 3.400 millones de crédito, incluidos los correspondientes a la filial francesa Société Française Lyonnaise (SFL).

A partir de ahora, Colonial puede continuar en solitario con su proceso de reestructuración, que pasa por una ampliación de capital de 1.000 millones de euros, donde tres inversores aglutinados por la inmobiliaria, caso de Villar MirQuadrant Capital y Banco Mora, se han comprometido a poner algo más de 500 millones. Mientras tanto, Asentia comienza nueva vida inmobiliaria obligada a poner en valor los activos más maduros y a exprimir su potencial interés como plataforma para futuros operadores.

La primera consecuencia de desconsolidar Asentia, que estaba provisionada al 100%, es que Colonial dejará de apuntarse las perdidas provenientes de su filial de suelo y promoción, con lo que en la práctica es previsible que los beneficios de la compañía se disparen sólo por ese hecho.

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