dejan madrid tras acabar la supervisión

El FMI quita el estigma a España y retira a los 'hombres de negro' del BdE

La institución financiera dirigida por Christine Lagarde ha ordenado retirar el equipo permanente de 'hombres de negro' que tenía instalado en el Banco de España (BdE)

Foto: Mariano Rajoy con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. (EFE)
Mariano Rajoy con la directora gerente del FMI, Christine Lagarde. (EFE)

El Gobierno de Mariano Rajoy no gana para buenas noticias. Tras la euforia desatada por la caída de la prima de riesgo, la subida de la bolsa, el descenso del paro y el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), el Fondo Monetario Internacional (FMI) le ha echado el último capote a la labor de Luis de Guindos. La institución financiera dirigida por Christine Lagarde ha ordenado retirar el equipo permanente de 'hombres de negro' que tenía instalado en el Banco d España (BdE) al considerar que el sistema financiero ya ha cumplido con creces los objetivos del plan de estabilización.

Según han confirmado fuentes oficiales del FMI, Alberto Buffa, el hombre que se había instalado en las plantas nobles del BdE, se marcha esta misma semana de Madrid al dar por finalizada su tarea de supervisión especial. Buffa era el asesor para la supervisión del programa de reestructuración económica que la troika había impuesto al Gobierno de Mariano Rajoy, que en su reciente visita a Washington se fotografió con Lagarde para subrayar la normalización de las relaciones entre el Ejecutivo y el organismo internacional.

Senior financial expert en la terminología del FMI, la labor de Buffa ha sido hacer hincapié en la necesidad de que la banca española reforzase su capital y saneara de una vez por todas sus carteras crediticias. Un ejercicio de limpieza de miles de millones escondidos bajo la alfombra del equipo de supervisión del Banco de España y que han ido aflorando conforme se ha endurecido la regulación.

El saneamiento y recapitalización del sector financiero español ha requerido fondos por importe de 164.000 millones de euros, de acuerdo con los datos del Ministerio de Economía expuestos a mitad de noviembre. De esa cantidad, 54.000 millones han procedido del sector público y fueron aportados por el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), entre los que se incluyen alrededor de 41.000 millones procedentes del rescate financiero europeo.

El presidente del FROB, Fernando Restoy (EFE)
El presidente del FROB, Fernando Restoy (EFE)
Además, el Fondo de Garantía de Depósitos destinó 6.000 millones para capitalizar al sector financiero, que también obtuvo 18.000 millones de dinero privado (13.600 millones procedieron de emisiones de productos híbridos -deuda subordinada y preferentes-). Las propias entidades han aportado 86.000 millones en provisiones. Unas cifras que se dan por suficientes por el FMI más allá de los ajustes derivados por los créditos refinanciados y que podrían exigir una aportación extraordinaria de 5.000 millones.

La marcha de Buffa se va a producir apenas un mes después de la quinta y última visita de la troika a España, realizada en la primera semana de diciembre. Todavía no se conocen las conclusiones finales de la última revisión, pese a que ya ha elaborado un informe preliminar, pero en el último comunicado publicado en noviembre el FMI ya expresó que "la economía española está mostrando signos de estabilización". No obstante, el Fondo advirtíó de las persistentes "dificultades" en el flujo del crédito y los préstamos dudosos. La institución tiene previsto actualizar su cuadro de "Perspectivas Económicas Globales" este martes.

En el último año y medio el Fondo ha alabado el proceso de saneamiento de la banca española y la reestructuración de su sistema financiero, resquebrajado tras el estallido de la crisis. Pero fuentes internas indican que la operativa de la mayoría de las entidades de seguir comprando deuda soberana con el dinero barato tomado del Banco Central Europeo (BCE) al 1% es un lastre para la reactivación de la economía, puesto que en lugar de prestarlo a los clientes finales, lo emplean para mejorar sus cuentas con el denominado carry trade.

Una actividad que le genera a la banca unos beneficios netos del 3%, ya que el bono español a 10 años ha dado durante muchos meses un interés del 4% o superior. Ahora, ya ofrece una rentabilidad del 3,6%, lo que junto con la amenaza del BCE de cortar de errar el programa de ayuda LTRO al sistema, debería de llevar a los bancos a abrir el grifo y financiar la débil recuperación de la economía. Una situación que preocupa al FMI y que volverá a resaltar en el informe que sobre España publicará a principios de febrero.

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