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Varapalo salarial a los directivos de BBVA por los resultados y la evolución en bolsa
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pierden más de 130 millones

Varapalo salarial a los directivos de BBVA por los resultados y la evolución en bolsa

Cerca de 2.000 ejecutivos del banco han visto evaporarse un bonus de casi 140 millones de euros por la caída del beneficio recurrente y la evolución bursátil.

Foto: El presidente del BBVA, Francisco González (d), y el consejero delegado, Ángel Cano (EFE)
El presidente del BBVA, Francisco González (d), y el consejero delegado, Ángel Cano (EFE)

Si un inversor hubiera destinado 100 euros a comprar acciones de BBVA el 1 de enero de 2012, a 31 de diciembre de 2013 habría obtenido 133. En principio, una rentabilidad digna, pero lejos de los 204 que habrían ganado por invertir en Lloyds o los más de 100 por haber apostado por Bank of America, Société Générale, Crédit Agricole y Citi. Un discreto comportamiento bursátil que va a pasar factura a 2.000 directivos de BBVA.

Según cálculos internos, este colectivo de privilegiados –la plantilla del grupo supera los 112.000 empleados– ha perdido gran parte de los hasta 18,5 millones de acciones que podrían haber ganado si hubieran cumplido los tres objetivos del Sistema de Retribución Variable aprobado por la junta general de accionistas de 2013. El citado programa exigía que la cotización del banco se comportase mejor en comparación con una lista de entidades mundiales y que el beneficio atribuido y el beneficio económico añadido subieran en lugar bajar.

Pero los números del banco que preside Francisco González y comanda Ángel Cano no han permitido alcanzar esta recompensa, que a precio de mercado ronda los 170 millones de euros. Según las mismas fuentes, los directivos de BBVA tan sólo van a recibir 3 de los 18,5 millones de títulos, un 15% del total, valorados en cerca de 27 millones de euros.

El principal escollo para obtener esta gratificación anual ha sido el discreto comportamiento en bolsa de BBVA frente a sus comparables. La entidad con sede en Bilbao ha quedado en el puesto 14 de una cesta de 19 grupos financieros. En los 24 meses del periodo de cómputo, tan sólo lo ha hecho mejor que Unicredito, Credit Suisse, Commerzbank, Deutsche Bank y Banco Santander, el peor de todos los bancos, quizás el mejor consuelo para Paco González.

Al haber finalizado en el furgón de cola, el indicador del total sharelholder return (TSR) o retorno total para el accionista es cero, según las normas de cálculo del Sistema de Retribución Variable. Los otros dos conceptos para medir el éxito o el fracaso del plan son el beneficio económico añadido (BEA) recurrente ajustado calculado en euros constantes y sin singulares y el beneficio atribuido, también sin extraordinarios. Ambos datos son internos, por lo que no se puede saber con exactitud cómo han influido en la ecuación final.

No obstante, en el informe anual, BBVA hace referencia al BEA de 2013, que fue de 1.324 millones, un 34% menos que los 2.007 de 2012. Por su parte, el beneficio atribuido recurrente fue de 4.409 millones, un 14,8% por debajo de los 5.178 millones del ejercicio anterior. La entidad ha desistido de hacer ningún comentario sobre esta información y sobre el resultado final del Sistema de Retribución Variable.

Un resultado mejorable

No es la primera vez que los directivos del banco se quedan con la miel en los labios. Desde que se instauró este programa de gratificaciones, en el bienio 2009-2010, el resultado ha sido poco ilusionante. El primer programa, que abarcaba 15 millones de acciones valoradas en aquel momento en 266 millones, quedó desierto al acabar BBVA entre los cuatro últimos del ranking bursátil.

En 2011, el resultado fue mejor y los 2.000 empleados de primera fila del grupo se adjudicaron 6,5 millones de títulos, unos 50 millones de euros, gracias a que BBVA quedó en cuarto puesto. El de 2012 tampoco fue para tirar cohetes porque apenas recibieron la mitad de las acciones en juego, unos 30 millones del momento, debido a su bajo rendimiento bursátil, que no compensó la mejoría en los resultados.

Si un inversor hubiera destinado 100 euros a comprar acciones de BBVA el 1 de enero de 2012, a 31 de diciembre de 2013 habría obtenido 133. En principio, una rentabilidad digna, pero lejos de los 204 que habrían ganado por invertir en Lloyds o los más de 100 por haber apostado por Bank of America, Société Générale, Crédit Agricole y Citi. Un discreto comportamiento bursátil que va a pasar factura a 2.000 directivos de BBVA.

Paco González Ángel Cano
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