200 millones en avales complican la operación

La familia Cornadó consigue una tregua para refinanciar 300 millones de deuda en Copisa

Los bancos han optado por dar más tiempo a la refinanciación de Copisa. La constructora catalana adeuda a las entidades 300 millones de euros

Foto: Foto: Copisa.
Foto: Copisa.

Los bancos han optado por dar más tiempo a la refinanciación de Copisa. La constructora catalana adeuda a la banca 300 millones de euros y quiere librarse de ellos a través de diversas daciones en pago, pero las entidades financieras se resisten y han optado por darse más tiempo. Así, en vez de cerrar el acuerdo a finales de este mes, prolongarán las conversaciones hasta que acabe marzo.

Fuentes financieras conocedoras de las negociaciones señalan que hay dos factores que están complicando la operación: el primero, que además de los 300 millones de euros, hay 200 millones más de avales para los que no se da una salida clara y que también suponen un riesgo financiero inherente; y el segundo, determinar cómo se seleccionan los activos y se reparten entre los bancos implicados. Por ello, algunas fuentes apuntan que la negociación incluso podría alargarse hasta Semana Santa.

Las entidades financieras están lideradas por Banco Santander, pero el grupo incluye a Catalunya Banc, Banco Sabadell, CaixaBank, Banco Popular, Bankinter y la Sareb, que heredó una parte de sus créditos provenientes de Bankia.

En estos momentos algunos de los préstamos ya han vencido, pero las entidades bancarias han preferido prorrogar los plazos y buscar una salida negociada que no fuerce la caída de Copisa.

Copisa es una de las tres grandes constructoras catalanas, junto con Comsa y Copcisa. Está controlada por la familia Cornadó y no cotiza en bolsa. Su volumen de facturación en 2012, últimas cifras conocidas, fue de 517 millones, lo que supone una caída del 23%, según se señala en su informe responsabilidad social corporativa.

Situación complicada

El 2013 Copisa espera cerrar con un volumen de negocio que superará los 400 millones, en cualquier caso muy por debajo del que obtuvo el año anterior, lo que complica el poder abonar los intereses de la deuda contraída.

El presidente de Copisa es Josep Cornadó Mateu. La compañía no hace públicos sus resultados y su intrincada estructura societaria, que no consolida contablemente, hace difícil hablar de una cifra concreta. Pero por lo menos una de las sociedades del Grupo Empresarial Copisa registró pérdidas de 53,3 millones de euros en 2012, tal y como consta en la información depositada en el Registro Mercantil.

La situación de las constructoras catalanas está resultando muy complicada y la crisis que atraviesa Copisa es el último ejemplo. La obra civil ha caído de manera importante y la Administración que es la contratadora natural en su territorio, la Generalitat, apenas tiene obra licitada desde hace dos años. Con este panorama, y seca la otra fuente de diversificación del sector (la promoción inmobiliaria a la que han recurrido estos grupos en mayor o menor medida según los casos), la mayoría han entrado en situaciones financieras complicadas.

Si la contracción de la obra pública catalana ha sido radical, la de la española, resultando más suave, también les ha perjudicado, con lo que ahora se está pagando la dependencia de las contratas públicas.

Copisa diversificó sus actividades a sectores como la energía, las concesiones o la edificación, pero con la crisis todas ellas están dando muestras de debilidad. De modo que el grupo lleva tiempo reduciendo plantilla de manera no traumática. Al cierre del 2012 tenía más de 1.800 empleados en el conjunto del grupo.

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