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Codere deja tirados a sus últimos bonistas antes de ir al concurso de acreedores
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pide un mes de gracia para afrontar el pago

Codere deja tirados a sus últimos bonistas antes de ir al concurso de acreedores

Una tras otra, las piezas del mecano financiero de Codere van cayendo conforme aumenta la posibilidad de que la compañía entre en concurso de acreedores

Foto: Foto: Codere
Foto: Codere

Una tras otra, las piezas del mecano financiero de Codere van cayendo conforme aumenta la posibilidad de que la compañía entre en concurso de acreedores. El líder español del juego ha dejado de pagar la última emisión de bonos que aún estaba al corriente, una línea de financiación de 300 millones de dólares (220 millones de euros) con la que hace dos años adquirió varios negocios en Méxcio.

Codere ha comunicado este viernes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que ha pedido un mes de gracia para poder hacer frente al pago del cupón de una emisión lanzada en enero de 2012 y que fue utilizada para tomar el control de Icela, el operador mexicano de salas de bingo, el segundo mercado de la compañía española.

La decisión se ha tomado porque Codere no dispone de dinero en caja para hacer frente a esta obligación financiera. La misma razón por la que ya dejó sin atender los intereses de otra emisión de 700 millones de euros que expiró a mediados de enero, con periodo de gracia incluido. La sociedad controlada por los Martínez Sampedro tampoco pudo devolver una línea de financiación extraordinaria de 127 millones concedida por los hedge fund Canyon y GSO.

La próxima fecha a tener en cuenta dentro del proceso de bancarrota de Codere llegará el próximo 14 de marzo, cuando venza esta especie de prórroga. Pero si nada lo impide, la empresa se limitará a reconocer su incapacidad para devengar el cupón. A partir de ese momento, comenzará una contrarreloj para intentar evitar una suspensión de pagos que parece inevitable debido a las grandes diferencias entre los Martínez Sampedro y los acreedores.

Sala Lerma en Toluca (México)La propuesta de los bonistas es inyectar hasta 400 millones de euros en la compañía para hacer frente a las necesidades urgentes de liquidez, al tiempo que aceptan una quita del valor de su deuda de 300 millones. A cambio exigen quedarse con el 97% de la compañía, petición que los actuales gestores rechazan por considerar que se trataría de un fraude de ley.

Una compleja estructura

La emisión que ha dejado sin pagar Codere ejemplifica bien la compleja estructura financiera del grupo. Aquellos bonos se ofrecieron a ciudadanos no estadounidenses fuera de Estados Unidos y estaban garantizados de forma senior por Codere y por Codere Internacional Dos y de manera senior subordinada por algunas de las filiales del Grupo Codere.

Sin embargo, algunas de estas filiales también han entrado en preconcurso, tal y como informó el grupo hace unas semanas. En concreto, las sociedades integradas en el grupo de juego privado Codere América, Colonder, Nididem, Codere Internacional Dos y Codere Internacional han presentado "la comunicación prevista en el artículo 5 bis de la Ley Concursal ante el Juzgado Mercantil de Madrid".

El pasado 2 de enero, Codere presentó preconcurso de acreedores para la cabecera del grupo, pasando a disponer de un plazo de cuatro meses para alcanzar un acuerdo con sus acreedores sobre la refinanciación de la deuda, que asciende a 1.130 millones de euros.

Una tras otra, las piezas del mecano financiero de Codere van cayendo conforme aumenta la posibilidad de que la compañía entre en concurso de acreedores. El líder español del juego ha dejado de pagar la última emisión de bonos que aún estaba al corriente, una línea de financiación de 300 millones de dólares (220 millones de euros) con la que hace dos años adquirió varios negocios en Méxcio.

CNMV
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