SANTA PERPÈTUA, 100 DÍAS EN HUELGA INDEFINIDA

La Navidad más triste de Panrico

Mientras la mayor parte de las familias se reunirán hoy en una mesa, un grupo de obreros estarán a la intemperie, en pie delante de una fábrica.

Foto: Unas 300 personas se manifiestan por Santa Perpètua en defensa de la continuidad de Panrico (Efe)
Unas 300 personas se manifiestan por Santa Perpètua en defensa de la continuidad de Panrico (Efe)

Mientras la mayor parte de las familias se reunirán hoy en una mesa, un grupo de obreros estarán a la intemperie, en pie delante de una fábrica. Son los irreductibles de Panrico, los trabajadores en huelga en la planta de Santa Perpètua de Moguda, que esta semana cumplirán los 100 días de huelga indefinida. Después de más de tres meses sin cobrar, la Navidad será para ellos como una película de Frank Capra. Pero sin donuts y sin final feliz.

Fuentes del comité de empresa han explicado que la compañía ya ha empezado a enviar las cartas de despido. En total se han recibido 40 misivas de rescisión de contrato, el sustituto perfecto de la felicitación navideña en fechas tan señaladas.

El ERE de Panrico ha castigado a los trabajadores de Santa Perpètua por su rebeldía. Panrico presentó un ERE para 745 personas. De ellas, el 31% tenía que despedirse en la factoría que más se había opuesto al recorte de plantilla: la de Cataluña. En total, Panrico plantea despedir a 234 personas de los 351 trabajadores que hay en la fábrica, un 70% de los trabajadores se quedará en la calle.

Mientras el comité pactaba el ERE, los representantes de la planta catalana lo rechazaron de plano. Hay una cuenta corriente que se da por internet y que sirve de caja de resistencia a los trabajadores. Así, la factoría más moderna, con mayor capacidad del grupo, se ha convertido en una piedra en el zapato de Carlos Gila, el nuevo consejero delegado y responsable de aplicar este duro ajuste.

El fondo Oaktree, que compró la deuda de Panrico a precio de saldo cuando los bancos que financiaron al fondo de capital riesgo Apax en 2005 tuvieron que salir con el rabo entre las piernas, tiene ahora que buscar una salida. Pero el conflicto se encuentra enquistado, con todas las posiciones muy alejadas.

En estos meses, los rebeldes de Panrico se han ido quedando solos en una comarca castigada por la crisis. Así, la plantilla de GE Power Control, en la cercana Sant Vicenç dels Horts, sufrieron como se cerraba la planta, aunque consiguieron 60 días por año trabajado de indemnización. En la fábrica de trenes de Alstom, ubicada en Santa Perpètua, se ha alcanzado una tregua temporal. Y en la empresa de componentes Delphi, en la también próxima Sant Cugat, se logró reducir el plan de despidos de 170 a sólo 35. Es decir, en la crisis industrial del Vallès, los trabajadores en lucha de Panrico han visto como únicamente ellos han de seguir con su movilización. Mal momento la Navidad para ver que sólo tú has de seguir protestando y sin cobrar.

Turnos en la rampa

Tras cien días de huelga indefinida, los trabajadores de la planta catalana del grupo de alimentación siguen haciendo turnos en la rampa de entrada, concentrados para mantener viva la protesta.

Los huelguistas entienden que Gila está llevando a cabo una deslocalización pura y dura de la actividad en Cataluña en favor de otras plantas del resto de España. Pero para entender por qué esta crisis ha llegado a este punto hay que repasar la historia.

Doble castigo

Los trabajadores catalanes de Panrico entienden que están sufriendo un doble castigo. En 2012, cuando los problemas del grupo ya eran muy evidentes, los empleados de la fábrica catalana del grupo de bollería aceptaron un plan de prejubilaciones voluntarias para 35 personas y, además, una rebaja salarial de hasta el 25%.

Ahora, junto con el nuevo plan de despidos, a los trabajadores se les aplica un 18% de rebaja adicional. Es decir, en dos años, el recorte de sueldos llega al 43%, algo que no tendrán que asumir las plantas en otros puntos de España. Con estas medidas, se entiende que la plantilla de Santa Perpètua de Moguda se levante en armas.

Batalla en todos los campos

La batalla se está dando en todos los campos. En estos tres meses ha habido incluso cargas policiales pero la planta hoy está parada. Y es la más moderna. Un activo valioso que Oaktree no puede permitirse el lujo de que siga paralizado.

La estrategia ahora pasa por la impugnación en los tribunales de todo el ERE, según informan fuentes sindicales. Si los sindicatos la consiguen, llevarán al grupo Panrico a la quiebra y Oaktree lo perderá todo, ya que se vería obligado a reincorporar a todos los despedidos. Antes del ERE no tenía dinero ni para pagar las nóminas y de hecho la empresa sobrevivió temporalmente con un aval de la Generalitat de cinco millones.

CC.OO, mayoritaria en la planta catalana, está conjurada con la Generalitat. La central sindical y el departamento de Empresa y Ocupación quieren que Gila se siente a negociar, algo a lo que Oaktree se ha negado estos meses, avalado por el acuerdo a nivel nacional y el apoyo de los repartidores autónomos. Tanto la Administración catalana como el sindicato esperan que si el frente judicial prospera se abra una mesa de negociación y se pueda alcanzar un pacto. Un acuerdo que en todo caso llegará después de la Navidad más triste para Panrico.

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