conflicto diplomático entre españa y panamá

Sacyr en 2009: "Tenemos el contrato; de lo que venga después ya se encarga Luis"

“Tenemos que disparar a todo lo que se mueva; ya habrá tiempo después de ajustar el punto de mira”, decían en Sacyr en 2009 tras la adjudicación

Foto: Luis del Rivero y Manuel Manrique. (EFE)
Luis del Rivero y Manuel Manrique. (EFE)

“Nosotros tenemos que disparar a todo lo que se mueva; ya habrá tiempo después de ajustar el punto de mira”. Apelando a sus mejores conocimientos cinegéticos, algunos de los más ilustres consejeros de Sacyr ilustraban de esta guisa la capacidad estratégica de la constructora –entonces presidida por Luis del Rivero– para hacerse con el gran contrato del siglo en el Canal de Panamá.

Un proyecto tan emblemático como controvertido desde el primer día, debido a los numerosos intereses en conflicto con que las grandes multinacionales concurrieron a la puja. Sacyr las ganó a todas por la mano con una oferta a la baja que, casi desde su mismo origen, fue denunciada como una estratagema para hacerse con el contrato al precio que fuera. La política comercial de la industria autóctona española, con los célebres modificados de la obra pública, sirvió para alimentar la ambición del constructor murciano, pero amenaza con dejar hambrientos a sus actuales deudos. En el pecado llevan uno y otros la penitencia aunque, a lo peor, el conflicto se precipita por vericuetos políticos y, lo que en principio debiera ser un problema estrictamente empresarial, termina derivando en una cuestión de Estado.

El máximo órgano de gobierno de Sacyr no puso ningún reparo a la propuesta formulada por su antiguo presidente. Más bien al contrario. Los administradores más relevantes de la empresa se aferraban a la voluntad del primer ejecutivo para alardear por la victoria conseguida. “Ladran, luego cabalgamos”, se oía por aquel entonces en las dependencias de la constructora, donde todo eran parabienes para la persona de Rivero: “De momento hemos conseguido el contrato; de lo que venga después ya se encarga Luis”.

Canal de Panamá. (EFE)
Canal de Panamá. (EFE)

El destino se ha demostrado cruel tanto con Luis del Rivero como con aquellos que, más ‘panameños’, mostraban su alborozo por el logro conseguido. La crisis del ladrillo se ha llevado por delante muchas de las expectativas que hace cuatro años estaban depositadas en Sacyr. La empresa que aspiró a controlar el BBVA o Repsol no es ni la sombra de la que sus promotores delinearon sobre el papel con sus mayores delirios de grandeza. Ni el presidente ni muchos de los consejeros son hoy los mismos. Y el sueño del Canal de Panamá ha saltado roto en añicos para convertirse en la nueva y enésima pesadilla que tiene que sufragar la maltrecha imagen de la Marca España.

"Cualquier sobrecosto sería asumible por la ACP"

Una Marca España a la que varios cargos públicos han salido a salvaguardar a raíz del conflicto entre Sacyr y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP). El último de ellos fue el embajador de España en el país latinoamericano, Jesús Silva, que en declaraciones al periódico La Prensa instaba al diálogo entre ambas partes. “La pérdida sería mucho mayor si no se llega a un acuerdo. Se puede hacer más esfuerzo y creo que ha faltado capacidad de diálogo de ver el sentido común a largo plazo”, manifestó.

Los Príncipes de Asturias, el secretario de Estado de Cooperación (i), el administrador de la ACP, Ricardo Quijano (3i), y el presidente de Sacyr. (EFE)
Los Príncipes de Asturias, el secretario de Estado de Cooperación (i), el administrador de la ACP, Ricardo Quijano (3i), y el presidente de Sacyr. (EFE)

No obstante, el máximo responsable diplomático español en Panamá dejó caer que “cualquier sobrecosto sería perfectamente asumible por la ACP y que ello es fácilmente amortizable”. De esta forma, Silva asumía los argumentos esgrimidos por Sacyr en el comunicado adelantado por El Confidencial el día de Año Nuevo.

Lo que está claro es que el Gobierno de Mariano Rajoy deberá redoblar sus esfuerzos diplomáticos en defensa de los intereses de Sacyr y, por consiguiente, de la Marca España, después de que el presidente panameño, Ricardo Martinelli, anunciara un viaje a España e Italia para intentar buscar una solución al conflicto. Martinelli, a través de Twitter, acusó a ambos Ejecutivos europeos de ser “solidariamente responsables” de la ampliación del Canal de Panamá.

Estados Unidos, a la expectativa

Mientras el conflicto diplomático entre Panamá y España se recrudece, Estados Unidos se encuentra a la expectativa de cara a un posible movimiento de ficha. No en vano, el propietario de la infraestructura entre 1914 y 1999 es uno de los principales beneficiarios del tráfico marítimo por el Canal: dos tercios de lo que se mueve tienen a Estados Unidos como origen o destino.

Así lo ponía de manifiesto el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, en una visita a las obras de ampliación del Canal de Panamá realizada el pasado 19 de noviembre, en la que no ocultaba los intereses estadounidenses en la obra llevada a cabo por el consorcio internacional formado por Sacyr, la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la panameña Cusa. “Estamos listos para que el nuevo Canal de Panamá contribuya a nuestro resurgimiento económico también. Su proyecto es de profundo interés para mi país”, manifestó la mano derecha de Barack Obama.

Cabe recordar que hace más de un siglo, concretamente en 1902, Estados Unidos ya se encargó de retomar las obras del Canal de Panamá ante el fracaso de la Compañía Francesa del Canal en su intento de unir el Océano Atlántico con el Pacífico. Ironías del destino, la segunda mejor oferta presentada en el concurso para el diseño y construcción del tercer juego de esclusas del Canal fue la de la norteamericana Bechtel y las japonesas Taisei y Mitsubishi por un importe de 4.185 millones de dólares, por los 3.118 de la oferta ganadora.

 

Y quien tampoco parece dispuesto a ver paralizadas las obras es el propio Gobierno de Panamá. No en vano, desde que asumiera la administración en el año 2000, las arcas del Estado panameño han ingresado más de 8.500 millones de dólares procedentes de tasas, impuestos y peajes del Canal, una cifra que en el año fiscal 2013 representó un 2,7% (981,8 millones de dólares) del PIB nacional. Con la ampliación del Canal, la ACP estima que se duplicará la cantidad de carga que pasa cada año por la infraestructura y, por tanto, también los ingresos al Tesoro Nacional.

De momento, las diferentes partes involucradas en la ampliación del Canal de Panamá ya se han dado cuenta de que el punto de mira está desviado. Ahora falta saber quién y cuándo se encargará de volver a ajustarlo.

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