GONZALO SOLANA Y VALERO, TAMBIÉN cONSEJeros

Enagás ficha a 'viejas glorias' del PP: Isabel Tocino, Hernández Mancha y Ana Palacio

Tanto el antiguo presidente de Alianza Popular como la que estuvo a punto de serlo en la etapa de Fraga se sentarán en Enagás como independientes

Foto: Ana Palacio, Antonio Hernández Mancha e Isabel Tocino.
Ana Palacio, Antonio Hernández Mancha e Isabel Tocino.

Antonio Hernández Mancha e Isabel Tocino, los dos máximos representantes de la antigua Alianza Popular en el largo interregno transcurrido desde la presidencia de Manuel Fraga hasta la llegada de José María Aznar, fueron designados ayer nuevos consejeros de Enagás. Junto a ellos entrarán también en el consejo de la empresa gasista la exministra de Asuntos Exteriores con el PP, Ana Palacio, el antiguo presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), Gonzalo Solana, y el hasta hace dos semanas secretario general de Industria, Luis Valero.

La remodelación del máximo órgano de gobierno de la empresa se produce después de la reestructuración del organigrama directivo llevada a cabo a mediados del pasado año y alcanza prácticamente a  un tercio de sus administradores, todos aquellos cuyo cargo vence antes de que termine el mes de junio. La compañía que preside Antonio Llardén podía haber prolongado estos relevos un año más ya que la junta general se va a celebrar con antelación a la fecha de caducidad de los mandatos. Los ceses afectan a los hasta ahora consejeros Dionisio Martínez, José Riva Francos, María Teresa García-Mila, Miguel Ángel Lasheras y Ana Isabel Sánchez.

Algunos de los ‘damnificados’ no han entendido de muy buen grado la decisión de la empresa, si bien otros han reconocido que su ‘inmolación’ por la causa de Enagás supondrá un importante beneficio para la imagen y la reputación del valor en bolsa, principalmente entre los inversores internacionales. La operadora de la red gasista española ha seguido al dedillo el criterio estricto de los llamados proxy advisors que condicionan y asesoran el voto de los grandes accionistas institucionales y que mantienen una verdadera cruzada en contra de la perpetuación de cargos dentro del consejo de administración.

Los proxy advisors han dado más de un disgusto a las grandes sociedades cotizadas en bolsa demostrando un activismo cada vez más beligerante en contra de algunas prácticas habituales del llamado gobierno corporativo en España. Habrá que ver ahora si el mercado respalda la decisión de Enagás y admite que el consejo de la compañía se llene de antiguos políticos vinculados al partido que actualmente gobierna en España.

Renovados el presidente y el consejero delegado

Todos los administradores entrantes, al igual que ocurría con los salientes, lo hacen en calidad de independientes. Las nominaciones se han efectuado después de un intenso debate con la SEPI, titular de un 5% del capital de Enagás, y tras un proceso de selección llevado a cabo por una de las principales empresas de cazatalentos especializada en la búsqueda de consejeros. Uno de los factores que más se ha tenido en cuenta a la hora de abordar la designación de los nuevos cargos ha sido la capacidad de relación internacional de los beneficiarios, así como su conocimiento del mundo empresarial.

El presidente de Enagás, Antonio Llardén. (EFE)
El presidente de Enagás, Antonio Llardén. (EFE)
Al cambio, como no podía ser de otra forma, el resultado ha favorecido la posición de las ‘viejas glorias’ del Partido Popular, sobre todo en lo que concierne a Antonio Hernández Mancha como primer delfín de Fraga. Isabel Tocino, doctora en Derecho Nuclear además de exministra de Medio Ambiente, al igual que Ana Palacio, exministra de Asuntos Exteriores y vicepresidenta del grupo francés de tecnología nuclear Areva, disponen de un historial profesional más acorde con las labores que se presumen a cualquier responsable de una empresa energética como Enagás.

Los nombramientos de Gonzalo Solana y Luis Valero ofrecen un perfil menos descarado, si bien se trata de dos altos cargos que han hecho carrera en la Administración del Estado bajo gobiernos del mismo color. El primero en la etapa de Aznar como titular del antiguo Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC), al que fue promovido por obra y gracia de Rodrigo Rato. El segundo, ya con Mariano Rajoy en la Moncloa, como impulsor de los planes PIVE en calidad de secretario general de Industria, puesto al que accedió después de haber sido precisamente director general de la Asociación de Fabricantes de Automóviles y Camiones (Anfac). Quizá ahora se entienda mejor su salida repentina del equipo que encabeza el ministro José Manuel Soria.

El consejo de Enagás decidió ayer también renovar por otros cuatro años los mandatos de Antonio Llardén y Marcelino Oreja Arburúa en sus respectivos puestos de presidente y consejero delegado de la compañía. Todos los nombramientos tendrán que ser ratificados por la junta de accionistas que se celebrará esta primavera. Fuentes de la empresa, que hoy presenta resultados, declinaron hacer ayer cualquier comentario al respecto y se negaron a confirmar la reestructuración del consejo, que no será oficialmente difundida hasta que no se convoque la fecha concreta de la citada asamblea general.

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