hasta hace poco ponderaban al 50%

Adif triplica el peso de la oferta económica sobre la técnica en los concursos del AVE

Ana Pastor quiere primar el precio de las ofertas e impedir que puedan prosperar arbitrariedades como las que se han descubierto en el AVE a Extremadura

Foto: Uno de los trenes de alta velocidad. (Renfe)
Uno de los trenes de alta velocidad. (Renfe)

El presidente de Adif, Gonzalo Ferre, ha llevado a cabo una reforma de los sistemas de licitación de las obras del AVE con el fin de eliminar cualquier tipo de arbitrariedad que favorezca de manera subjetiva la adjudicación de contratos a ofertas que no garantizan el mejor precio. Hasta hace unos meses, los concursos convocados por el gestor de la infraestructura ferroviaria ponderaban al 50% la propuesta técnica y la económica. Ahora, la propuesta de precio representa el 75% de la oferta, mientras que la definición del proyecto puntúa sólo, y como condición previa, un 25%.

El cambio de baremación es uno de los argumentos con que cuenta el Ministerio de Fomento para espantar los fantasmas que acechan al programa de contratación pública de Adif después de la reciente suspensión de las obras del AVE a Extremadura por supuestas irregularidades en el proceso de licitación. Algunas empresas contratistas manifestaron días atrás sus protestas formales por la puntuación recibida en sus propuestas técnicas cuando los resultados del examen todavía no habían sido oficialmente comunicados por el tribunal encargado de resolver el concurso.

Las filtraciones son achacables a la participación de agencias externas en los equipos profesionales encargados de determinar el grado de aceptación y eficiencia de las más de 60 propuestas competidoras. El departamento que dirige Ana Pastor recurrió a la subcontratación de expertos evaluadores ante la acumulación de ofertantes dispuestos a pujar por un concurso de 100 millones de euros repartidos en tres contratos de conexión del AVE a Extremadura. Fomento ha decidido ahora rectificar su política con la certeza de que las prisas no son buenas consejeras, sustituyendo de pleno al tribunal por miembros del personal técnico de Adif y aplazando un mes la adjudicación de los proyectos.

A lo largo de 2014 la entidad que administra la red ferroviaria tiene previstas unas inversiones de 2.600 millones de euros en alta velocidad, que se complementarán con otros 1.400 millones durante el ejercicio de 2015. Estos 4.000 millones de euros representan la mitad de las inversiones totales que Adif ha presupuestado para asegurar la eficiencia de los 14.000 millones de obra en curso heredados al comienzo de la legislatura.

Recorte de inversiones de 20.000 a 8.000 millones

El legado de la época de abundancia y despilfarro establecía en origen unas obligaciones de inversión de 20.000 millones de euros para culminar los proyectos que había puesto en marcha José Blanco durante su etapa al frente del Ministerio de Fomento. Ana Pastor sacó a relucir el alfanje para recortar esta cifra hasta un total de 8.000 millones de euros, que serán destinados a impulsar la competitividad del ferrocarril frente a otros medios de transporte. El objetivo final de Adif consiste en duplicar en un plazo de cinco años el número de viajeros que utilizan anualmente la red ferroviaria y que ahora se estima en una media de 20 millones de usuarios.

La estrategia previa para alcanzar dicha meta consiste en reducir progresivamente los tiempos de viaje en las rutas troncales y facilitar al mismo tiempo las interconexiones entre unos y otros ramales para extender la oferta de alta velocidad a la totalidad de los grandes corredores ferroviarios del país. La comparación actual sobre la base de distancias homogéneas demuestra que los tiempos mínimos que garantiza Renfe son inferiores a los que existen entre otras capitales europeas.

La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)
La ministra de Fomento, Ana Pastor. (EFE)

El principal problema con que se enfrenta Adif proviene de la escasa densidad de población que caracteriza a España en relación con nuestros vecinos comunitarios y que se determina un sobrecoste unitario por kilómetro de vía construida. De ahí el afán de maximizar las inversiones estimulando la competencia por un mejor precio y la necesidad de reducir el presupuesto de acuerdo con las obligaciones de política fiscal que exige el Ministerio de Hacienda.

El plan de Adif para 2014 prevé una generación de ingresos de 1.500 millones de euros, de los que 600 corresponden a las aportaciones del Estado y otros 600 al cobro del canon de Renfe. Los 300 millones restantes procederán de otros negocios colaterales, como servicios de estaciones y alquiler de fibra óptica. El administrador de la infraestructura ferroviaria tiene previsto apelar a los mercados de capitales con emisiones de deuda por valor de 4.000 millones, incluyendo 1.400 millones de amortizaciones junto a los 2.600 correspondientes a las nuevas inversiones destinadas a la red de alta velocidad.

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