con la derrama para el fondo de garantía

Economía consuma el castigo a BBVA con 'daños colaterales' para Santander y Caixa

El castigo anunciado por Luis de Guindos a Francisco González por negarse a participar en el banco malo se ha ejecutado esta misma semana.

Foto: El presidente del BBVA, Francisco González. (EFE)
El presidente del BBVA, Francisco González. (EFE)

El castigo anunciado por Economía a BBVA por negarse a participar en el banco malo se ha ejecutado esta misma semana con el pago del primer tramo de la derrama extraordinaria del Fondo de Garantía de Depósitos (FGD). Economía ha aplicado una deducción del 30% de las cantidades aportadas a la Sareb; y como el único banco que no ha aportado es BBVA, en la práctica se trata de una penalización para él. Ahora bien, los otros grandes no se han ido de rositas: esta deducción tiene un tope que superaban Santander, CaixaBank, Sabadell y Popular, con lo que no podrán aplicársela en su totalidad. De lo contrario, les saldría "a devolver".

Esta derrama consiste en el pago de un 3 por mil de los depósitos que tenía la banca a cierre de 2012, lo que equivale a unos 2.000 millones, según Guindos. Este dinero costeará la compra de las acciones de Novagalicia y CatalunyaCaixa que se han entregado como canje de las participaciones preferentes y deuda subordinada de esas entidades. De esta forma, se les ha entregado efectivo a los tenedores de estos instrumentos en vez de acciones ilíquidas de entidades no cotizadas. Este desembolso se divide en un primer pago de dos quintas partes del total que se ha ejecutado esta semana, mientras que los otros tres quintos se pagarán sin fecha determinada dentro de los próximos siete años. Es a este primer pago al que se le aplica el descuento del 30% de las aportaciones realizadas a la Sareb.

Como adelantó El Confidencial en noviembre de 2012, FG se enfrentó a Economía al negarse a participar en el banco malo ya que considera que "contamina a los bancos buenos". A su juicio, si BBVA participara en la Sareb asumiría un riesgo innecesario porque las entidades calificadas como sanas ya han hecho su esfuerzo por limpiar su balance, invertiría en un negocio en el que "no salen los números" y perjudicaría a sus accionistas. Fue la única entidad que ignoró el llamamiento del Gobierno para entrar en una sociedad que atraviesa ahora mismo una enorme crisis con la dimisión de su director general y su director financiero, adelantada el martes por este medio.

La respuesta del ministro fue ofrecer, en marzo del año pasado, la citada deducción del 30% en la derrama del FGD como 'premio' para los accionistas del banco malo, y dio a BBVA hasta fin de año para sumarse al proyecto. Sin embargo, el presidente de la segunda entidad española mantuvo su negativa en diciembre, con lo que se condenaba a la penalización que se ha ejecutado ahora. Según cálculos del banco, su aportación supone 302 millones, por lo que esta semana ha abonado 120,9.

El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
El ministro de Economía, Luis de Guindos. (EFE)
A este respecto, el consejero delegado del banco, Ángel Cano, dijo públicamente que "nosotros no podemos ser objeto de ningún tipo de discriminación, de acuerdo al Estado de derecho en el que estamos". Algunas fuentes aseguran que BBVA está dispuesto a acudir a los tribunales en defensa de sus intereses, aunque la entidad oficialmente no confirma este extremo y se atiene a las declaraciones de Cano. 

Santander y CaixaBank no pueden deducirse todo

Ahora bien, BBVA no ha sido el único perjudicado por esta derrama, sino que también ha provocado 'daños colaterales' a los cuatro grandes bancos que participan en la Sareb (Santander, CaixaBank, Sabadell y Popular). La razón es que esta deducción tiene un tope en el 90% de lo que le tocaría a cada uno en este primer pago, y resulta que en estos cuatro el importe de la deducción es mayor de lo que tendría que abonar; dicho de otra forma, les saldría "a devolver" si no existiera este tope.

Por ejemplo, en el caso de Santander el 3 por mil de sus depósitos al cierre de 2012 ascendía a 529 millones, según estimaciones de Credit Suisse. Las dos quintas partes de esta cantidad, es decir, lo que le tocaría pagar ahora sin deducción, es 211,6 millones. Mientras tanto, su inversión en la Sareb –la deducción incluye capital y deuda subordinada– asciende a 805,6 millones, cuyo 30% es 241,7 millones; es decir, la derrama le saldría a devolver 30 millones si no existiera el tope del 90%. Por tanto, no ha podido aplicarse entera la deducción y ha tenido que pagar el 10% de lo que le tocaría, es decir, unos 21 millones.

En el caso de CaixaBank, los números arrojan que tendría que pagar 175,2 millones, mientras que el 30% de su aportación a la Sareb asciende a 174,36. No llega a salirle a devolver, pero tampoco puede aprovechar toda la deducción y ha tenido que pagar el citado 10%, esto es, 17,5 millones. En los casos de Popular y Sabadell, sí saldría a devolver, pero con esta limitación han abonado en torno a 7,2 y 9,1 millones. 

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